01.04.2020 CIO View

Turbulencias en los mercados de materias primas

  •  El precio del oro ha estado cayendo, pero con un entorno de tipos de interés favorables y la demanda de valores refugio nuestras perspectivas mejoran.
  •  La guerra entre Arabia Saudí y Rusia por el precio del petróleo estalló en el peor momento posible y cualquier futura negociación incluirá probablemente a Estados Unidos, como un recién llegado.
  •  Las soft commodities se vieron más afectadas que los cereales ante el movimiento risk-off, especialmente el azúcar, ya que está vinculado a los precios de la energía por medio de la demanda de etanol.
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Las materias primas son una clase de activos muy volátiles y así se mantienen como era de esperar en esta crisis actual. De hecho, una serie de factores han coincidido para ponérselo especialmente difícil esta vez.

Empecemos con la siguiente pregunta: ¿por qué el oro, el tradicionalmente considerado como un valor refugio, no se vio beneficiado en medio de toda la agitación? Los mercados bursátiles han caído alrededor de un tercio en lo que va de año y la adopción de tipos de interés más bajos por parte de los bancos centrales debería apoyar al metal dorado, que no paga intereses. Sin embargo, a medida que las ventas fueron aumentando y la liquidez se vio más limitada, los inversores se vieron obligados a recurrir a sus activos más líquidos. El oro, cuyo mercado es sumamente líquido y está muy desarrollado, ha servido por lo tanto como una fuente de liquidez para los inversores. Pero después de las recientes medidas tomadas por la Reserva Federal de EE.UU. (Fed) esperamos un alivio en la presión de venta y algo de estabilidad en los mercados para mejorar las perspectivas. El entorno de bajos tipos de interés – que reduce el coste de oportunidad de poseer oro - y la demanda de valores refugio son factores positivos adicionales. La evolución actual podría ser similar a la tendencia que siguieron los precios del oro durante la crisis financiera mundial: estos cayeron durante gran parte de 2008, pero luego se recuperaron con fuerza en los años siguientes.

Mientras que el gas natural solía ser nuestro dolor de cabeza, es el petróleo el que más ha sufrido del sector de las materias primas durante los últimos 30 días. Tanto la demanda como la oferta se han visto gravemente afectadas. En cuanto a la oferta, las grandes economías consumidoras de petróleo como la India y China ya se han visto gravemente afectadas por la crisis del coronavirus, debilitando así la demanda y los precios del petróleo. Así pues, Arabia Saudí intentó convencer a los países de la OPEP+, que habían acordado reducir la producción en 0,5 millones de barriles diarios (b/d) en diciembre, para que redujeran en 1,5 millones de barriles adicionales la producción, en un esfuerzo por estabilizar los precios. La negativa de Rusia a siquiera cumplir con el recorte previamente acordado llevó a Arabia Saudí a cambiar su objetivo, centrándose en la cuota de mercado en lugar de en un determinado nivel de precios. Al aumentar su producción, redujo aún más los precios. Las actuaciones de Rusia no son una sorpresa, ya que en repetidas ocasiones no se sumó a recortes de producción previamente acordados, agravando así la fragilidad del cártel. Las implicaciones son profundas, por ejemplo se ha elevado el estrés en los mercados crediticios. La mayoría de las empresas dedicadas a la exploración y producción de ‘shale oil’ de EE.UU. ahora no pueden, a estos precios tan reducidos, generar suficientes flujos de efectivo para financiar su inversión de capital, por lo que es probable que haya más disminuciones en investment grade. De la misma manera, hay una creciente preocupación por las potenciales quiebras dentro del segmento high yield y en consecuencia las rentabilidades en el sector de la energía estadounidense han aumentado.

En cuanto a la demanda de petróleo, el panorama también es sombrío, ya que la pandemia del coronavirus está dejando en suspenso a las economías de todo el mundo. De cara al futuro, no creemos que el pasar de una estrategia de mantener los precios hacia otra de proteger la cuota de mercado continúe indefinidamente. Los precios más bajos del petróleo no sólo están obligando a Arabia Saudí a tener grandes déficits presupuestarios, sino que también perjudican los ingresos de la Familia Real y obligan a retrasar la emisión de nuevas acciones por parte de su gran compañía petrolera. Mientras tanto, la guerra de precios está sometiendo a Rusia a una gran presión, reduciendo sus ingresos y con el rublo cayendo a su nivel más débil en años, aumentándose así la presión sobre la economía rusa. Aunque no esperamos que la guerra de precios continúe indefinidamente, es probable que empeore antes de que empiece a mejorar, ya que la confianza es un bien difícil de ganar y llevará un tiempo restablecerla. En 2015, por ejemplo, fue difícil restablecer la credibilidad de la OPEP y de Rusia con respecto al límite de producción.

La guerra de precios difícilmente podría haberse desatado en un peor momento, pero los futuros avances pueden involucrar a un recién llegado: Estados Unidos. Preocupado por la lucha de los productores ‘shale oil’ de EE.UU., el presidente Trump ha confirmado que ha ordenado al Departamento de Energía llenar la reserva estratégica de petróleo "hasta arriba". También ha comunicado que se involucrará "en el momento oportuno" en la disputa entre Arabia Saudí y Rusia. Estas declaraciones han contribuido a poner un nuevo suelo en el precio del petróleo, aunque por el momento, creemos que es poco probable que las tres partes acudan directamente a la mesa a negociar. Es probable que los acuerdos futuros sólo involucren a un conjunto de ellos en un principio.

El último informe del Departamento de Agricultura de EE.UU. sobre la Estimación de la Oferta Agrícola Mundial (WASDE) tuvo relativamente pocas novedades. Como era de esperar, las estimaciones de la producción sudamericana aumentaron después de una excelente temporada de crecimiento. Las soft commodities se vieron más afectadas por la amplia percepción de risk-off (aversión al riesgo), en particular el azúcar, cuyo precio está vinculado a los precios de la energía por medio de la demanda de etanol, el cual ha caído alrededor de un 15% este año. Suponiendo que persista la volatilidad en los precios de la energía, es probable que la agricultura siga cotizando con al alza. El azúcar y el maíz (etanol), el aceite de soja y el aceite de palma (biodiesel) y el algodón (sintéticos) serán los más afectados a nuestro juicio. En ausencia de una tendencia a la baja de los precios de la energía, en general somos positivos con la agricultura, ya que la demanda de alimentos es relativamente macro agnóstica y es probable que sufra menos que otras materias primas durante la crisis del coronavirus.

Apéndice: Rentabilidad en los últimos 5 años (períodos de 12 meses)

Fuente: Bloomberg Finance L.P., DWS Investment GmbH a 23/03/20

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