8/8/2025
Aunque la demanda estadounidense ha disminuido, las exportaciones de China han seguido creciendo, impulsadas por los mercados emergentes. No obstante, las cláusulas de transbordo incluidas en los acuerdos comerciales entre países asiáticos y Estados Unidos podrían representar riesgos potenciales.
Desde el estallido de la primera guerra comercial en 2018, el panorama exportador de China ha experimentado una transformación profunda. Estados Unidos, que anteriormente era el principal socio comercial de China, ha visto reducir drásticamente su participación en las exportaciones chinas: del 20 % en 2018 al apenas 10 % en el segundo trimestre de 2025. Sin embargo, a pesar de esta fuerte caída, el volumen total de exportaciones chinas no solo se ha mantenido estable, sino que ha aumentado. En el segundo trimestre de 2025, las exportaciones de China al resto del mundo crecieron un 11 % interanual, alcanzando un récord histórico de 856.000 millones de dólares. En marcado contraste, las exportaciones hacia Estados Unidos descendieron un 24 %, situándose en 100.000 millones de dólares. Esta divergencia pone de manifiesto un cambio significativo en la orientación comercial de China, que ha pasado de depender de EE. UU. a consolidar una presencia global más amplia y diversificada. Aunque el peso de las exportaciones hacia los países vecinos —las naciones de la ASEAN— ha aumentado rápidamente, el crecimiento del comercio con África y Oriente Medio ha sido más lento, pero igualmente notable.
Incluso frente a aranceles elevados, los productos chinos —especialmente semiconductores, embarcaciones y automóviles— siguen encontrando compradores entusiastas en todo el mundo. Gran parte de esta resiliencia se debe a una demanda externa sorprendentemente sólida. Los mercados emergentes se han convertido en destinos cada vez más relevantes para los bienes chinos. Vietnam y Tailandia, en particular, han destacado con crecimientos superiores al 20 % interanual, reflejando en parte estrategias de deslocalización por parte de empresas chinas, que finalizan productos en estos países con destino final en mercados occidentales. Las cadenas de suministro chinas también se han adaptado. Muchas empresas han redirigido mercancías a través de terceros países o han trasladado sus centros de producción para mitigar el impacto de los aranceles, especialmente hacia EE. UU., desde el primer mandato de Donald Trump. Esta flexibilidad ha permitido mantener la competitividad y sostener el impulso exportador. Como resultado, el superávit comercial de China se disparó hasta los 586.000 millones de dólares en el primer semestre de 2025, contribuyendo con 1,7 puntos porcentuales al crecimiento del producto interior bruto (PIB) y ayudando al país a mantenerse en la senda de su objetivo de crecimiento “en torno al 5 %”.
Desde 2018, la proporción de exportaciones chinas destinadas a Estados Unidos se ha reducido a la mitad, mientras que los países de la ASEAN han incrementado su participación, en línea con una cooperación económica cada vez más estrecha. Asimismo, las exportaciones hacia otros mercados emergentes han comenzado a mostrar una tendencia al alza.
Fuentes: Bloomberg Finance L.P., DWS Investment GmbH ; datos a 5/08/25
Sin embargo, es probable que surjan riesgos en el horizonte. «Aunque las exportaciones de China han demostrado una notable resiliencia, parte de su éxito dependerá de la inclusión adicional de cláusulas de transbordo en los acuerdos comerciales», señala Elke Speidel-Walz, Economista Jefe de Mercados Emergentes.
Las cláusulas de transbordo son disposiciones en los tratados comerciales que imponen aranceles más elevados o normas más estrictas sobre productos que se sospecha han sido redirigidos a través de terceros países para evitar aranceles directos—especialmente cuando los componentes originales o la producción provienen de países objeto de medidas específicas, como China.
Vietnam, un centro clave de reexportación, ya ha sido objeto de escrutinio, con nuevas disposiciones dirigidas a componentes de origen chino. Si más países o bloques comerciales adoptan medidas similares, las estrategias de desvío de China podrían enfrentarse a obstáculos significativos.
No obstante, la competitividad de las exportaciones chinas, junto con el fortalecimiento de los vínculos económicos con regiones como Oriente Medio y África, constituye una tendencia estructural que probablemente se mantendrá en el tiempo.