17.01.2020 Gráfico de la semana

El BCE y la Fed: tipos, tires y divisas

Aunque las decisiones de los bancos centrales tienen una clara influencia en el comportamiento los mercados de bonos, apenas afectan a las divisas. Al menos a corto plazo. Aun así, es probable que en 2020 influyan poco

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A pesar de que los bancos centrales volvieron a resultar determinantes para los mercados de capitales en 2019, resultaría exagerado decir que la reunión del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE)[1] del próximo jueves se espera con impaciencia. Puede que la determinación de la presidenta del BCE, Christine Lagarde, sea indiscutible a medio plazo pero, a corto plazo, su margen de maniobra es muy limitado. «No esperamos ninguna sorpresa, la política monetaria del BCE está prácticamente en automático», afirma la economista de DWS, Ulrike Kastens. Y añade: «El BCE esperará a ver cómo funcionan las medidas adoptadas en septiembre. Probablemente, las preguntas sobre los efectos negativos de su política de tipos de interés continuarán respondiéndose con referencias a los efectos positivos, que siguen siendo predominantes. No obstante, la posibilidad de que sea necesario modificar la política monetaria se está evaluando cuidadosamente. Teniendo en cuenta que los indicadores adelantados aún están tocando fondo y que persiste el riesgo de un mayor deterioro, es probable que la autoridad monetaria mantenga una postura prudente con un sesgo acomodaticio».

Al otro lado del Atlántico, el presidente de la Reserva Federal estadounidense (Fed)[2], Jerome Powell, tampoco tiene intención de variar los tipos de interés. En nuestra opinión, no se arriesgará a generar controversia subiendo los tipos de interés en un año electoral. Aun así, habrá quien considere que mantener los tipos de interés en los niveles actuales es, en sí misma, una decisión controvertida. El presidente de EE. UU., sin ir más lejos, defiende la necesidad de más estímulos, a pesar de que el empleo se encuentra en mínimos históricos.

* U.S. Treasuries (2 años) vs. Bunds alemanes (2 años)

** U.S. Treasuries (10 años) vs. Bunds alemanes (10 años)

*** Federal funds rate vs. tipo de refinanciación del BCE

Fuente: Refinitiv, DWS Investment GmbH a 15/01/2020

Así que, si ni la Fed ni el BCE tienen previsto subir sus tipos de interés este año ni aplicar rebajas sorpresa como hicieron en 2019, ¿podemos esperar que los tipos de interés y los tipos de cambio se mantendrán, en general, inamovibles? Nuestro Gráfico de la Semana muestra en qué medida se ve afectado el diferencial de rentabilidad entre los bonos gubernamentales estadounidenses y alemanes a 2 y 10 años por la brecha entre el tipo de interés de referencia de la Fed y el del BCE. Si este año los bancos centrales mantienen una actitud pasiva, los diferenciales de rentabilidad carecerán de la fuerte influencia que suelen ejercer los tipos de interés de referencia. Pero, ¿qué significa esto para el tipo de cambio[3] entre el euro y el dólar?

Podríamos pensar que la prima de rentabilidad que ofrecen ahora mismo los bonos estadounidenses debería fomentar la apreciación del dólar. Sin embargo, el gráfico revela que el par de divisas muestra un grado de sincronización mucho menos determinante o, incluso, insignificante, si se compara diariamente.[4] La brecha de rentabilidad entre los bonos a 2 años de EE. UU. y Alemania era de 3,5 puntos porcentuales a finales de 2018; desde entonces, se ha reducido a 2 puntos porcentuales, volviendo al nivel en el que se encontraba a principios de 2018. Sin embargo, este movimiento no ha perjudicado al dólar frente al euro sino todo lo contrario: lo ha fortalecido.

En resumen, no parece que los bancos centrales deban preocuparse mucho por la influencia que puedan tener a corto plazo sobre los tipos de cambio.

1. El Banco Central Europeo (BCE) es el banco central de la Eurozona.

2. La Reserva Federal de los Estados Unidos, a menudo denominada "la Fed", es el banco central de los Estados Unidos.

3. El tipo de cambio es la tasa a la que se negocian dos monedas.

4. Calculado con datos mensuales durante un periodo de 15 años, sin embargo, el coeficiente de correlación entre el par de divisas y los diferenciales de rentabilidad de los bonos gubernamentales estadounidenses y alemanes supera el 0,8.

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