07.01.2022 Gráfico de la semana

Cosechar frutos abundantes

Los dividendos ordinarios tienen una importancia extraordinaria, sobre todo en entornos de inversión complicados.

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Hasta hace unas décadas, el modelo de descuento de dividendos era una de las herramientas de inversión más populares. Este modelo se basa en la idea de que el valor de las acciones de cualquier empresa debería equivaler al total de las distribuciones de dividendos futuras, descontadas a su valor actual. Si una empresa no distribuye dividendos, los accionistas que compran y mantienen las acciones nunca recibirán ningún pago, por lo que, si esa lúgubre perspectiva se descontase al valor actual, las acciones de la empresa no deberían valer nada.

A día de hoy, esta teoría resulta un tanto anticuada, sobre todo en Wall Street. Por ejemplo, las rentabilidades por dividendo del S&P 500 llevan décadas reduciéndose, de modo que harían falta unos supuestos casi heroicos para poder justificarlas con un modelo de dividendos tradicional. Siendo justos, ocurre lo mismo con casi todos los enfoques de valoración, en parte como reflejo de los cambios regulatorios y fiscales que favorecen la recompra de acciones como una forma de devolverle el exceso de efectivo a los accionistas.

Aun así, conviene recordar que, en la mayoría de los índices, los dividendos han representado históricamente la mayor parte de las rentabilidades totales. Nuestro Gráfico de la Semana se centra en el DAX alemán y compara el conocido índice de rendimiento con el índice de precios, que no incluye la reinversión de dividendos, desde su creación en 1988. A lo largo de este tiempo, la reinversión de dividendos ha supuesto más del 50% de las ganancias. El caso del DAX no es excepcional: el FTSE 100 o el Nikkei 225, por ejemplo, muestran una evolución similar.

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Por eso creemos que conviene prestarles atención a los dividendos, ya sea a la hora de invertir en una empresa concreta o en mercados enteros. Incluso en el caso de las empresas en fase de crecimiento que aún no reparten dividendos, o son muy bajos, es útil preguntarse en qué medida resulta rentable reinvertir los beneficios no distribuidos y cuánto tiempo es probable que duren esas oportunidades. Obviamente, la rentabilidad por dividendo solo es una forma rápida de decidir si la valoración de una acción es razonable. «En realidad, unas rentabilidades por dividendo altas pueden ser una señal de alarma», advierte Thomas Schüssler, codirector global de Renta Variable en DWS. Unas rentabilidades superiores al 5% suelen indicar que el mercado espera un recorte de dividendo o que descuenta otros riesgos. Sin embargo, intentar identificar temáticas de inversión estructural que ofrezcan unas tasas de crecimiento de dividendos sostenibles y superiores a la media no es precisamente fácil. En nuestra opinión, seleccionar el tipo adecuado de empresa que reparta dividendos resulta crucial, más aún en un entorno caracterizado por valoraciones elevadas e incertidumbre sobre el futuro.

Fuentes: Bloomberg Finance L.P., DWS Investment GmbH a 4/1/2022.

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