¿Un pa­no­ra­ma más fa­vo­ra­ble pa­ra el dó­lar aus­tra­liano en 2026?

Gráfico de la semana

27/2/2026

El dólar australiano se beneficia actualmente de un amplio conjunto de factores monetarios, económicos y políticos que respaldan su fortaleza.
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El dólar australiano (AUD) ha iniciado 2026 con un impulso sólido. Desde principios de año, el AUD se ha situado a la cabeza del rendimiento entre las principales divisas, no solo frente al dólar estadounidense, sino también frente al euro. Esta fortaleza no obedece a un único catalizador, sino a la confluencia de varios factores: divergencias en política monetaria, rendimientos relativos atractivos, apoyo procedente de determinadas materias primas y una estabilización gradual de la economía china.

En nuestra opinión, la política monetaria constituye el eje central de esta evolución. A principios de febrero, el Banco de la Reserva de Australia (RBA) elevó los tipos en 25 puntos básicos, situando la tasa oficial en el 3,85%. Más allá del movimiento en sí, destacó el mensaje asociado: tras el repunte de la inflación en la segunda mitad de 2025, que alcanzó el 3,8% interanual en enero, el RBA anticipó que esta permanecerá por encima del rango objetivo del 2%–3% durante un periodo prolongado. Mientras otras autoridades monetarias debaten nuevas bajadas de tipos o avanzan hacia ellas, Australia sigue optando por la prudencia, adoptando una postura considerablemente más restrictiva que la Reserva Federal estadounidense o el Banco Central Europeo.

Esta divergencia ha tenido un efecto inmediato en los mercados de divisas. Los tipos más elevados han devuelto atractivo al AUD como divisa de carry, mejorando notablemente su ventaja relativa. A principios de año, los mercados incluso llegaron a descontar temporalmente nuevas subidas por parte del RBA, atrayendo flujos internacionales. Paralelamente, los inversores especulativos revirtieron su posicionamiento: las posiciones netas cortas al cierre de 2025 se transformaron en posiciones netas largas en febrero, una señal clásica de creciente convicción en la tendencia.

Las materias primas también han contribuido, aunque de forma desigual. El uranio ha destacado como un soporte importante: sus precios repuntaron con fuerza en enero, regresando por momentos a niveles de tres cifras en dólares por primera vez desde principios de 2024. El respaldo político a la energía nuclear, las restricciones de oferta y el aumento estructural de la demanda han generado un impulso significativo, especialmente favorable para Australia como productor clave. El mineral de hierro, en cambio, ha mostrado un comportamiento más débil debido a una demanda de acero más moderada por parte de China.

La divisa china añade otro factor de apoyo. Desde principios de año, el renminbi se ha apreciado de forma moderada, lo que ha contribuido a estabilizar el conjunto de divisas asiáticas. Dado que el AUD suele considerarse un proxy líquido de la exposición a China, esta evolución también ha jugado a su favor.

El entorno global ha acompañado adicionalmente la fortaleza del AUD. El dólar estadounidense afronta una percepción más crítica desde hace meses, en un contexto en el que numerosos inversores ya acumulaban posiciones cortas en USD. Ello ha facilitado movimientos de apreciación de otras divisas ante la aparición de catalizadores locales positivos. Así, el sesgo restrictivo del RBA ha coincidido con un mercado predispuesto a reconocer valor en el dólar australiano.

No obstante, persisten riesgos. Una debilidad prolongada del mineral de hierro, una desinflación más rápida de lo previsto o una intervención más firme de China para frenar la apreciación del renminbi podrían ejercer presión sobre el AUD. Además, el posicionamiento alcista actual disminuye el margen para nuevos avances y eleva el riesgo de correcciones puntuales.

“Podemos concluir que el sólido inicio de año del dólar australiano está bien fundamentado”, afirma Xueming Song, Currency Strategist en DWS. “La fortaleza de la política monetaria, los rendimientos relativamente atractivos, ciertos impulsos positivos desde las materias primas y un entorno más estable en China se están reforzando mutuamente.” Mientras el RBA mantenga su enfoque restrictivo y no se materialicen shocks externos significativos, existen argumentos sólidos para que el AUD siga situándose entre las divisas más resilientes dentro del G10, aun cuando su trayectoria no esté exenta de episodios de volatilidad. Además, la combinación de cuentas públicas equilibradas, bajo nivel de endeudamiento, superávit por cuenta corriente, un sistema financiero estable y la ausencia de presiones demográficas relevantes convierte a Australia en un potencial refugio en el actual contexto económico y geopolítico global.

Gráfico. La evolución de los precios del uranio constituye un factor de apoyo relevante para el tipo de cambio AUD/USD.

Fuentes: Bloomberg Finance L.P., DWS Investment GmbH al 24/2/2026

La información aquí contenida está sujeta a cambios en cualquier momento en función de consideraciones económicas, de mercado u otros factores, y no debe interpretarse como una recomendación. La rentabilidad pasada no es un indicador fiable de rendimientos futuros. Las previsiones se basan en hipótesis, estimaciones, opiniones y modelos hipotéticos que podrían resultar incorrectos. Las inversiones alternativas pueden ser de carácter especulativo y conllevan riesgos significativos, incluida la falta de liquidez, un mayor potencial de pérdida y una menor transparencia. Las inversiones alternativas no son adecuadas para todos los inversores.