22/8/2025
¿Podría la relación oro-petróleo, en niveles históricamente elevados, estar anticipando un nuevo cambio macroeconómico de gran magnitud?
La relación oro-petróleo —que indica cuántos barriles de petróleo pueden adquirirse con una onza de oro— constituye un indicador ágil del estado de la economía y del sentimiento del mercado. En agosto, esta ratio se disparó por encima de los 50 barriles por onza, muy por encima de su media histórica de aproximadamente 18x desde el año 2000. ¿Qué factores han impulsado esta divergencia? ¿Y cuál podría ser su evolución futura?
La creciente distancia entre dos de las materias primas más relevantes a nivel global refleja una intensificación de la incertidumbre económica. El oro, tradicionalmente considerado un activo refugio y una cobertura frente a la inflación, tiende a preservar su valor en contextos de desaceleración. Por el contrario, el precio del petróleo responde al equilibrio entre oferta y demanda, así como a los riesgos que afectan al suministro, y suele repuntar cuando se incrementa la producción industrial y el consumo.
Históricamente, los niveles extremos en esta ratio han coincidido con el inicio de importantes transformaciones macroeconómicas. La última vez que se superó el nivel actual fue durante el estallido de la pandemia en 2020.
Desde entonces, el oro ha registrado una subida superior al 90 % en tres años, alcanzando los 3.400 USD por onza, mientras que el Brent ha descendido hasta los 66 USD por barril desde principios de año, tras mantenerse cerca de los 80 USD en el periodo posterior a la pandemia.
Las causas parecen claras. En los últimos tres años, la demanda de oro por parte de bancos centrales ha sido excepcional, especialmente en países como China e India, que buscan alternativas a los bonos del Tesoro estadounidense y avanzar en procesos de desdolarización. Además, la percepción del oro como activo refugio ha atraído a numerosos inversores, en un contexto de creciente preocupación sobre la capacidad del dólar estadounidense para seguir ofreciendo los beneficios de diversificación que antes proporcionaba.
Aunque la inflación ha mostrado signos de moderación desde la pandemia, sigue siendo elevada en Estados Unidos, lo que refuerza el atractivo del oro como posible instrumento de cobertura.
Fuentes: Oficina de Estadísticas Laborales de EE. UU., DWS Investment GmbH. Datos a 12/08/2025. Datos no ajustados estacionalmente"*
El precio del petróleo, por su parte, ha sido víctima de los fundamentos básicos de la economía: menor demanda y mayor oferta.
La producción mundial de crudo ha aumentado significativamente, impulsada por un mayor volumen de extracción por parte de la alianza OPEP+. Además, gracias al auge del petróleo de esquisto, Estados Unidos se ha consolidado como un actor relevante en el mercado energético. Las preocupaciones sobre la demanda están contribuyendo a un sentimiento bajista en los precios. Las políticas arancelarias han ensombrecido notablemente las perspectivas económicas para 2025. Los recientes esfuerzos diplomáticos para poner fin al conflicto entre Rusia y Ucrania también han ejercido presión sobre los precios. Un avance en las negociaciones de paz podría permitir una mayor oferta rusa, lo que añadiría presión adicional sobre el crudo.
“Aunque persiste la volatilidad a corto plazo, creemos que las fuerzas estructurales que impulsan el comportamiento del oro y del petróleo tenderán a normalizarse gradualmente, reduciendo el extremo actual en la ratio,” afirma Darwei Kung, responsable de materias primas y recursos naturales en DWS. Los mercados ya han descontado en gran medida los aumentos de producción previstos por la OPEP+, y los acuerdos arancelarios recientes han mitigado parcialmente la amenaza que representaban para el crecimiento. En nuestra opinión, también es poco probable que el oro continúe con subidas pronunciadas en los próximos años, principalmente debido a una caída en la demanda de joyería, que anteriormente se compensaba con la demanda de inversión. No obstante, persiste una considerable incertidumbre: la imposición de aranceles más elevados de lo previsto podría reavivar las dudas sobre la economía global, afectando negativamente al precio del petróleo y, potencialmente, favoreciendo al oro.