18/7/2025
El cambiante equilibrio de poder entre los principales productores de petróleo del mundo ayuda a explicar algunas de las recientes anomalías que están ocurriendo en los mercados financieros globales.
En ocasiones, ciertas noticias no provocan en los mercados la reacción que cabría anticipar. Esta semana, por ejemplo, el presidente Trump amenazó con imponer aranceles secundarios a las exportaciones rusas de petróleo y gas en un plazo de 50 días, salvo que Rusia ponga fin a su guerra contra Ucrania. Sin embargo, los mercados petroleros apenas reaccionaron. Incluso las hostilidades del mes pasado entre Israel e Irán tuvieron un impacto limitado y efímero sobre el precio del crudo, y aún menos sobre otros activos financieros.
Nuestro Gráfico de la Semana ofrece una posible explicación. Refleja cómo el auge del petróleo de esquisto en Estados Unidos ha transformado profundamente el panorama energético global en los últimos 15 años. Según las métricas más utilizadas, en 2024 la producción estadounidense de petróleo superó la suma de la producción de Arabia Saudí y Rusia. La cuota de EE.UU. en la producción mundial se duplicó, pasando del 11 % en 2011 al 22 %. Aproximadamente dos tercios de esta producción provienen de formaciones de esquisto y yacimientos compactos, principalmente en regiones como la cuenca Pérmica.
Este crecimiento ha sido impulsado por avances tecnológicos en técnicas de extracción y por inversiones estratégicas, que permitieron a EE.UU. aumentar su producción de 8,5 millones de barriles diarios en 2007 a más de 22,7 millones en 2024. En paralelo, la producción de gas natural se triplicó, gracias a unas reservas abundantes y a una creciente preferencia por el gas frente al carbón como fuente energética.
Estos cambios no solo han redefinido la política energética de EE.UU., sino que también han alterado de forma sustancial la dinámica de los mercados internacionales.
El equilibrio de poder entre los productores mundiales de petróleo ha cambiado
Otros líquidos incluyen biodiésel, etanol, líquidos derivados del carbón, gas y esquisto bituminoso, orimulsión, componentes de mezcla y otros hidrocarburos.
Fuentes: Administración de Información Energética de EE. UU., DWS Investment GmbH, a 15/07/2025.
“Muchas de las antiguas preocupaciones han perdido relevancia, mientras que están surgiendo nuevas fuentes de riesgo”, explica Johannes Müller, Jefe de Investigación de DWS. Durante buena parte de ese periodo, el notable aumento de la producción de petróleo coincidió con un estancamiento en la demanda de electricidad, reflejo de mejoras en eficiencia energética, transformaciones estructurales hacia sectores menos intensivos en consumo energético y la adopción generalizada de tecnologías como la iluminación LED y las redes inteligentes.
Sin embargo, como señalamos la semana pasada, los centros de datos han comenzado recientemente a impulsar al alza la demanda eléctrica en EE. UU., lo que podría generar nuevas áreas de vulnerabilidad. Por ejemplo, el país mantiene un rezago significativo en tecnología de baterías, y el paquete fiscal aprobado recientemente no contempla medidas para subsanar estas debilidades.
La lección más relevante, no obstante, es que incluso los inversores más experimentados deberían, de vez en cuando, observar el mundo con una mirada renovada, especialmente a la hora de identificar los riesgos que realmente importan hoy en día.