26/6/2025
La carrera por asegurar materias primas críticas para la transición energética se vuelve cada vez más intensa.
Aunque los llamados minerales críticos aún no han penetrado plenamente en el debate público más amplio, ya desempeñan un papel fundamental en la política y, especialmente, en las disputas geopolíticas. Los recientes intentos de acercamiento entre Estados Unidos y China en torno a estos recursos han recibido una amplia cobertura en la prensa alemana. Numerosos artículos también han analizado la elevada dependencia de las empresas alemanas respecto a estos minerales, ofreciendo una visión bastante crítica sobre la seguridad del suministro futuro.
Los elementos agrupados bajo el término “minerales críticos” son esenciales para tecnologías orientadas al futuro, como los vehículos eléctricos, las turbinas eólicas y los paneles solares y ,por tanto, resultan indispensables para la transición global hacia una producción energética sostenible. La concentración de la extracción y el procesamiento de estos minerales en un número reducido de países, junto con los largos plazos necesarios para desarrollar nuevas minas, plantea riesgos significativos para las cadenas de suministro a nivel mundial. La excesiva dependencia de países considerados de alto riesgo, como China, genera vulnerabilidades tanto políticas como económicas. No pueden descartarse interrupciones en el suministro ni situaciones de escasez.
Los esfuerzos por diversificar las cadenas de suministro buscan mitigar estos riesgos, aunque dicha diversificación no puede lograrse de forma inmediata. No obstante, varios gobiernos en todo el mundo han reconocido esta amenaza y han anunciado medidas para reducir la dependencia de unas pocas fuentes de minerales críticos.
Si bien la oferta representa un motivo de preocupación, la demanda no lo es. Se espera que la demanda de minerales críticos continúe aumentando de forma pronunciada a medida que el mundo avanza con urgencia hacia la descarbonización.
Los minerales críticos se definen como minerales no combustibles que son esenciales para la seguridad económica y nacional, especialmente en el ámbito de las tecnologías energéticas. En 2020, la legislación energética de EE. UU. definió como materiales críticos aquellos minerales, elementos, sustancias o compuestos que no se utilizan como combustible y que han sido certificados por el Departamento de Energía como: (i) con alto riesgo de interrupción en la cadena de suministro, y (ii) fundamentales para una o más tecnologías energéticas, incluidas las relacionadas con la generación, transmisión, almacenamiento y eficiencia energética.
En 2022, el Departamento del Interior de EE. UU. publicó una lista de 50 minerales clasificados como críticos. Entre ellos se encuentran el cobre, litio, níquel, cobalto y las tierras raras, todos esenciales para tecnologías de energía limpia como turbinas eólicas, vehículos eléctricos y redes inteligentes. Dada la creciente demanda de energía limpia, se prevé que la demanda de estos minerales aumente significativamente.
El aumento de las tensiones geopolíticas complica el acceso a minerales críticos necesarios para la transición energética global, situándolos en el centro del interés político y social. Estos minerales pueden considerarse el talón de Aquiles de la transición energética. En un escenario de intensificación de los conflictos geopolíticos, existe un riesgo elevado de cuellos de botella en el suministro, que deben evitarse a toda costa.
Según estimaciones de la Agencia Internacional de la Energía, para alcanzar el objetivo de cero emisiones netas en 2050, la demanda anual de estos minerales deberá multiplicarse por seis de aquí a 2040. Para ponerlo en perspectiva: solo para cubrir las necesidades de minerales destinados a baterías, se requerirán unas 300 nuevas minas en los próximos diez años.
Variación de la producción de cobre refinado, litio, níquel, cobalto, grafito y tierras raras por país, 2020-2024

Fuentes: Agencia Internacional de Energía, DWS Investment GmbH a mayo de 2025
La Unión Europea (UE) también mantiene una lista de materias primas críticas consideradas estratégicas para su desarrollo económico y que, según los expertos, están expuestas a un elevado riesgo de suministro. Desde la publicación de la primera lista en 2011, se han realizado actualizaciones periódicas, y el número de materias primas incluidas ha aumentado de forma constante. Entre ellas se encuentra un grupo de elementos conocidos como tierras raras, algunos de los cuales son fundamentales para la producción de tecnologías bajas en carbono y otras tecnologías avanzadas. La UE depende casi por completo de China para el suministro y procesamiento de estas tierras raras, lo que representa una amenaza económica significativa. Esta dependencia es un claro ejemplo del desafío que enfrenta Europa para alcanzar sus ambiciosos objetivos climáticos sin comprometer su autonomía geopolítica ni su competitividad económica.
La Ley de Materias Primas Críticas de la UE, publicada en mayo de 2024, tiene como objetivo reforzar todas las etapas de las cadenas de valor europeas relacionadas con estas materias y garantizar un suministro seguro y sostenible para la industria europea. Asimismo, la UE busca reducir de forma significativa su dependencia de las importaciones procedentes de países individuales. La lista se ha ampliado para incluir materias primas estratégicas clave para tecnologías esenciales en las transiciones ecológica y digital, así como para aplicaciones en los sectores espacial y de defensa, que podrían enfrentar riesgos de suministro en el futuro.
Para asegurar el acceso a largo plazo a estas materias primas, se están firmando acuerdos bilaterales, como el tratado entre EE. UU. y Ucrania suscrito en abril de este año. Este acuerdo contempla la creación de un fondo de inversión conjunto para la reconstrucción de Ucrania, financiado en parte con los ingresos futuros derivados de la extracción de recursos naturales. No obstante, su eficacia dependerá de una paz duradera y de condiciones de inversión estables. Además de la guerra en curso con Rusia, los principales obstáculos incluyen estudios geológicos desactualizados y una infraestructura energética deteriorada. El acuerdo refleja el enfoque transaccional de la política minera de la administración Trump y podría servir como modelo para futuros acuerdos de cooperación similares.
Es fundamental para Ucrania conservar la plena soberanía sobre sus recursos naturales e infraestructuras, incluida la capacidad de decisión sobre su explotación. El fondo conjunto será gestionado por ambos países bajo un esquema de asociación equitativa. El acuerdo no contempla que Estados Unidos reciba grandes volúmenes de minerales ucranianos como forma de reembolso por la ayuda militar, como se había propuesto inicialmente. En su lugar, se ha incluido una cláusula que permite a EE. UU. participar en la futura extracción de minerales en condiciones competitivas.
Diversificación de las cadenas de suministro para mitigar la dependencia excesiva, especialmente de China
La interrelación entre los conflictos geopolíticos y los minerales críticos es compleja y multifacética. Las tensiones entre potencias como Estados Unidos y China han derivado en un aumento de las restricciones a la exportación de minerales críticos, afectando significativamente las cadenas de suministro globales. Al mismo tiempo, la competencia por el control de estos recursos se ha intensificado. China, por ejemplo, domina el refinado y procesamiento de minerales como el litio y las tierras raras, y ha utilizado esta posición estratégica como herramienta en disputas comerciales, exacerbando las tensiones geopolíticas.
Ante este panorama, numerosos países están adoptando estrategias para diversificar sus cadenas de suministro y reducir su dependencia de China, con resultados dispares. Esta competencia geopolítica ha impulsado un reajuste parcial de las políticas industriales y la formación de nuevas alianzas estratégicas. Sin embargo, el impacto de los minerales críticos trasciende lo económico: también tiene implicaciones sociales y ambientales. La carrera por acceder a estos recursos, especialmente en regiones con conflictos internos o inestabilidad económica, puede derivar en violaciones de derechos humanos y agravar desigualdades existentes. Aunque China ha invertido considerablemente en nuevas minas en economías emergentes, muchas de las empresas locales involucradas enfrentan acusaciones de abusos y sanciones. En contraste, varios países en desarrollo muestran disposición a colaborar con inversores occidentales, aunque estos han sido más reticentes a asumir riesgos similares.
La extracción y el comercio de minerales críticos se consideran a menudo factores desencadenantes de tensiones geopolíticas, al perpetuar dinámicas de explotación y plantear desafíos para una transición energética global justa. El aumento previsto en la demanda de estos minerales representa tanto una oportunidad como un riesgo. Si bien la transición energética exige una expansión significativa de la oferta, esta debe lograrse de forma eficiente, rentable y sin reproducir los impactos negativos asociados históricamente a la minería. En este contexto, la transición energética ofrece una oportunidad para construir cadenas de valor más inclusivas, éticas y sostenibles.
Se están consolidando alianzas como la Asociación para la Seguridad de los Minerales —que incluye a EE. UU., la UE y otras naciones— con el objetivo de fortalecer las cadenas de suministro. Estas iniciativas promueven la inversión en I+D para mejorar las tecnologías de extracción y procesamiento, haciéndolas más sostenibles y respetuosas con el medio ambiente.
El gobierno estadounidense ha incrementado la financiación para fomentar la producción nacional y la investigación en este ámbito. Por su parte, la UE ha integrado la seguridad de suministro de minerales en su estrategia Global Gateway, impulsando prácticas mineras sostenibles. China, mientras tanto, ha firmado acuerdos comerciales a largo plazo e invertido estratégicamente en recursos minerales en África, América Latina y el sudeste asiático. Canadá, con abundantes recursos minerales, desempeña un papel clave en la reducción del dominio chino y trabaja activamente para asegurar sus propias cadenas de suministro.
La Perspectiva Global de Minerales Críticos 2025 de la AIE subraya los riesgos de concentración
Según el informe más reciente de la Agencia Internacional de Energía (AIE), la creciente concentración de la oferta en unos pocos países y la expansión de las restricciones a la exportación han incrementado los riesgos para el mercado global. Los minerales críticos se han convertido en una prioridad estratégica para la seguridad energética y económica. El informe destaca que el mercado tiende a concentrarse aún más, especialmente en las etapas de fundición y procesamiento. La cuota de mercado promedio de los tres principales países refinadores de minerales energéticos clave ha pasado del 82 % en 2020 al 86 % en 2024, con aproximadamente el 90 % del crecimiento del suministro proveniente del principal proveedor en cada caso: Indonesia para el níquel y China para el cobalto, el grafito y las tierras raras.
Aunque los responsables políticos son cada vez más conscientes de estos desafíos, la AIE advierte que la diversificación de las cadenas de suministro avanza lentamente. Bajo los marcos normativos e inversiones actuales, la concentración apenas disminuirá en la próxima década y difícilmente volverá a los niveles de 2020. Incluso si el suministro resulta suficiente, las cadenas de suministro seguirán siendo vulnerables a interrupciones causadas por fenómenos meteorológicos extremos, fallos técnicos o restricciones comerciales, lo que podría traducirse en aumentos de precios o pérdida de competitividad industrial.
El informe también señala que la demanda de minerales energéticos críticos ha crecido de forma notable. En 2024, la demanda de litio aumentó casi un 30 %, muy por encima del promedio del 10 % observado en la década anterior. Sin embargo, la inversión en este sector se ha debilitado: se espera que crezca solo un 5 % en 2024, frente al 14 % en 2023. La actividad exploratoria se ha mantenido estable, lo que ralentiza el impulso observado desde 2020, y hay señales de desaceleración en la financiación inicial.
China domina la refinación en 19 de 20 minerales relacionados con la energía (proporción del principal país de refinación)

Fuentes: Agencia Internacional de Energía, DWS Investment GmbH a mayo de 2025
El informe de la Agencia Internacional de Energía (AIE) subraya los riesgos específicos que enfrenta el mercado del cobre. A medida que los países amplían sus redes eléctricas, se prevé un aumento drástico en la demanda de este mineral. Las proyecciones actuales para los proyectos mineros de cobre apuntan a un déficit de suministro del 30 % para el año 2035.
Además, se espera que las restricciones a la exportación, cada vez más estrictas, comprometan aún más la seguridad del suministro. Según la AIE, el 55 % de los minerales estratégicos relacionados con la energía incluidos en el informe están sujetos a algún tipo de control a la exportación. Estas restricciones no solo afectan al mineral en bruto y a los productos fundidos, sino también a las tecnologías de procesamiento, lo que amplifica su impacto.
Un análisis de 20 minerales estratégicos vinculados al sector energético demuestra que, a pesar de su menor tamaño de mercado en comparación con otros commodities, las interrupciones en su suministro pueden tener consecuencias económicas significativas. De hecho, los precios de 15 de estos minerales presentan una volatilidad superior a la del petróleo crudo.
Los minerales críticos desempeñan un papel fundamental en el desarrollo de la inteligencia artificial (IA) y de las tecnologías digitales en general. Las innovaciones emergentes no solo refuerzan su relevancia actual, sino que probablemente incrementarán su importancia en el futuro. Un ecosistema complejo de minerales críticos sustenta el rendimiento digital, la eficiencia energética, el almacenamiento de datos y las redes de alta velocidad, siendo elementos clave para la construcción de sistemas inteligentes y electrificados.
El silicio constituye la base de los microchips; el cobalto mejora la capacidad de memoria y los componentes lógicos; y las tierras raras son esenciales para la fabricación de imanes y semiconductores de alto rendimiento, fundamentales para los algoritmos de IA y las aplicaciones de aprendizaje automático. Esta creciente dependencia ha intensificado la competencia entre naciones por asegurar fuentes estables de suministro, lo que está reconfigurando la dinámica del mercado global e impulsando la innovación en tecnologías de extracción y procesamiento. En el contexto de la carrera por la soberanía digital y la expansión de tecnologías limpias, garantizar cadenas de suministro confiables, éticas y resilientes se ha convertido en una prioridad estratégica.
Dado el elevado consumo energético asociado a la IA —especialmente en la operación de centros de datos—, la importancia de los minerales críticos en la generación de energía cobra cada vez mayor relevancia. Esto abarca no solo a las centrales nucleares y las fuentes renovables, sino también a la infraestructura de red, altamente intensiva en metales. Los operadores de centros de datos no solo están firmando acuerdos de compra de energía a largo plazo, sino que también están invirtiendo en sus propias instalaciones de generación renovable.
Muchos centros de datos ya utilizan baterías eléctricas como sistemas de alimentación ininterrumpida (UPS), reemplazando progresivamente las baterías convencionales de plomo-ácido por baterías de iones de litio. A medida que estas infraestructuras se expanden rápidamente, se prevé que el mercado global de sistemas UPS crezca de 6.100 millones de dólares en 2022 a 9.100 millones en 2028. Además, las tierras raras no son los únicos minerales con aplicaciones directas en los centros de datos, lo que subraya la amplitud y profundidad de su impacto en el ecosistema digital.
Componentes esenciales de cobre y aluminio en desarrollos de IA

El auge global de la inteligencia artificial (IA) ha impulsado una demanda sin precedentes de minerales críticos, situándolos en el centro del progreso tecnológico. La ubicación geopolítica de estos recursos añade una capa de complejidad, lo que hace que la planificación estratégica y la cooperación internacional sean más urgentes que nunca. De cara al futuro, garantizar una cadena de suministro sostenible de minerales críticos será esencial no solo para el desarrollo de la industria de la IA, sino también para preservar la competitividad tecnológica y fomentar la estabilidad económica global.
No obstante, al priorizar el abastecimiento responsable e invertir en soluciones alternativas —como el reciclaje, la sustitución de materiales y la innovación en procesos de extracción—, las empresas pueden superar los desafíos actuales. De este modo, podrán aprovechar plenamente el potencial de los minerales críticos como habilitadores clave en la construcción de un ecosistema de IA más resiliente, ético y sostenible.
Los minerales críticos ya son indispensables para la transición energética planificada, pero también resultan esenciales para el desarrollo de la inteligencia artificial (IA) y el progreso tecnológico en general. Los conflictos geopolíticos en torno a estos recursos no hacen más que confirmar su relevancia estratégica. La elevada concentración de los depósitos más importantes en un número reducido de países —especialmente en China— subraya la necesidad urgente de cooperación internacional para evitar cuellos de botella en el suministro. El uso de estos minerales como herramienta de presión económica, aunque limitado hasta ahora a casos aislados, debe ser contrarrestado con rapidez y determinación.
Afortunadamente, existen importantes reservas fuera de China, en países como Estados Unidos, Canadá, México, Australia y el norte de Europa. Sin embargo, los marcos regulatorios en muchas de estas regiones dificultan el desarrollo de nuevos proyectos mineros. Los procesos de aprobación suelen ser excesivamente largos o incluso bloquean por completo las iniciativas. Un ejemplo paradigmático es la mina Resolution en Arizona, que alberga uno de los mayores depósitos de cobre sin explotar del mundo. Aunque fue descubierta hace décadas, su entrada en operación no se prevé antes de la década de 2030 debido a prolongados litigios judiciales. Esta situación pone de manifiesto una verdad incómoda: la política occidental en torno a los minerales críticos es, en parte, responsable de la limitada capacidad de acceso a estos recursos.
Entre los muchos minerales estratégicos, el cobre destaca por su papel clave en la transición energética verde. Las tecnologías limpias requieren cantidades significativamente mayores de cobre en comparación con las tecnologías convencionales. Por ejemplo, un vehículo eléctrico utiliza aproximadamente 2,5 veces más cobre que uno con motor de combustión interna, y las instalaciones de energía eólica o solar pueden requerir hasta siete veces más cobre que una planta de energía a gas. Además, el cobre es difícilmente sustituible por otros elementos, lo que refuerza su carácter estratégico.
Desde nuestra perspectiva, la extracción de minerales críticos representa una oportunidad de crecimiento significativa. No obstante, es fundamental vigilar de cerca su impacto ambiental y social. El respeto a los derechos humanos y la mitigación de los efectos negativos de la minería —como la destrucción de hábitats, la contaminación del agua o el aumento de emisiones de CO₂— deben ser prioridades. En este sentido, el cumplimiento de normativas ambientales más estrictas y la inversión en tecnologías de reciclaje y abastecimiento responsable son pasos esenciales.
Cabe destacar que muchas empresas mineras ya han asumido compromisos concretos en materia de sostenibilidad. Por ejemplo, compañías chilenas han invertido miles de millones en plantas desalinizadoras; empresas australianas han incorporado vehículos eléctricos en sus operaciones; y productores africanos han financiado proyectos de energía hidroeléctrica y solar. Aunque la minería sigue siendo una industria intensiva en recursos, está avanzando hacia prácticas más limpias y responsables.
Para lograr un equilibrio entre los beneficios económicos y la responsabilidad ambiental, es imprescindible una colaboración estrecha entre gobiernos, sector privado y organizaciones medioambientales. Solo así se podrá mejorar la eficiencia a lo largo de las cadenas de suministro y garantizar que los minerales críticos contribuyan a un futuro energético y tecnológico más sostenible.