El pa­pel del oro en es­ce­na­rios de es­trés

Gráfico de la semana

27/3/2026

El comportamiento del metal precioso frente al S&P 500 en las distintas fases del mercado
 
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La volatilidad del mercado provocadas por la guerra en Irán han planteado nuevamente interrogantes sobre el papel del oro como activo refugio a corto plazo. A pesar del aumento de las tensiones geopolíticas, que han provocado caídas pronunciadas en los mercados de renta variable y renta fija, el precio del oro se ha visto recientemente bajo una presión considerable. Si bien el metal amarillo ya se había revalorizado cerca de un 25% en los dos primeros meses del año —manteniendo una rentabilidad positiva en lo que va del ejercicio—, resulta significativo, a nuestro juicio, que desde el estallido del conflicto el oro haya sufrido tanto como otras clases de activos, contradiciendo su imagen tradicional de cobertura ante crisis.

¿Excepción o patrón?Para responder a esta pregunta, conviene analizar el comportamiento del oro y las acciones en distintas fases del mercado. La tendencia de dos clases de activos a moverse en la misma o en direcciones opuestas puede medirse a través de la correlación: un valor de +1 indica que ambos activos se desplazan en la misma dirección; un valor de 0 indica la ausencia de una relación medible, mientras que un valor de -1 significa que los activos se mueven en direcciones exactamente opuestas. Para que un activo sea considerado un verdadero "refugio", resulta recomendable una correlación baja o negativa, especialmente durante periodos de pérdidas en el mercado de bursátiles. 
 
El "Gráfico de la Semana" muestra la correlación entre los rendimientos diarios del oro y el S&P 500 en distintas fases del mercado, clasificadas tanto por la magnitud del rendimiento diario del S&P 500 como por dos periodos de tiempo distintos. Observamos que, entre 1975 y 2016, el oro mostró en general una correlación débil con los movimientos de la renta variable. De forma destacada, el oro tendía a apreciarse cuando las bolsas registraban caídas pronunciadas (pérdidas diarias superiores al 2,5 %), con una correlación negativa observada de −0,13. Sin embargo, desde 2016 ha emergido un patrón distinto: una correlación positiva en jornadas de descensos significativos de la renta variable. En otras palabras, precisamente en aquellas fases en las que cabria esperar que un activo refugio aportase estabilidad, el oro ha tendido a moverse en la misma dirección que las bolsas. Este movimiento paralelo también se ha observado en días de fuertes subidas del mercado, permitiendo a los inversores "diversificados" beneficiarse por partida doble.
 
¿Cómo se explica este fenómeno? ¿Por qué los inversores de renta variable aparentemente no se refugian en el oro ante pérdidas significativas? En primer lugar, el mercado del oro es más reducido y menos líquido que los mercados de renta variable o renta fija. Además, su comportamiento está cada vez más influido por la demanda pasiva (a través de ETF o estrategias basadas en reglas).

La retirada generalizada del trading propietario por parte de bancos y brokers ha privado al mercado de un importante amortiguador de volatilidad. En el pasado, estas instituciones operaban activamente con su propio capital y contribuían a suavizar las fluctuaciones del mercado; muchas de ellas han reducido o abandonado esa actividad. Paralelamente, ha aumentado el peso de los inversores pasivos, que tienden a amplificar los movimientos del mercado en lugar de mitigarlos. A ello se suman los inversores con presupuestos de riesgo fijos o posiciones apalancadas, que necesitan liquidez inmediata cuando se producen llamadas de margen. En definitiva, cuando una clase de activo experimenta una corrección especialmente intensa, los inversores se ven obligados a generar liquidez allí donde pueden deshacer posiciones con rapidez y/o donde acumulan plusvalías, como ha sido recientemente el caso del oro.

En este análisis nos referimos explícitamente a movimientos diarios. La correlación del oro con otras clases de activos en horizontes temporales más largos —y los factores que influyen tanto en el nivel como en la dirección de dicha correlación— constituye una cuestión distinta. A corto plazo, el oro ha seguido ofreciendo en determinadas ocasiones beneficios de diversificación, por ejemplo en torno al denominado Liberation Day en abril de 2025, durante la guerra de Ucrania en 2022 o a lo largo de la pandemia de la Covid‑19. Más recientemente, sin embargo, las salidas de capital de segmentos de inversión más tácticos, como los inversores minoristas o determinados gestores, han lastrado al mercado del oro. En nuestra opinión, el oro sigue siendo un diversificador valioso, pero sus características como activo refugio varían en función del período y del evento, lo que exige una reevaluación continua y actualizada, y no una confianza automática en su comportamiento histórico.

Gráfico. Correlación entre el oro y el S&P 500 en las distintas fases del mercado*

Fuentes: Bloomberg Finance L.P., DWS Investment GmbH ; Datos a  24/03/26

* Correlación entre los rendimientos diarios del oro y del S&P 500, desglosada por fases de mercado, basada en los rendimientos diarios del S&P 500 en los periodos 1975‑2016 y 2016‑2026.

Esta información está sujeta a cambios en cualquier momento en función de consideraciones económicas, de mercado u otros factores, y no debe interpretarse como una recomendación. Las rentabilidades pasadas no son indicativas de rentabilidades futuras. Las previsiones se basan en supuestos, estimaciones, opiniones y modelos hipotéticos que pueden resultar incorrectos. Las inversiones alternativas pueden ser de carácter especulativo e implican riesgos significativos, entre los que se incluyen la iliquidez, un mayor potencial de pérdidas y la falta de transparencia. Las inversiones alternativas no son adecuadas para todos los clientes.

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