20/3/2026
La guerra en Irán ha reavivado un temor antiguo: que las disrupciones en torno al golfo Pérsico —y en particular en el estrecho de Ormuz— puedan volver a impulsar los costes energéticos y, con ellos, el coste de la vida. Los mercados tienden a centrarse en escenarios extremos. No obstante, al menos igual de importante es comprender cómo este tipo de shocks influyen en las expectativas. La guerra en Ucrania ofrece un punto de referencia útil.
Nuestro Gráfico de la Semana utiliza datos de encuestas recopilados mensualmente para el Banco Central Europeo con el fin de seguir las expectativas de inflación de los hogares para los doce meses siguientes en Francia, Alemania, Italia y España. El resultado es revelador. Tras la invasión rusa de Ucrania, los precios de los alimentos y de la energía repuntaron con fuerza. En consecuencia, las expectativas de inflación se dispararon en los cuatro países en 2022, con Italia registrando el aumento más acusado. Posteriormente, solo retrocedieron de forma gradual. El shock pasó. La huella permaneció.
El mecanismo es sencillo. Los consumidores perciben rápidamente los precios del combustible, la calefacción y la cesta de la compra. Pero no los olvidan con la misma rapidez. En otras palabras, las expectativas de inflación se comportan menos como un interruptor y más como un hematoma: el dolor es inmediato, pero la recuperación es lenta. La evidencia procedente de Estados Unidos sugiere que el lastre que la inflación impone sobre la confianza de los consumidores se desvanece de manera progresiva, no de forma abrupta.
Esto resulta especialmente relevante en el contexto actual, ya que las interrupciones en las rutas marítimas del golfo no afectan únicamente al petróleo. También encarecen el transporte y los fertilizantes, lo que puede trasladarse a los precios de los alimentos y al coste de la vida en general. Existe, además, un matiz regional: en Europa y Asia, la vulnerabilidad se manifiesta hoy tanto a través de los precios del gas y la electricidad como del propio crudo. «Lo relevante no es solo si los precios de la energía vuelven a subir, sino cuánto tiempo permanece ese aumento anclado en la mente de los consumidores. Esto complica aún más la labor de los bancos centrales», señala Ulrike Kastens, economista sénior de DWS. Los mercados pueden pasar página con rapidez. Los hogares, por lo general, no. Esto sitúa a los bancos centrales en una posición incómoda: atentos a los efectos de segunda ronda, pero cautelosos ante el riesgo de sobrerreaccionar a shocks que escapan a su control.
Gráfico. Expectativas de inflación de los consumidores de la zona euro para los próximos 12 meses
Fuentes: Haver Analytics Inc., European Central Bank, datos a 17/03/26
Esta información está sujeta a cambios en cualquier momento en función de consideraciones económicas, de mercado u otros factores, y no debe interpretarse como una recomendación. Las rentabilidades pasadas no son indicativas de rentabilidades futuras. Las previsiones se basan en supuestos, estimaciones, opiniones y modelos hipotéticos que pueden resultar incorrectos. Las inversiones alternativas pueden ser de carácter especulativo e implican riesgos significativos, entre los que se incluyen la iliquidez, un mayor potencial de pérdidas y la falta de transparencia. Las inversiones alternativas no son adecuadas para todos los clientes.