DWS Pers­pec­ti­vas de Mer­ca­do 1T 2026

CIO View
Macro
Renta Fija
Inteligencia artificial
Renta Variable
Quarterly Market Outlook

5/3/2025

El sólido crecimiento económico, respaldado por una política monetaria neutral y una política fiscal favorable, ha sostenido los mercados de capitales. La amplia variedad de riesgos hace que, en nuestra opinión, la diversificación sea una prioridad fundamental.
Image

A pesar de todos los riesgos, la mayoría de las clases de activos deberían mantenerse sólidas este año, siempre que el ciclo económico se mantenga intacto.

Vincenzo Vedda, Chief Investment Officer

 

Altitud de crucero alcanzada pese a la turbulencia

 

Pese al elevado número de riesgos presentes en el panorama global, mantenemos un enfoque optimista y anticipamos rentabilidades sólidas en la mayoría de las clases de activos en los próximos doce meses. Partimos de la premisa de que los ataques contra Irán no escalarán hacia un conflicto más amplio que pudiera llevar los precios del crudo por encima de 90 dólares por barril de manera sostenida. Asimismo, adoptamos una visión constructiva respecto al auge de la inteligencia artificial (IA), aunque su capacidad para sorprender —positiva o negativamente— quedó patente a comienzos de año, cuando las dudas sobre su potencial provocaron las mayores rotaciones sectoriales en renta variable desde la crisis financiera de 2007/08. Precisamente por la incertidumbre asociada a la IA, mantenemos una preferencia por los mercados bursátiles europeo y japonés, menos expuestos al sector tecnológico que EE. UU. Esperamos que su descuento de valoración frente al mercado estadounidense se reduzca, especialmente ante el creciente interés de los inversores institucionales por diversificar geográficamente.

No prevemos un ciclo clásico de expansión global en 2026 y 2027, aunque confiamos en que el crecimiento económico proporcione una base suficientemente sólida para los mercados. El panorama inflacionista también es relativamente benigno: en Europa, la inflación debería situarse en torno al 2% en 2026, mientras que en EE. UU. alcanzar ese nivel podría requerir hasta 2027. En consecuencia, los tipos de interés en EE. UU. seguirán por encima de los europeos, y prevemos dos recortes adicionales de la Reserva Federal antes de marzo de 2027, mientras que el Banco Central Europeo probablemente se mantenga estable. El Banco de Japón, por su parte, continúa su proceso particular de “normalización”, lo que podría implicar dos nuevas subidas de tipos.

Este entorno de crecimiento moderado, inflación controlada y políticas monetarias acomodaticias —un escenario “Ricitos de Oro”— favorece el buen comportamiento tanto de la renta variable como de la renta fija, dado que no se anticipan pérdidas significativas derivadas de aumentos de tipos. En la mayoría de las categorías de renta fija prevemos movimientos laterales. La deuda corporativa sigue siendo atractiva pese a los bajos diferenciales, respaldada por un entorno macro favorable y elevada demanda; no obstante, abogamos por la selectividad en el segmento de alto rendimiento, donde los riesgos idiosincráticos son mayores.

En renta variable, el apoyo proviene no solo del crecimiento y de los tipos moderados —estimamos un riesgo muy limitado de que los rendimientos de los Treasuries a 10 años superen de manera persistente el 4,5%, y proyectamos niveles en torno al 4% a un año vista—, sino sobre todo de los beneficios empresariales. Prevemos un crecimiento vigoroso de los beneficios: entre el 6% y el 12% en mercados desarrollados y hasta el 20% en emergentes. El impulso del mercado bursátil se ha ampliado y ya no depende exclusivamente del sector tecnológico. En tanto el ciclo económico permanezca estable, este dinamismo debería mantenerse, aunque no descartamos correcciones derivadas de episodios de volatilidad en torno a la IA o tensiones geopolíticas.

En cuanto a activos reales, es probable que la geopolítica actúe como soporte para el oro y el petróleo. No obstante, en el caso del crudo seguimos anticipando un exceso estructural de oferta, que solo será absorbido gradualmente por la demanda a lo largo del año. Nuestro escenario base mantiene abierto el estrecho de Ormuz —por donde transita una quinta parte del consumo diario mundial de petróleo—, lo que respalda nuestra previsión de un precio de 66 dólares por barril en marzo de 2027. Persisten, sin embargo, riesgos significativos derivados de una posible interrupción prolongada del tráfico marítimo. Por su parte, consideramos que el dólar ha perdido parcialmente su estatus tradicional de activo refugio y podría debilitarse progresivamente.

Identificamos tres riesgos principales: la propia evolución de la IA —con sesgos tanto alcistas como bajistas—, la sostenibilidad de la deuda soberana y las tensiones geopolíticas. La deuda pública podría convertirse en un factor desestabilizador en cualquier momento, aunque resulta difícil anticipar cuándo. En materia geopolítica, los mercados suelen verse afectados de forma duradera únicamente cuando los acontecimientos impactan directamente en los beneficios corporativos. En conjunto, nuestro escenario central para los próximos doce meses sigue siendo positivo, apoyado en el crecimiento de los beneficios empresariales y en unas políticas monetarias favorables.