La sostenibilidad como clave de la inversión

Paul Buchwitz, gestor del fondo DWS Invest SDG Global Equities

La sostenibilidad como clave de la inversión

En el nombre del fondo aparecen las siglas «SDG», ¿a qué se refieren?

Las Naciones Unidas se han propuesto 17 objetivos ambiciosos para un desarrollo sostenible. Las siglas “SDG” proceden del inglés: Sustainable Development Goals, que configuran los aspectos fundamentales de la agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Estos objetivos tienen en cuenta la dimensión económica, social y ecológica de la sostenibilidad de una forma equilibrada y reúnen por primera vez la lucha contra la pobreza y el desarrollo sostenible en una misma agenda. Por consiguiente, el espectro de objetivos es más amplio; se extiende desde la erradicación del hambre y la pobreza, pasando por el fácil acceso a agua potable y una energía asequible, hasta el trabajo digno y el crecimiento económico.

¿Podemos definir a «DWS Invest SDG Global Equities» como un fondo innovador en el ámbito de la inversión sostenible?

Por supuesto que sí, con este fondo no tratamos solo de descartar temas como las armas o los sectores controvertidos, como la energía atómica, ni de tener en cuenta los criterios ESG: medioambiente («Environmental»), social («Social») y dirección empresarial («Governance»). El concepto del fondo va un paso más allá. Además de los datos financieros fundamentales y la conformidad con los criterios ESG, analizamos el grado de contribución social positiva que aporta una empresa. Es decir, prestamos mucha atención a que el volumen de ventas de los productos y servicios de la compañía contribuya a alcanzar los 17 objetivos de sostenibilidad de las Naciones Unidas, lo que demuestra su grado de responsabilidad social y ecológica.

Integrar estos criterios parece muy complejo a la hora de decidir dónde invertir. ¿Cómo se logra alcanzar esta meta?

Hay que tener en cuenta que llevo en el equipo de DWS desde 2007 y desde entonces analizo principalmente acciones de los sectores de energía ecológica y renovable, agua potable y agroquímica. De este modo, con el transcurso de los años he acumulado un alto grado de experiencia en el ámbito de la inversión sostenible.  Asimismo, desde el comienzo he estado involucrado de forma decisiva en el desarrollo del concepto, esto es, en el enfoque de sostenibilidad ampliado en la forma del fondo «DWS Invest SDG Global Equities». 

¿En qué se diferencia exactamente este concepto de fondo de otros con los que cuenta la competencia?

Actualmente trabajamos en colaboración con un proveedor externo independiente, líder en la recogida de datos de cifras de ventas de las empresas y de su adecuación a los objetivos de sostenibilidad de la ONU. En este sentido, nos diferenciamos de la competencia principalmente en lo que atañe a la transparencia y la mensurabilidad. Además, podemos definir claramente qué volumen de negocio se dedica a un determinado fin. Por otra parte, unimos los criterios ESG y los aspectos SDG de una manera única. Mediante el análisis de datos ESG, desarrollado en nuestra empresa y basado en material de seis proveedores externos, nos aseguramos de que las empresas no vulneren normas internacionalmente reconocidas, no actúen en sectores controvertidos o en el ámbito de armas controvertidas ni tengan una calificación de emisiones de CO2 por encima de la media. Esto lo combinamos con los volúmenes de ventas relevantes para los SDG, claramente cuantificables y, todo ello, sin perder de vista la rentabilidad.  

¿Puede explicar la combinación de los SDG y los criterios ESG con un ejemplo concreto?

En «DWS Invest SDG Global Equities» nos centramos en empresas que realicen una aportación significativa a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDG). Pero para nosotros también es importante cómo lo hacen. Por ejemplo, queremos evitar invertir en un fabricante de paneles solares asiático, que para ahorrar costes emplea a niños o vierte productos químicos tóxicos al medioambiente. Si bien esta empresa contribuye a la lucha contra el cambio climático (Objetivo 13), al mismo tiempo está vulnerando los derechos humanos y las normas medioambientales. Solo queremos participar en empresas que se comporten de forma sostenible en todos los aspectos y esto podemos asegurarlo con nuestro análisis ESG. 

En ese caso, ¿solo se consideran las mejores empresas según los criterios ESG y SDG para la cartera del fondo?

Lamentablemente no es tan sencillo como podría parecer. Si seguimos únicamente ese procedimiento se corre el riesgo de concentrarse en pocos objetivos de sostenibilidad y, con ello, posiblemente en pocos sectores o ámbitos. Eso iría en contra del concepto del fondo, por lo que, más bien, seguimos el principio de “el mejor de su clase”. Esto significa que nos movemos en numerosos sectores SDG y de ellos seleccionamos a los que, a nuestro criterio, son los mejores contribuyentes. De este modo podemos garantizar una amplia diversificación entre sectores o ámbitos. Bajo este término, a esto se añade que las empresas deben además colmar nuestras exigencias en materia de datos fundamentales. Las sociedades anónimas que, según nuestras estimaciones, presenten una mala calidad del balance y la gestión, que no tengan un modelo de negocio convincente o cuyo valor bursátil no sea atractivo se quedan fuera.

Evidentemente la gestión de fondos es bastante estricta. ¿Qué queda después de todos estos criterios tan exigentes?

En realidad, no queda tan poco. Tras pasar por el filtro SDG y ESG el universo global de inversión se compone de unas 650 empresas que dedican una parte importante de su volumen de negocio a contribuir al menos a uno de los objetivos.

¿De qué se compone finalmente la cartera del fondo?

Después del último escollo y el análisis de acciones de DWS, conocido por su exhaustividad, la cartera queda configurada entre 40 y 60 títulos. De este modo, nos concentramos en lo esencial, sin renunciar a una amplia diversificación. No nos ponemos restricciones en cuanto a países, sectores y capitalización de mercado.

¿Hay alguna empresa que a primera vista no nos imaginaríamos en el fondo? ¿Cuáles son los motivos fundamentales para aceptarla?

Un buen ejemplo es Microsoft. Mucha gente solo asocia esa marca al programa Windows. Pero Microsoft, que con su cifra de negocios de casi 20.000 millones de dólares es una de las mayores empresas del mundo, es mucho más que eso, pues contribuye en gran medida a combatir el cambio climático. El proyecto de Microsoft en la nube «Azure» hace posible ahorrar una considerable cantidad de energía y reducir emisiones de CO2. A través de «Azure» las empresas pueden procesar toda su comunicación de datos a través de un centro de datos central de Microsoft (nube). Este centro de datos tiene hasta un 93 % más de eficiencia energética que los centros de datos tradicionales de dimensiones más pequeñas. De este modo se puede ahorrar hasta un 98 % de emisiones de CO2. Microsoft logra esto con un mayor aprovechamiento de la capacidad, el uso de chips más eficientes y de energía renovable para el suministro energético.

¿Qué valor añadido obtiene el cliente al invertir en este fondo?

Dicho quizá de un modo emocional: hacemos partícipe al inversor. Con su inversión está realizando una contribución pequeña pero positiva a la protección de nuestro planeta, a la cooperación internacional, al bienestar y la paz. Uno de cada dos euros invertidos colabora en el momento de la inversión con los 17 objetivos de sostenibilidad. A modo de comparación, en una inversión tradicional en el mercado bursátil global esto solo sucede con uno de cada veinte euros. Además de crear capital para nuestros hijos y nietos, al invertir en nuestro fondo el cliente contribuye activamente en la conservación del planeta para las próximas generaciones. Así pues, con este fondo nos movemos en una nueva dimensión de la inversión. El inversor percibe una utilidad adicional que la inversión tradicional no puede ofrecer. Como queda latente, puede ser fácil hacer una aportación notoriamente positiva, sin tener que renunciar por ello al rendimiento económico.

Todas las opiniones y afirmaciones contenidas en el presente documento se basan en datos de fecha 25 de febrero de 2019 y podrían no llegar a materializarse. Esta información podrá verse modificada en cualquier momento dependiendo de consideraciones económicas, de mercado y de otro tipo, y no debería tomarse como una recomendación. Los rendimientos pasados no son indicativos de resultados futuros. Las previsiones están basadas en hipótesis, estimaciones, opiniones y modelos hipotéticos que podrían estar equivocadas. DWS Investment GmbH CRC 067190 (02/2019)

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