02.09.2020 Sostenibilidad

¿Por qué están en auge los bonos verdes?

Las acciones no son la única vía para apoyar la sostenibilidad y el medio ambiente, sino que, en este terreno, los bonos también pueden ser una opción. Descubre por qué este segmento está creciendo y qué deberían saber los inversores al respecto.

  • Los bonos verdes se diferencian de los bonos tradicionales en que se centran primordialmente en proyectos que benefician al medio ambiente.
  • Al no existir una regulación uniforme en este sector, la realización de inspecciones exhaustivas ha revelado que hay numerosos proyectos verdes que son falsos.
  • Así, a través de la aplicación estricta de unos criterios propios, los fondos permiten asegurar que solo los proyectos que son verdaderamente verdes se incorporen a las carteras.
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El Banco Europeo de Inversiones (BEI) fue pionero en el terreno de los bonos verdes con el lanzamiento de su Climate Protection bond en 2007. Desde entonces, se han emitido bonos verdes por valor de 860.000 millones de dólares estadounidenses y hay perspectivas de alcanzar otros 820.000 millones más.

Acaba de comenzar septiembre, un mes en el que el ministro de finanzas alemán, Olaf Scholz, planea introducir en el mercado el denominado “Primer bono federal alemán verde” con el fin de recaudar miles de millones para medidas medioambientales y de protección climática. Esto es una buena noticia para los inversores que quieren invertir su dinero de forma sostenible y segura. En este sentido, Alemania es uno de los pocos emisores a nivel mundial que poseen una alta calificación crediticia.

El potencial de un mercado emergente

El ministro alemán de finanzas se ha unido a una tendencia cada vez más importante: la financiación de proyectos que benefician al medio ambiente. El Banco Europeo de Inversiones (BEI), cuyo bono Climate Awareness Bond, lanzado en 2007, fue el primer bono verde mundial, puso el mercado en marcha. Esta entidad financiera ha utilizado este bono para apoyar varias iniciativas sostenibles como las energías renovables, los proyectos de eficiencia energética, las plantas que combinan calor y energía, lo que está expandiendo los sistemas de calefacción urbana y mejorando la eficiencia energética del mercado inmobiliario.

Desde entonces, el mercado ha evolucionado de forma dinámica. El año pasado se emitieron bonos verdes por valor de 200.000 millones de dólares estadounidenses en todo el mundo. No obstante, si se añaden a esta cifra los bonos sociales y los bonos de sostenibilidad, el total supera los 250.000 millones de dólares estadounidenses. Asimismo, los ingresos procedentes de los bonos sociales benefician a proyectos que generan valor social añadido, por ejemplo, en sectores como la sanidad o los servicios sociales. En este sentido, los bonos de sostenibilidad financian proyectos de carácter social y medioambiental, lo que les ayuda, a la par, a alcanzar los objetivos sostenibles impulsados por la Organización de las Naciones Unidas. 

Gráfico bonos verdes traducido.JPG

En 2007, Banco Europeo de Inversiones lanzó su primer fondo verde. Tras un discreto comienzo, el volumen de títulos de deuda emitidos que canalizaba sus ingresos hacia proyectos sostenibles aumentó considerablemente, alcanzando más de 250.000 millones de dólares estadounidenses en 2019. Si continúa dándose la tendencia que se ha observado durante la primera mitad de este año, es probable que 2020 marque un nuevo récord.

La necesidad de normas vinculantes

Dentro del abanico de ofertas, la selección de bonos verdes se está expandiendo constantemente dado que cada vez más empresas, procedentes de un amplio rango de sectores, están descubriendo su potencial como instrumento de inversión. Además de los bonos verdes, la importancia de los bonos vinculados a la sostenibilidad, como es el caso de los bonos sociales y sostenibles, también está creciendo. Este tipo de bonos presentan formas innovadoras: sus condiciones están ligadas a la consecución de unos objetivos sostenibles determinados. Un ejemplo a considerar es un bono emitido por una empresa energética de origen italiano: si dicha empresa no alcanza la cuota de energía renovable previamente pactada dentro de su producción energética, tiene que pagar intereses adicionales.

El gran reto para los inversores es valorar la sostenibilidad que presenta cada bono. “El problema actual es que no existe una definición vinculante que establezca de manera uniforme y legal qué es y qué no es un proyecto verde”, sostiene Christof Breuer, gestor del DWS Invest Green Bonds fund, que hizo su debut en octubre de 2018. Aunque sí existen normas voluntarias, como la Green Bond Principles publicada por la International Capital Markets Association (ICMA), no hay requerimientos regulatorios.

La Unión Europea inició su tránsito en la regulación de bonos verdes a finales de 2019. Sin embargo, aún no se ha alcanzado un acuerdo final que establezca qué constituye una actividad económica sostenible. La UE busca estandarizar este tipo de bonos con el fin de que las inversiones verdes puedan compararse de manera más sencilla.

La Unión Europea está en proceso de introducir un sistema de clasificación uniforme.

Es necesario desarrollar normas estrictas para excluir proyectos que presenten beneficios ecológicos cuestionables.

Utilizar el know-how de los expertos de bonos

Hasta que esto suceda, los inversores se ven obligados a revisar cómo se está utilizando su dinero u optar por soluciones como fondos, como es el caso de DWS Invest Green Bonds.

En este sentido, Breuer explica el procedimiento del fondo DWS: “El punto de partida son aquellos bonos que presentan una etiqueta verde de acuerdo a los criterios de DWS y que, asimismo, tienen un volumen de mercado de al menos 200 millones de dólares estadounidenses”. Posteriormente, los expertos del fondo analizan la sostenibilidad de las empresas emisoras en términos de medio ambiente, sociedad y gobierno corporativo (ESG) y, además, se reúnen con ellas para saber, por un lado, en qué proyectos verdes están invirtiendo los fondos procedentes del bono y, por otro lado, para ver cómo mejorar la integración de los temas relativos a la ESG en sus negocios. Solo entonces se decide si se incluye un bono en el fondo.  Actualmente, en torno a un 90% del fondo se encuentra invertido en bonos verdes.

De esta forma, el segmento de bonos verdes es adecuado para aquellos inversores que buscan combinar una rentabilidad segura con una conciencia limpia. Este mercado emergente está experimentando un rápido crecimiento y parece que continuará desarrollándose de manera dinámica en el futuro. Sin embargo, es probable que analizar este mercado y decidir qué proyecto es sostenible y cuál no sea el mayor desafío para los inversores particulares.

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DWS Invest Green Bonds LD

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