07.07.2020 Renta Variable

Crisis del coronavirus: ¿quién debería costearla?

Los paquetes de rescate aprobados después de la pandemia de la COVID-19 son necesarios, si bien su dimensión no tiene precedentes. Martin Moryson, DWS chief economist Europe, analiza quién podría finalmente llevarse la peor parte.

  • Las tan necesarias medidas de rescate van a causar un aumento espectacular de la deuda pública, que sólo el crecimiento, la inflación o los futuros superávits primarios serán capaces de reducir.
  • Se espera que los bancos centrales acepten, aunque no quieran, la inflación en el caso de que esta se disparase a medio plazo
  • Los ingresos de los estados también podrían verse reforzados por posibles aumentos de impuestos, lo que ayudaría a reducir la deuda pública.
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Las medidas de confinamiento implementadas por los estados para detener la propagación del coronavirus han desencadenado la peor crisis en la historia desde la posguerra. Para evitar que la economía pase de una recesión severa "normal" a la espiral descendente de la depresión, se están aprobando paquetes fiscales por todo el mundo por valor de miles de millones. Martin Moryson, DWS chief economist Europe, concluye que, sin duda alguna, estas medidas eran y son necesarias en la situación actual pero tampoco debemos dudar de que podrían tener graves efectos secundarios a largo plazo.

La cuestión de la sostenibilidad, o: ¿quién debería pagar todo esto?

La deuda pública subirá a niveles sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial. Los consumidores y las empresas tendrán que reducir esta deuda de una manera u otra.

Según Moryson, sólo hay cuatro maneras de reducir la deuda o de hacerla al menos sostenible:

  1. crecimiento
  2. inflación
  3. superávits primarios
  4. condonaciones de deuda

 

Las condonaciones de deuda deben evitarse por cualquier medio, ya que entrañan costes imprevisibles tanto para la economía real como para la sociedad. Esto nos deja sólo con tres opciones.

1. La mejor manera: el crecimiento

La manera menos dolorosa de escapar de la trampa de deuda es, sin duda, mediante el crecimiento real. Cuanto más rápido aumente el Producto Interior Bruto real (PIB), más rápidamente desaparecerán las montañas de deuda en relación con el PIB.

El problema es que la demografía obstaculiza el crecimiento real en los países industrializados. El crecimiento de la productividad ha sido débil durante décadas y es probable que la COVID-19 empeore las cosas. Un mayor proteccionismo y una reducción de la producción just-in-time en favor de un mayor stock son, entre otras cosas, los factores que probablemente restringen el crecimiento de la productividad.

La visión de DWS

La reducción del ratio de deuda mediante el crecimiento real podría ser bastante realista para Estados Unidos. Al fin y al cabo, el crecimiento real promedio de EE.UU. ha sido casi un punto porcentual superior al crecimiento de la eurozona o el de Japón desde la crisis financiera - en parte debido a un desarrollo demográfico algo más positivo en los Estados Unidos. Sin embargo, las perspectivas para Europa son mucho más sombrías.

"Los bancos centrales parecen dispuestos a aceptar una mayor inflación"

2. La manera más apreciada: la inflación

Los tipos de interés reales, que son inferiores al crecimiento real, también reducirán el ratio de deuda pública. De hecho, los tipos de interés reales están cayendo en todo el mundo. En el pasado, esto fue desencadenado por el aumento de la inflación, mientras que, en los últimos años, la caída constante de los tipos de interés nominales ha tomado el relevo.

¿Qué rumbo seguirán los tipos de interés reales? Moryson comienza con el ampliamente discutido tema de la inflación. Según él, no es del todo predecible si la pandemia de la COVID-19 aumentará la inflación o más bien la frenará. Ambas vías son posibles: por una parte, las limitaciones de la oferta, la globalización, la reducción de las cadenas mundiales de suministro y otras limitaciones de la productividad deberían aumentar la inflación. Por otra parte, la debilidad económica, es decir, el alto desempleo y la infrautilización de las capacidades productivas, podrían determinar la inflación durante muchos años.

Los bancos centrales parecen dispuestos a aceptar una mayor inflación

Según Moryson, es demasiado pronto para prever la evolución de la inflación. Sin embargo, una cosa es segura: los bancos centrales previsiblemente harán poco para contrarrestar las tendencias inflacionistas. Después de todo, una inflación elevada ayudará a reducir el peso real de la deuda pública y el alto nivel de deuda pública restringirá el margen de maniobra de los bancos centrales. Es interesante observar cómo la posición de los gobiernos frente a los bancos centrales se ve reforzada por y no a pesar de la elevada deuda pública. Este analista de DWS concluye, por tanto, que los tipos de interés nominales se mantendrán bajos durante bastante tiempo.

La visión de DWS:

Las altas tasas de inflación bien podrían ser una vía abierta para Estados Unidos, pero no para la eurozona o Japón. La inflación había sido baja antes de la crisis y esto no debería cambiar en el futuro cercano. Todos los esfuerzos del Banco Central Europeo y del Banco de Japón para impulsar la inflación cerca del objetivo del dos por ciento han fracasado.

3. La manera difícil: los superávits primarios

La última opción es generar superávit, ya sea reduciendo el gasto o aumentando los impuestos. Alemania, el famoso campeón mundial del ahorro, no es el único país que ha tenido superávits primarios durante muchos años. Italia y Grecia también han registrado balances primarios positivos durante años, en gran medida gracias a la reducción de los gastos. Según Moryson, no es nada seguro que la eurozona siga este camino. Después de todo, la disciplina fiscal en forma de medidas de austeridad ha causado enormes daños políticos.

La visión de DWS:

Parte de esta nueva deuda podrá financiarse presumiblemente a través de subidas de impuestos - al menos en la eurozona. Al aumentar los impuestos, el Estado puede transmitir su intención de querer mantener un papel más influyente - incluso después de la crisis.

"El alto nivel de nueva deuda aumenta la probabilidad de mayores impuestos"

Posibles repercusiones en la inversión de capital

En caso de que aumente la inflación, es probable que las inversiones inmobiliarias o en renta variable tengan mejor rentabilidad que los bonos a largo plazo. Lo mismo debería suceder si - como fue el caso después de la crisis financiera - la inflación sólo se presenta en los precios de los activos, pero no en la economía real.

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