27.06.2019 Sostenibilidad

ESG: Misión posible

La ONU quiere salvar el planeta con sus 17 objetivos de sostenibilidad y se ha fijado un plazo hasta 2030 para lograrlo. No obstante, está misión será posible sólo si los inversores empiezan a seguir y apostar por los valores que cumplen los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS o SDG por sus siglas en inglés) diseñados por la ONU.

  • Los inversores pueden apostar por los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU
  • El índice MSCI filtra cuáles son las acciones sostenibles
  • Las inversiones sostenibles son cruciales para nuestra supervivencia
4 min

87%

de los directivos de empresas líderes creen que los ODS proporcionan una oportunidad para repensar las estrategias con una creación sustancial de valor.

Muchas personas están motivadas para hacer del mundo un lugar más sostenible y suelen predicar con su ejemplo ya que hay muchas formas de ser sostenible en la vida cotidiana (con duchas más cortas, usando transportes sostenibles, etc). Esta preocupación por la sostenibilidad también podemos aplicarla a nuestras inversiones. Así, si seleccionamos invertir en ciertos activos, nuestra decisión puede tener un impacto positivo en el medio ambiente, beneficiar a otros seres humanos y, además, generar una rentabilidad positiva. En este sentido, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) sirven como una guía para todos aquellos inversores que, además de tener rentabilidad, se preocupan por la sostenibilidad. Establecidos por las Naciones Unidas (ONU) en 2015, estos 17 objetivos fueron formulados para asegurar el futuro de las personas y de nuestro planeta.

No todos los ODS son válidos para invertir

Para poder implementar a tiempo los objetivos de la Agenda 2030 de la ONU, se deben recaudar entre cinco y siete billones de dólares estadounidenses en todo el mundo. Sin embargo, no todos los objetivos planteados por la ONU, son adecuados para los inversores. Así, si un inversor quiere incluir los ODS en su cartera, debe centrarse en estos temas principales: cambio climático, capital natural, necesidades humanas básicas y empoderamiento. Aquí se incluyen inversiones en protección climática, agua potable, sanidad y producción responsable.   

Un inversor que, por ejemplo, quiera integrar los cuatro objetivos en su cartera debe elegir empresas o valores con el modelo de negocio adecuado. Cuando se trata de la protección climática, por ejemplo, las empresas del sector fotovoltaico son las apropiadas, mientras que las empresas que producen sistemas de filtración son una buena elección para el agua potable. Cuando se trata de la salud humana, las empresas de biotecnología que son particularmente innovadoras y sostenibles, entran en los criterios de selección. Por otro lado, si un inversor invierte en producción responsable, su cartera puede incluir empresas de reciclaje.

La selección de acciones depende del volumen de negocios ODS

No obstante, cuando un inversor tiene que elegir entre un vasto universo de inversiones, ¿cómo puede discernir a las empresas que realmente están comprometidas con los objetivos de sostenibilidad de las Naciones Unidas? Para ayudar a los inversores en esta selección, existen las métricas de impacto sostenible MSCI (MSCI Sustainable Impact Metrics). El método MSCI se aplica para medir la proporción del volumen de negocios de una empresa que contribuye a los ODS. De esta forma, un inversor puede determinar qué empresas de un índice son especialmente relevantes para los objetivos de sostenibilidad. Por ejemplo, en el MSCI ACWI Investable Market Index (IMI por sus siglas en inglés) 650 acciones cumplen con los criterios de “campeones en ODS”, es decir, empresas cuyas ventas contribuyen de manera significativa a los objetivos de sostenibilidad. Entre ellos, los más sostenibles tienen una contribución de ODS de más del 75 por ciento de las ventas: en el caso del MSCI ACWI IMI, se trata de alrededor de 140 acciones.

Las personas que invierten en este tipo de acciones pueden conseguir no sólo una rentabilidad financiera decente, sino también un beneficio ecológico o social. A diferencia de las inversiones éticas convencionales – que sólo filtran a las empresas con normas ambientales o sociales controvertidas – los inversores pueden invertir su capital especialmente en empresas que intentan resolver los problemas del mundo. Esta forma única de inversión se llama “inversión de impacto”.

89%

de los directivos confirman que sus esfuerzos y compromiso con la sostenibilidad tienen un impacto real en su industria.

85%

de los directivos creen que las asociaciones intersectoriales son críticas para lograr los ODS.

La inversión que protege el planeta

Las inversiones sostenibles pueden marcar una gran diferencia. Casi el 90 por ciento de los líderes empresariales confirman que los esfuerzos y el compromiso con la sostenibilidad tienen un impacto real y positivo en su industria, según un análisis de Accenture en 2018. Según palabras del ex presidente de los Estados Unidos, Barack Obama: “Somos la primera generación que siente el efecto del cambio climático y la última generación que puede hacer algo al respecto”.

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