7/11/2025
Durante más de una década, el crecimiento del beneficio neto del S&P 500 ha superado al del Stoxx 600 europeo. Sin embargo, empiezan a surgir señales de cambio bajo la superficie.
Desde la crisis financiera de 2009, los mercados bursátiles globales han mostrado un desempeño inferior en lugar de avanzar. En términos de beneficios netos agregados, se ha abierto una brecha significativa entre el S&P 500 estadounidense y sus homólogos internacionales, como el Stoxx Europe 600. Ambos índices iniciaron su trayectoria poscrisis con beneficios similares, ligeramente superiores a 0,5 billones de dólares estadounidenses (USD). Sin embargo, al llegar a 2024, los beneficios netos del S&P 500 se han disparado hasta los 2,0 billones de USD, multiplicándose por 4,2, mientras que el Stoxx Europe 600 apenas ha logrado duplicarse hasta alcanzar 1,1 billones de USD.
La composición de los índices explica gran parte de esta diferencia. El motor de beneficios del S&P 500 está impulsado por un reducido grupo de gigantes tecnológicos y de comunicaciones. Las 10 principales compañías concentran hoy el 32% del beneficio total, frente al 24% en 2009, reflejando una concentración récord. En Europa, las 10 mayores empresas partían de un peso similar, pero actualmente representan solo el 16% de los beneficios. A primera vista, esto parece una desventaja, aunque también puede implicar mayor resiliencia. No obstante, incluso en sectores tradicionales como el industrial y el financiero, la brecha sigue siendo notable.
Nuestro Gráfico de la Semana muestra cómo el sector financiero ha sido determinante tanto en el bajo rendimiento europeo tras la crisis como en su reciente recuperación. Las entidades financieras dominan el Stoxx Europe 600, aportando un tercio del beneficio neto, mientras que los sectores industrial y sanitario tienen un peso mayor que en EE. UU. Aun así, muchas industrias europeas, antes fuente de fortaleza, enfrentan hoy retos estructurales. En conjunto, la base sectorial más amplia en Europa ha ofrecido un crecimiento más estable, aunque menos espectacular.
¿Puede Europa —y su Stoxx 600— ofrecer algo más que una mayor diversificación a valoraciones todavía relativamente atractivas? Como señala Thomas Bucher, Estratega Global de Renta Variable en DWS: “Las acciones estadounidenses están claramente caras. Sin embargo, en relación con su impresionante crecimiento del BPA a doble dígito, la valoración podría no ser tan alarmante”. Mientras tanto, empiezan a aparecer señales alentadoras en Europa a nivel corporativo. Los estímulos dirigidos —especialmente el impulso de infraestructuras en Alemania— comienzan a marcar la diferencia. Pero aún es pronto y, dado el reciente repunte de los mercados europeos, mantener el crecimiento de beneficios será clave.
Un abismo transatlántico en beneficios, incluso en sectores como el industrial y el financiero

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