Los jue­gos del ham­bre: la ca­rre­ra de los cen­tros de da­tos por el po­der, la tie­rra y el agua

Inteligencia artificial

2/2/2026

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  • Los centros de datos emergen como actores energéticos de primer orden, acelerando la inversión en redes eléctricas, infraestructuras de colocación de gran escala y mercados de materias primas.
  • Sin embargo, la escasez de tierra y agua, la lentitud en la concesión de permisos y la saturación de las utilities están poniendo a prueba la capacidad de la red, amenazando los objetivos climáticos y generando nuevas disputas por el acceso a la energía.
  • Para los inversores, los centros de datos ya no son solo un tema digital, sino una auténtica historia de infraestructura que ofrece un amplio abanico de oportunidades de inversión.

Introducción

En la última década, los centros de datos (DCs) han pasado de ser una infraestructura de apoyo a convertirse en un pilar central de la economía global. Los operadores de hiperescala —principalmente los grandes actores de la nube y la IA— han impulsado este avance: el número de centros de datos de hiperescala casi se ha duplicado, pasando de menos de 600 a alrededor de 1.189 a comienzos de 2025, lo que ya representa aproximadamente el 44% de la capacidad global.

La rápida expansión de los centros de datos se perfila así como uno de los cambios estructurales más relevantes dentro de la infraestructura global. Su creciente huella energética está redefiniendo las trayectorias de demanda eléctrica, especialmente en Estados Unidos, partes de Europa y otros puntos críticos emergentes. A medida que la intensidad del procesamiento de datos se acelera, las utilities y los operadores de red se enfrentan a la presión de suministrar electricidad fiable a una escala sin precedentes, mientras que los responsables políticos en diversas jurisdicciones tratan de conciliar este aumento con sus objetivos de descarbonización.

Sin embargo, este crecimiento viene acompañado de un conjunto complejo de limitaciones que van mucho más allá del suministro eléctrico. Entre ellas destacan los cuellos de botella en la obtención de permisos, así como la disponibilidad de tierra y agua, factores que condicionan dónde y con qué rapidez pueden construirse nuevas instalaciones. Estos desafíos están impulsando una nueva ola de innovación, que abarca desde tecnologías avanzadas de refrigeración y generación in situ hasta una gestión más inteligente de la red. Paralelamente, la expansión de la economía digital está teniendo un efecto directo en los mercados mundiales de materias primas, ya que la construcción y operación de centros de datos intensifica la demanda de recursos como cobre, aluminio, acero y tierras raras.

Para los inversores, este conjunto de fuerzas interconectadas presenta tanto desafíos como oportunidades. Comprender cómo las limitaciones energéticas, la modernización de las redes, la demanda de materiales y las políticas públicas están moldeando el futuro de la economía digital será clave para identificar dónde existe un mayor riesgo para el capital y dónde, por el contrario, podrían abrirse oportunidades en lo que probablemente será una de las transformaciones de infraestructura más significativas de la década. En este documento analizamos estas tendencias, explorando la huella energética de los centros de datos y delimitando los principales desafíos y oportunidades de inversión que podrían surgir.

Los juegos del hambre: la carrera de los centros de datos por el poder, la tierra y el agua
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