Dividendos de gira mundial

Si se trata de acciones, que sean con altos dividendos. Eso es lo que piensan muchos inversores. ¿Por qué las perspectivas para Europa y Japón son tan alentadoras?

Si se trata de acciones, que sean con altos dividendos. Eso es lo que piensan muchos inversores. ¿Por qué las perspectivas para Europa y Japón son tan alentadoras?

Pregunta de concurso: ¿qué es lo que en Alemania sucede, en general, solo una vez al año y, en cambio, en países como Estados Unidos, Canadá y Japón ocurre con más frecuencia? Correcto: la distribución de dividendos. También en 2018 los inversores esperarán los pagos con gran impaciencia, pues hay bastantes posibilidades de que los dividendos vuelvan a aumentar. El motivo principal es que la economía mundial funciona sorprendentemente bien, pese a todas las incertidumbres políticas. Recientemente, Deutsche Asset Management aumentó sus previsiones de crecimiento para la segunda mitad de 2017 del 3,5% al 3,7%. Cuando la economía va viento en popa, los beneficios de las empresas se animan. Y, a su vez, los accionistas pueden participar de su éxito en forma de dividendos más altos. Deutsche Asset Management prevé para 2018 un crecimiento de los beneficios moderado de dos dígitos en los mercados de acciones globales. Es una buena situación de partida.

A niveles récord

Ya en el tercer trimestre de 2017 los pagos de dividendos globales llegaron a unos niveles máximos. Según la gestora de activos Janus Henderson Investors, las distribuciones aumentaron un 14,5% en comparación con el mismo trimestre del año anterior, alcanzando los 328.100 millones de dólares. También en el total del año 2017 se podría alcanzar un nuevo récord. «Si bien las inversiones que priorizan las acciones de altos dividendos no comprendieron en los últimos meses la intensa evolución del valor del mercado global, una combinación acertada de rentabilidad y crecimiento de dividendos permite a los inversores reducir el riesgo y, al mismo tiempo, triunfar en el mercado global», sostiene Thomas Schüßler, experto en dividendos de Deutsche Asset Management. No obstante, el experto nos advierte de que al utilizar esta estrategia todo inversor privado debe ser consciente de que los pagos de dividendos no son un automatismo. «Si las empresas distribuyen menos dividendos de los esperados, esto puede afectar negativamente a la cotización», añade Schüßler.

La Eurozona y Japón en el punto de mira

En Europa y en Japón se presentan muy buenas perspectivas para los cazadores de dividendos: en ambas regiones Deutsche Asset Management cuenta para 2017 con un crecimiento de los beneficios empresariales de dos dígitos. En el índice Stoxx 600 los expertos parten de una rentabilidad de dividendos del 3,6% para los próximos doce meses. En el índice MSCI Japan este valor se sitúa en el 2,3%.

En comparación con otros países industrializados, en Japón la relación entre dividendos y beneficios empresariales es más bien modesta; sin embargo, esto entraña un potencial para nuevos aumentos de dividendos. Una mirada al pasado nos puede ilustrar sobre cuánto pueden contribuir los repartos de dividendos. Un ejemplo de acciones europeas: entre 1973 y comienzos de octubre de 2017, su valor promedio se situaba en el 10,6% anual. Gracias al tremendo efecto de los intereses compuestos a lo largo de un periodo de casi 45 años, el aumento del valor asciende en total al 9.197%. Los dividendos inmediatamente reinvertidos contribuyeron a la evolución total en un 7.463 %, mientras que los aumentos de la cotización, en cambio, sólo un 1.734%. Con ello, los dividendos corroboran su fama de ser factores determinantes en el rendimiento general. «Una de las características más destacables de los dividendos es la influencia que ejercen a largo plazo sobre los rendimientos de las acciones», afirma Schüßler, el experto en dividendos. Además de este impulso para los rendimientos, los títulos de dividendos normalmente fluctúan menos que el mercado global. Si las cotizaciones bajan, las distribuciones de dividendos pueden tener un efecto amortiguador. Otro punto a favor: desde la crisis financiera de 2007, la rentabilidad de los dividendos en Alemania es superior a la rentabilidad de los bonos del Estado a diez años, lo que resulta especialmente atractivo para inversores orientados al largo plazo. Además, según los cálculos del Deutsche Aktieninstitut (Instituto Alemán de Acciones), a partir de un periodo de tenencia de 13 años, las probabilidades de pérdida, por ejemplo, en acciones alemanas son nulas. Así pues, con acciones de altos dividendos los inversores pueden obtener ganancias aceptables de forma continua, algo que últimamente era difícil en el caso de los bonos debido a los bajos niveles de rentabilidad.

En enero de 2018, la rentabilidad de los dividendos de las acciones alemanas se situaba en 1,6 puntos porcentuales por encima de la rentabilidad de los bonos federales a diez años. Un motivo decisivo es la laxa política monetaria del Banco Central Europeo, que acarreó descensos en picado de los intereses de los bonos. La diferencia en la rentabilidad es similar también en Japón y en la Eurozona (en comparación con los bonos federales). Actualmente sólo en Estados Unidos el rendimiento de los intereses de bonos del Estado a diez años es algo superior a la rentabilidad de los dividendos.

Factor decisivo

Los inversores olvidan con facilidad lo importante que son los dividendos para los rendimientos totales de las acciones

El crecimiento no lo es todo

Quien se decida por títulos con una alta rentabilidad de dividendos, debería tener en cuenta también el crecimiento de los dividendos. La regla fundamental reza: si las distribuciones de dividendos aumentan, las acciones se vuelven aún más atractivas, lo que a su vez hace subir la cotización. Testimonio de ello es lo ocurrido en Estados Unidos. En los años desde 1973 hasta comienzos de octubre de 2017, los dividendos calculados en dólares aumentaron en aproximadamente un 1.765%, y el mercado de acciones estadounidense creció alrededor del 2.230%. En cambio, cuando los aumentos de dividendos son más reducidos, la subida de la cotización también es menor.

Sin embargo, «no es suficiente con calcular el crecimiento de dividendos del pasado», asegura Schüßler. Para poder pronosticar las distribuciones futuras, deben analizarse pormenorizadamente los sectores y las empresas.

Da igual si los dividendos se pagan una vez al año o trimestralmente: las acciones con una alta rentabilidad de dividendos sostenibles pueden representar una inversión fundamental para inversores orientados al largo plazo. La combinación de rentabilidad y crecimiento de dividendos puede reducir los riesgos y, al mismo tiempo, aumentar las probabilidades de triunfar en el mercado global.

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