El tipo de cambio EUR/USD se mantiene en una tendencia lateral

Gráfico de la semana

31/10/2025

El euro podría necesitar un nuevo impulso desde Europa para ganar mayor tracción

 

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Desde mediados de año, el euro se ha mantenido en una tendencia lateral frente al dólar estadounidense (USD). Tras una fuerte subida en la primera mitad del año, el par de divisas ha cotizado dentro de un rango relativamente estrecho, entre 1,16 y 1,18 USD. La pregunta es por qué el euro no ha avanzado más, a pesar de los evidentes problemas del dólar y de las anunciadas ofensivas de inversión en Europa.

Uno de los motivos clave es el diferencial de tipos de interés. El Banco Central Europeo (BCE) continuó relajando su política monetaria en la primera mitad del año, recortando varias veces los tipos de referencia. El tipo de depósito se sitúa ahora en el 2%, mientras que el corredor de tipos de la Reserva Federal (Fed) permanece entre el 3,75% y el 4,00%, a pesar de otro recorte esta semana. Esta diferencia hace que las inversiones en dólares resulten más atractivas para los inversores y limita el potencial alcista del euro. Esta presión podría mantenerse mientras la Fed no flexibilice su política de forma más significativa o el BCE no ponga fin a su ciclo.

A ello se suma el débil comportamiento económico de la Eurozona. Mientras la economía estadounidense parece robusta, Europa crece con lentitud. La escasa actividad inversora y la caída de la demanda interna en Europa contrastan con el consumo estable en EE. UU. En el mercado de divisas, esto significa que el diferencial de crecimiento respalda al dólar y limita una apreciación sostenida del euro.

Los programas de inversión anunciados en Alemania y otros países europeos tampoco han aportado apoyo hasta ahora. Aunque se prevé invertir miles de millones en infraestructuras y protección climática en los próximos años, la mayoría de los proyectos no comenzarán hasta 2026 y tardarán años en tener impacto económico. Sin embargo, son los impulsos a corto plazo los que importan para los mercados. A esto se añade la estructura fragmentada de los mercados de capitales europeos, que podría dificultar una rápida implementación. Incluso si estas inversiones fomentan el crecimiento a largo plazo, factores como los diferenciales de tipos y los riesgos geopolíticos se espera que eclipsen la influencia de la política fiscal sobre el tipo de cambio en el corto plazo.

Los riesgos comerciales y políticos agravan la situación. Los aranceles a la importación anunciados por el gobierno estadounidense están afectando negativamente a las perspectivas de exportación de las empresas europeas. A ello se suman las incertidumbres políticas en algunos países europeos, que reducen la confianza en la moneda única. Estos factores limitan que desarrollos positivos, como el aumento de los salarios reales y la inversión pública, proporcionen un apoyo duradero al euro.

«El movimiento lateral del euro refleja, en última instancia, un equilibrio», afirma Xueming Song, estratega de divisas en DWS. «Por un lado, las expectativas de una recuperación económica gradual en la Eurozona y la perspectiva de un fin del ciclo de relajación del BCE aportan apoyo. Por otro, los diferenciales de tipos, la sólida economía estadounidense y los riesgos geopolíticos actúan como contrapeso». Por ejemplo, actualmente no hay indicios de que los inversores extranjeros estén abandonando las acciones estadounidenses en favor de la Eurozona. El euro podría experimentar un nuevo impulso alcista cuando la dinámica de crecimiento en Europa mejore claramente o la Fed flexibilice su política de forma más significativa.

Gráfico. Tras un fuerte repunte en la primera mitad de 2025, el tipo de cambio euro-dólar parece haber entrado en un periodo de relativa estabilidad.

Fuentes: Bloomberg Finance L.P., DWS Investment GmbH al 30/10/25


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