Ries­gos de in­fla­ción en el ho­ri­zon­te

Gráfico de la semana

3/7/2026

Los episodios pasados de El Niño demuestran que los precios agrícolas pueden reaccionar de forma tardía y desigual. No obstante, los riesgos actuales deben tomarse en serio.
 
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Que la contabilidad se convierta en una audaz aventura marinera puede sonar extraño, incluso para los fanáticos de Monty Python. Pero cada vez que El Niño asoma la cabeza por encima del agua, llevar el registro de los números se vuelve inusualmente difícil. En los próximos meses, los inversores y los banqueros centrales podrían comprobar una vez más que un fenómeno meteorológico que comienza en el Pacífico puede complicar la inflación, las cadenas de suministro y las expectativas del mercado mucho más allá del océano. Los episodios de El Niño reflejan un cambio recurrente en el calor oceánico y las condiciones atmosféricas que altera los patrones climáticos en todo el mundo. Las aguas más cálidas en el Pacífico ecuatorial debilitan los patrones de viento habituales y redistribuyen gradualmente las lluvias. Como aclara Michael Lewis, director de Investigación ESG en DWS: 'El Niño en sí no es causado por el cambio climático, pero en un mundo más cálido ambos pueden reforzarse mutuamente'

El último episodio aún se encuentra en una etapa inicial. Sin embargo, los primeros indicadores apuntan a un evento fuerte, lo que sugiere que las temperaturas de la superficie del mar en partes del Pacífico podrían aumentar más de 2.5 °C por encima de los promedios a largo plazo, llegando posiblemente a rozar los 3 °C a principios de 2027. Desde 1980, solo ha habido tres episodios de intensidad similar: 1982–1983, 1997–1998 y 2015–2016. Esa muestra es demasiado pequeña para realizar pronósticos firmes sobre el impacto general en los precios mundiales de los alimentos.

Nuestro Gráfico de la semana adopta una perspectiva más acotada sobre los precios de la soja y el aceite de palma, revelando matices más complejos que los titulares habituales. Desde 1980, ambas materias primas han seguido una tendencia bianual levemente alcista, aunque durante episodios fuertes de El Niño, la soja a menudo ha mostrado debilidad y el aceite de palma ha registrado una marcada subida tras un inicio débil. La información completa puede consultarse en el informe original.

A nuestro entender, esa división tiene sentido económico. La soja se cultiva en muchas regiones, por lo que las malas cosechas en una zona pueden compensarse en parte en otra. El aceite de palma está más concentrado en el sudeste asiático; si allí escasean las lluvias, el impacto sobre la oferta suele llegar con retraso y con menos alternativas. La demanda también importa. Aunque el aceite de palma se utiliza para cocinar, la industria alimentaria podría sustituirlo por aceite de soja o de colza en la mayoría de las situaciones. Sin embargo, ambas plantas se emplean también para biocombustibles. A medida que los gobiernos toman medidas para reducir la dependencia de los combustibles fósiles, los mandatos sobre biocombustibles aumentan la demanda de aceites vegetales, lo que agrava aún más la posible crisis de suministro de alimentos. Las interrupciones del petróleo crudo de este año también han arrastrado más soja y aceite de palma a la mezcla de combustibles, lo que ahora podría amplificar la posible escasez de estos cultivos.

En conclusión, El Niño no es solo una historia meteorológica, ni siquiera una historia de alimentos. Para los inversores, es una historia de volatilidad. Los fertilizantes caros, los mercados energéticos inciertos y las frágiles cadenas de suministro dejan a los mercados alimentarios en una posición más vulnerable. Como señala Darwei Kung, codirector de Materias Primas en DWS: 'Las alzas en los precios agrícolas suelen ser más cortas que las de los metales o la energía, pero cuando la oferta comercializable es escasa, los pequeños choques en las cosechas aún pueden mover los precios rápidamente. Esto se suma a la tendencia a largo plazo de una mayor demanda de biocombustibles, a medida que los gobiernos buscan reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Esperamos ver una mayor presión sobre los precios de los alimentos en los próximos meses y años'. Estos efectos a menudo llegan con retraso y varían según el cultivo y la región. Aun así, pueden ser importantes para la política monetaria: los precios de los alimentos tienden a moldear las expectativas de inflación, más allá de su peso real en la cesta de consumo.

 

Históricamente, El Niño ha provocado una divergencia en la evolución de los precios agrícolas.

Fuentes: DWS Investment GmbH; Bloomberg Finance L.P. al 30 de junio de 2026 de 2026

*definido como períodos con una desviación superior a los 2 grados respecto a la temperatura promedio de la superficie del mar

Esta información está sujeta a cambios en cualquier momento, basados en consideraciones económicas, de mercado y de otro tipo, y no debe interpretarse como una recomendación. El rendimiento pasado no es indicativo de rendimientos futuros. Los pronósticos se basan en suposiciones, estimaciones, opiniones y modelos hipotéticos que pueden resultar incorrectos. Las inversiones alternativas pueden ser especulativas e implican riesgos significativos, incluyendo la falta de liquidez, un mayor potencial de pérdidas y la falta de transparencia. Las alternativas no son adecuadas para todos los clientes.

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