13/3/2026
Un análisis más detallado de lo que está ocurriendo en las BDCs
El crédito privado ha ganado una notable aceptación entre los inversores, al ofrecer niveles de ingreso relativamente elevados y una menor volatilidad diaria en comparación con los mercados públicos de renta fija. En lugar de adquirir bonos negociables, los inversores conceden financiación directamente a las empresas y reciben pagos de intereses regulares. Sobre el papel, este enfoque puede parecer estable; sin embargo, en los últimos meses el segmento ha sido objeto de un mayor escrutinio, a medida que los inversores reevalúan si las valoraciones y los supuestos de liquidez siguen siendo válidos en un entorno más exigente.
Desde la perspectiva europea, conviene subrayar que esta postura más crítica está impulsada principalmente por acontecimientos ocurridos en Estados Unidos. Europa no cuenta con un equivalente directo a las Business Development Companies (BDCs) estadounidenses y, por lo general, el crédito privado se estructura en vehículos más conservadores y orientados a inversores institucionales. En consecuencia, las tensiones de valoración suelen manifestarse de forma más lenta y menos visible. En EE. UU., en cambio, el crédito privado —a través de BDCs— es más accesible para los inversores minoristas y, por tanto, más vulnerable a los cambios en el sentimiento del mercado.
A nuestro juicio, el debate actual no cuestiona al crédito privado como clase de activo, sino que se centra en las valoraciones, la liquidez y la resiliencia de los prestatarios. Las inquietudes aumentaron tras varias quiebras corporativas de gran notoriedad en 2025, que suscitaron dudas sobre la calidad del underwriting y los niveles de concentración del riesgo entre prestatarios altamente apalancados. Entre finales de 2025 y principios de 2026, la creciente cautela de los inversores derivó en un incremento significativo de las solicitudes de reembolso en productos expuestos al crédito privado, que superaron los 7.000 millones de USD, especialmente en vehículos estadounidenses —en particular las BDCs— caracterizados por ofrecer opciones de liquidez más limitadas.
Estos vehículos proporcionan un prisma útil para entender las tensiones que atraviesa actualmente el mercado. Conceden financiación a empresas privadas de pequeña y mediana capitalización y permiten a los inversores minoristas acceder a estrategias anteriormente reservadas a inversores institucionales. Las estructuras cotizadas reaccionan con rapidez a los cambios de sentimiento, mientras que las no cotizadas se valoran más cerca del valor liquidativo (NAV) y permiten reembolsos periódicos y limitados, lo que las hace especialmente sensibles cuando la confianza se deteriora.
Esa sensibilidad quedó patente cuando un destacado gestor de activos estadounidense canceló una operación prevista en una de sus BDCs. La decisión desencadenó un volumen inusualmente elevado de solicitudes de reembolso, obligando al gestor a restringir las retiradas y a vender activos para obtener liquidez adicional. Aunque la medida contribuyó a gestionar las necesidades inmediatas de tesorería, también reforzó las preocupaciones sobre la verdadera accesibilidad al capital cuando cambia el sentimiento del mercado.
En períodos de tensión, los vehículos cotizados suelen negociar con un descuento significativo respecto a su NAV declarado. Aunque en teoría ofrecen liquidez, esta puede resultar costosa cuando los mercados se encuentran inestables. Los descuentos actuales sugieren que los precios están siendo impulsados más por titulares negativos y por preocupaciones en torno a determinados segmentos de prestatarios —especialmente modelos de negocio vinculados al software— que por un deterioro confirmado en los valores de los activos subyacentes.
Consideramos que la elevada exposición al sector tecnológico dentro del crédito privado estadounidense constituye un riesgo, especialmente ante la posible disrupción derivada del avance de la inteligencia artificial. No obstante, las empresas de software que ofrecen soluciones críticas y con elevados costes de sustitución deberían mantener un desempeño sólido, mientras que aquellas cuyos datos son fácilmente replicables podrían enfrentar dificultades adicionales. Para los inversores minoristas, la cuestión central es si el NAV puede seguir considerándose fiable en un entorno donde las condiciones crediticias y los fundamentales de los prestatarios podrían debilitarse aún más. En el ámbito del crédito privado, la confianza se construye de forma gradual, pero puede desvanecerse rápidamente cuando se cuestionan los supuestos fundamentales.
Gráfico. Las BDCs y el mercado de crédito privado en su conjunto han experimentado un crecimiento significativo en los últimos años.
Fuentes: Federal Reserve Board based on Preqin and BDC Collateral via LSEG, datos a 23/05/25
La información aquí contenida está sujeta a cambios en cualquier momento en función de consideraciones económicas, de mercado u otros factores, y no debe interpretarse como una recomendación. La rentabilidad pasada no es un indicador fiable de rendimientos futuros. Las previsiones se basan en hipótesis, estimaciones, opiniones y modelos hipotéticos que podrían resultar incorrectos. Las inversiones alternativas pueden ser de carácter especulativo y conllevan riesgos significativos, incluida la falta de liquidez, un mayor potencial de pérdida y una menor transparencia. Las inversiones alternativas no son adecuadas para todos los inversores.