02.03.2020 CIO View

Miedos virales

Esta fuerte reacción que ha tenido el mercado es bastante comprensible. A largo plazo, sin embargo, seguimos siendo cautelosamente optimistas.

  • Debido a que el virus se ha extendido fuera de China, la mayoría de las expectativas de crecimiento económico y los beneficios de las empresas se están revisando.
  • Los mercados sufrieron unas caídas históricas durante los últimos diez días, con el petróleo y las acciones siendo los más afectados y los bonos del Tesoro de EE.UU. a 10 años alcanzando nuevos mínimos por debajo del 1,2%.
  • Creemos que los mercados seguirán siendo volátiles en los próximos días, pero nos atenemos a nuestra visión estratégica constructiva (basada en nuestras expectativas de que las nuevas infecciones de virus fuera de China probablemente alcancen su punto máximo antes del final del segundo trimestre).
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¿Cuántas cosas pueden pasar en diez días? Cuando parecía que los mayores temores del coronavirus (Covid 19) ya habían pasado, hemos visto un pico de casos, especialmente en Corea del Sur y en el norte de Italia, justo el centro industrial del país europeo. Todavía es más preocupante, desde el punto de vista epidemiológico, el aumento de infectados en África y el Oriente Medio, un nuevo grupo de casos en Irán y el primer confirmado en el África subsahariana (Nigeria). Es probable que el virus, habiendo alcanzado ya los Estados Unidos, haya contribuido a la caída del mercado.

A pesar de que el número de nuevos casos en la propia China está disminuyendo, el virus ya ha tenido un gran impacto en los mercados financieros mundiales con el S&P 500[1] y el DAX alemán[2] cayendo cerca del 15% desde sus recientes máximos. En parte, esto refleja que los mercados han sido valorados a la perfección de cara a la crisis. En cuanto a la velocidad de los descensos, sin embargo, han intervenido también factores técnicos, haciendo de esta una de las correcciones más duras de la historia. Además parece poco probable que concluyan, al menos durante unos días, las noticias por parte de: las empresas advirtiendo sobre sus beneficios, los economistas recortando sus previsiones, los colegios cerrando sus puertas y los políticos que parecen indefensos.

No obstante, creemos que el pánico en el mercado -si no necesariamente la tasa de infecciones- puede alcanzar su punto máximo relativamente pronto. Los modelos epidemiológicos estándar han funcionado razonablemente bien hasta ahora para el nuevo coronavirus, tanto en China como en otros lugares e indican que esta segunda ola en Europa Occidental podrá también llegar a su pico en las próximas semanas. Nada de esto es óbice para negar la gravedad de la situación. Además, parece cada vez más probable que el Covid 19 se extienda en países donde los sistemas de salud locales corren el riesgo de verse desbordados.

Como la situación a mediados de febrero se ha desarrollado de una manera menos favorable de lo que esperábamos, parece que tenemos que reconsiderar algunas de nuestras estimaciones.

En términos de crecimiento mundial, ha quedado casi claro que el daño no se limitará a la economía de China y no sólo al primer trimestre. Cada vez es más probable que el crecimiento mundial se vea afectado en el primer semestre de este año y que también se reduzcan las tasas de crecimiento para todo el año 2020. No obstante, creemos que en el segundo semestre puede producirse una recuperación hasta, al menos, los niveles de actividad anteriores a la crisis. Vigilaremos atentamente si la confianza de las empresas en el sector de los servicios, que hasta ahora ha sido el pilar fundamental para el crecimiento mundial, sigue manteniéndose.

Muchos bancos centrales[3] asiáticos ya han reaccionado y reducido los tipos de interés. Creemos que la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed)[4] y especialmente el Banco Central Europeo (BCE)[5] se tomarán su tiempo para reaccionar de manera similar, ya que han fijado un nivel algo más alto para unas condiciones monetarias más flexibles, como se ha señalado en declaraciones anteriores. Reaccionar demasiado pronto podría en realidad incrementar el nerviosismo del mercado. Sin embargo, preferimos esperar que el apoyo llegue antes de la mitad del año. Hasta ahora hemos previsto un recorte de la tasa de interés por parte de la Fed este año y ninguno por parte del BCE.

Los rendimientos del Tesoro[6] de EE.UU. a diez años han alcanzado nuevos mínimos históricos, cotizando por debajo del 1,2% el pasado viernes. Esto, creemos, no es sólo un reflejo de las menores expectativas de crecimiento, sino también el resultado de las compras del Tesoro como medio para cubrir las carteras. No obstante, reconsideraremos si nuestras previsiones estratégicas de rentabilidad en EE.UU. necesitan revisiones a la baja, al igual que con los niveles de diferencial objetivo para los bonos de mercados emergentes, corporativos y periféricos. Aunque el mercado de bonos corporativos carece de liquidez en este momento, ya no nos inclinamos a vender en estos niveles. No esperamos que la rentabilidad de los bunds alcance nuevos mínimos, pues suponemos que el BCE es menos propenso a actuar que la Reserva Federal.

En cuanto a la renta variable, hasta ahora nuestros puntos de partida esperaban un crecimiento del 5% de los beneficios en 2020, los cuales se está revisando. Es probable que ciertos sectores muestren descensos de los beneficios. Aunque esto pesaría sobre los mercados, esperamos en nuestro escenario base que las menores ganancias se encuentren con múltiplos de precio-beneficio (PER)[7] más altos, ya que los inversores pueden considerar que la mella es temporal. Si bien, aunque nos sentimos cómodos con nuestras opiniones positivas sobre el sector de la salud y la tecnología, es posible que tengamos que reconsiderar nuestra optimista postura sobre las finanzas. Es probable que el enfoque de los inversores en acciones de calidad que proporcionen ingresos estables aumente aún más. Esperamos que la volatilidad se mantenga durante algunos días más, a medida que continúe la reducción del riesgo de las carteras y que los mercados de valores puedan utilizarse para reducir los riesgos cuando los mercados de bonos carezcan de liquidez. En cuanto a las divisas, creemos que cualquier otro modo de reducción de riesgos debería apoyar al euro, que ha servido como moneda de financiación en los últimos meses.

En resumen, aunque el desarrollo del virus ha tomado un giro inesperado con un posible impacto negativo en la economía mundial durante todo el año, creemos que los mercados, tras esta histórica caída, están reflejando adecuadamente la nueva situación. Si la propagación del virus en el extranjero sigue el patrón de China, la situación podría verse mejor en el transcurso del segundo trimestre. A corto plazo, no descartamos que se produzcan nuevas caídas y una mayor volatilidad[8] de los mercados. Sin embargo, con el tiempo, las economías también deberían recuperarse. Mucho antes de eso, es probable que las políticas fiscales[9] y monetarias puedan favorecer los mercados al igual que también podrían ayudar las noticias positivas sobre la contención del virus.

06.08.2019 CIO View

¿Mucho ruido para nada?

Como era de esperar, la Reserva Federal redujo los tipos de interés en 25 puntos básicos.

02.03.2020 Gráfico de la semana

Crucemos los dedos con el sector servicios

El sector servicios ha sido el motor económico, pero el coronavirus amenaza con frenarlo.

1. El S&P 500 es un índice que incluye 500 empresas líderes de EE.UU. que registran aproximadamente el 80% de la financiación disponible en el mercado de EE.UU.

2. El Dax es un índice bursátil de primera categoría que reúne a las 30 principales empresas alemanas que cotizan en la Bolsa de Frankfurt.

3. Un banco central maneja la moneda, la oferta de dinero y los tipos de interés de un estado.

4. La Reserva Federal de los Estados Unidos, es el banco central de los Estados Unidos.

5. El Banco Central Europeo (BCE) es el banco central de la zona euro.

6. Los bonos del Tesoro son títulos de deuda del gobierno de EE.UU. de interés fijo con diferentes vencimientos: Letras del Tesoro (1 año como máximo), pagarés del Tesoro (2 a 10 años), bonos del Tesoro (20 a 30 años) y Valores del Tesoro Protegidos contra la Inflación (TIPS) (5, 10 y 30 años).

7. La relación precio-beneficio (P/E) compara el precio actual de las acciones de una empresa con sus beneficios por acción.

8. La volatilidad es el grado de variación de una serie de precios comerciales a lo largo del tiempo. Se puede utilizar como una medida del riesgo de un activo.

9. La política fiscal describe las políticas de gasto del gobierno que influyen en las condiciones macroeconómicas. A través de la política fiscal, el gobierno intenta mejorar las tasas de desempleo, controlar la inflación, estabilizar los ciclos comerciales e influir en las tasas de interés en un esfuerzo por controlar la economía.

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