Acciones: rentabilidad sin competencia pese a la volatilidad

A pesar de algunas pérdidas en la cotización, las acciones son el tipo de inversión con mejor rentabilidad si observamos el largo plazo

Hay datos que los expertos bursátiles no olvidan: el 15 de septiembre de 2008 el banco de inversiones estadounidense Lehmann Brothers se declaró en quiebra, precipitando al mundo a una crisis financiera global. También los accionistas se vieron fuertemente afectados en los meses siguientes. Por ejemplo, el índice alemán de referencia Dax perdió desde septiembre de 2008 hasta marzo de 2009 alrededor de un 40 % (1).

Diez años después de la caída de Lehman Brothers, el peligro de un colapso financiero como el que amenazaba entonces parece superado. Sin embargo, en ocasiones la sombra de la crisis vuelve a cernirse sobre los mercados. En este contexto, los inversores parecen preocupados y se muestran cada vez más conservadores: según datos del Banco de España, cuatro de cada diez euros ahorrados por los españoles están invertidos en depósitos o cuentas de ahorro aunque la rentabilidad de éstas se sitúe por debajo de la inflación. 

Los españoles eligen los fondos para invertir en acciones

Las inversiones financieras de las familias españolas se realizan mayoritariamente a través de fondos de inversión tanto de renta fija como variable. Según la Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva y Fondos de Pensiones (Inverco), pese a que los fondos sufrieron en septiembre salidas netas por primera vez en 30 meses, acumulan casi 10.000 millones de suscripciones netas en el año.

Concretamente, los fondos globales aumentaron en 191 millones de euros en septiembre y son los que mayor incremento acumulan en lo que llevamos de año, un total de 8.677 millones de euros.

Invertir en acciones a pesar de la volatilidad

En vista de las fuertes fluctuaciones en la cotización de los mercados de renta variable, es comprensible que haya cierta aversión al riesgo. No obstante, esa preferencia extrema del inversor por los activos con poca fluctuación, no es óptima, al menos no desde el punto de vista de la rentabilidad. Esto se demuestra, por ejemplo, al comparar la evolución del valor de las acciones alemanas con los títulos de renta fija de los últimos diez años (véase el gráfico). A pesar de que el mercado de renta variable alemán osciló fuertemente en la última década, el Dax cotiza en este septiembre casi al doble que hace diez años (2).

Tendencia clara

El Dax alemán subió con mucha más fuerza desde 2009 que el índice de pensiones Rex.

Fuente: DWS. Fecha: 31/8/2018


Depósitos plazo fijo vs acciones

Los inversores que han puesto su dinero en bonos del Estado o en depósitos a plazo fijo han vivido los últimos diez años con pocos sobresaltos, pero también con mucha menos rentabilidad. Cada inversor tiene que decidir el nivel de riesgo que está dispuesto a asumir en busca de rentabilidad si bien es cierto que cuanto más estable es un activo en el tiempo, menor rentabilidad suele tener.

Así, volviendo al ejemplo alemán, mientras que el Dax casi duplicó su cotización en la última década, el índice de los bunds creció en menos del 50 % (2). Si nos referenciamos al valor de un depósito a plazo fijo, éste aumentó en los últimos diez años solamente un escaso 6 % (2) y no superó siquiera la tasa de inflación. Así que, a final de cuentas, los inversores perdieron poder adquisitivo real.

Grandes diferencias

En los últimos periodos de cinco años hasta finales de agosto, las acciones siempre han tenido rendimientos positivos. Los bunds, supuestamente tan seguros, ocasionaron pérdidas a los inversores incluso en periodos de un año.

Fuente: DWS. Fecha: 31/8/2018

Acciones a escala mundial

En periodos más largos y en otros mercados regionales de acciones y de bonos se aplican los mismos patrones, tal como demuestran, por ejemplo, las investigaciones del historiador de la economía Elroy Dimpson. «En los últimos 118 años, en todas partes han sido las acciones el tipo de inversión con mayor rentabilidad», señala Dimpson, que es catedrático de la Universidad de Cambridge (3). Según el investigador, en casi todos los mercados las acciones tienen habitualmente una rentabilidad anual media de entre el 3 y el 6 %, descontando la inflación.

Dimpson reconoce también que esta evolución positiva del valor de las acciones se ha visto interrumpida periódicamente por caídas de la cotización, que en algunos casos llegaron a resultar dolorosas como, por ejemplo, el crash de 1987 o por la tendencia bajista que se produjo a partir del verano de 2000. Según Dimpson, estas caídas no son tan graves vistas en perspectiva: «Los acontecimientos que en aquel momento se percibieron como traumáticos hoy solo parecen reveses transitorios dentro de una tendencia ascendente prolongada y sostenida», sintetiza el profesor de economía.

Así, echando la vista atrás, los inversores pueden aprender que:

  • quien invierta su dinero a largo plazo, a diez años o más, tiene mejores perspectivas de rentabilidad con acciones y fondos de inversión
  • los depósitos a plazo fijo o las cuentas corrientes hacen que los inversores pierdan su poder adquisitivo real debido a tasa de inflación

Notas al pie:

Fuentes:

1)      Fuente: Banco de España. 15/10/2018

2)      Fuente: INVERCO (Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva y Fondos de Pensiones). 1/10/2018

3)      Fuente: Thomson Financial Datastream. Período: 31/8/2008 a 31/8/2018.

4)      CS Global Investment Returns Yearbook 2018, Summary Edition, p. 11.

Las predicciones se basan en supuestos, estimaciones, opiniones y modelos o análisis hipotéticos que pueden resultar inexactos o incorrectos.

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