24/4/2026
Uno de los secretos de James Bond es que el agente 007 rara vez declara una misión cumplida antes de tiempo. Los mercados de bonos, sin embargo, no siempre muestran la misma paciencia. NuestroGráfico de la Semana compara cómo los mercados valoran la inflación en los próximos años frente a sus expectativas a más largo plazo. Cuando el diferencial entre los precios implícitos a largo y a corto plazo se vuelve negativo, el mensaje es claro: los mercados están descontando un mayor riesgo de inflación en los próximos cinco años que en los cinco años posteriores.
Eso es precisamente lo que ha ocurrido tras el choque vinculado a Irán. Después de la escalada del conflicto, las expectativas de inflación a corto plazo implícitas en el mercado repuntaron con fuerza. En contraste, las expectativas de inflación a más largo plazo se mantuvieron relativamente estables. En otras palabras, los mercados parecen estar reflejando un impacto energético de carácter transitorio, más que un cambio estructural en el tramo largo de la curva de rendimientos. Por ahora, la curva muestra sacudidas en el tramo corto, pero permanece anclada en el largo.
¿Qué grado de tranquilidad deberían transmitir los precios actuales del mercado a los inversores? No necesariamente demasiado, si la experiencia inflacionaria de 2021‑2022 sirve como referencia. En aquel periodo, los cuellos de botella pospandémicos ya estaban elevando los costes antes de que la invasión rusa de Ucrania transformara un contexto inflacionario complejo en un choque mucho más amplio. El primer movimiento se produjo en el tramo corto de la curva, pero el error fue asumir que el impacto sería pasajero. Lejos de disiparse, se extendió a los salarios, los servicios y, finalmente, a la política monetaria. Solo más adelante el tramo largo de la curva reaccionó de forma más contundente.
A diferencia de los espectadores de cine, a los banqueros centrales no les gustan los finales en suspenso. Uno de los grandes retos en una crisis es que las tendencias estructurales preexistentes solo se revelan con claridad con el paso del tiempo. Datos recientes sugieren que la economía de EE. UU. se encontraba en mejor forma de lo que muchos inversores percibían a comienzos de año, lo que podría ayudar a explicar el retorno de una cierta calma tanto en los mercados de bonos como en los de renta variable.
Como señala Christian Scherrmann, economista jefe para EE. UU. de DWS: «El tramo corto se ha movido, pero la tasa de inflación a largo plazo se ha mantenido comparativamente estable. Por ahora, esto se asemeja más a un choque energético que a un cambio duradero en las expectativas de inflación». Hasta el momento, el tramo largo no ha reaccionado de la misma manera. Sin embargo, las películas de Bond están repletas de aparentes puntos de inflexión que acaban siendo temporales. El actual episodio de mercado recuerda a una escena clásica de Goldfinger: mientras el láser se acercaba a 007, la amenaza inmediata era evidente; que resultara letal dependía de lo que viniera después. Lo mismo ocurre aquí. La reacción inicial del mercado es clara. Que se mantenga contenida, sigue siendo la gran incógnita.
Gráfico. Curva de inflación en EE. UU.: sacudidas en el tramo corto
Fuentes: Bloomberg Finance L.P., DWS Investment GmbH al 22/04/26