6/2/2026
La reciente caída fue un recordatorio contundente de que los metales preciosos pueden registrar movimientos bruscos. Los precios ajustados por inflación siguen situándose en niveles pocas veces vistos en la historia moderna.
El oro puede registrar movimientos significativos en periodos muy breves, y en ocasiones dichos movimientos se aceleran de manera abrupta. En nuestro Gráfico de la Semana presentamos la evolución histórica, ajustada por inflación, de los precios del oro y la plata. El objetivo es ofrecer perspectiva a los lectores menores de 50 años sobre el comportamiento tradicional de estos mercados en diferentes fases del ciclo. A lo largo de las últimas décadas, ambos metales han experimentado sucesivos episodios de fuertes repuntes, correcciones pronunciadas y—en el caso de la plata—claros excesos alcistas, seguidos de intervalos prolongados de relativa estabilidad. Además, salvo que las operaciones de compra o venta se hayan ejecutado con una sincronización muy precisa, la protección frente a la inflación, medida a través del índice de precios al consumidor de EE. UU., ha mostrado resultados dispares.
La subida registrada hasta finales de enero presentaba características típicas de una operación excesivamente concurrida: avances rápidos, estrategias basadas en el impulso y un incremento notable en el peso de los fondos cotizados (ETF). Según The Economist, las posiciones en ETF respaldados por oro aumentaron de forma significativa durante la pandemia, retrocedieron en los años posteriores y han repuntado de nuevo desde 2024. Aun siendo inferiores a los máximos de 2020, el incremento reciente ha sido suficiente para influir en los movimientos del mercado.
Posteriormente se produjo el desencadenante. Tras aproximarse a los 5.600 dólares, comenzaron las ventas, que llevaron al metal a retroceder en torno a 1.000 dólares antes de encontrar un nivel de soporte. La nominación de Kevin Warsh como presidente de la Reserva Federal (Fed) fue interpretada como una señal de mayor estabilidad institucional, especialmente relevante dado que parte del rally previo reflejaba una menor confianza en el dólar estadounidense. Con el cambio de sentimiento, la salida de posiciones se intensificó. Otros factores que pudieron contribuir incluyen el aumento de los requisitos de margen en los mercados de metales preciosos de EE. UU. y China, así como ventas estacionales previas al Año Nuevo lunar. La combinación de apalancamiento elevado y condiciones de liquidez reducida amplificó los movimientos.
Las oscilaciones más marcadas de la plata son coherentes con sus patrones históricos, aunque en esta ocasión con una intensidad superior a la habitual. Al tratarse simultáneamente de un metal industrial y un activo refugio, su precio tiende a mostrar una volatilidad más acusada, reforzada por una demanda industrial especialmente sensible al precio. Para los inversores, la principal conclusión es que las correcciones severas constituyen un componente inherente de la inversión en metales preciosos. Una vez estabilizado el mercado, conviene recordar que los bancos centrales se han consolidado como compradores relevantes de oro desde 2022, y resulta improbable que un episodio puntual altere de inmediato esta tendencia. No obstante, esto no justifica por sí solo la inversión aislada en activos que no generan ingresos recurrentes. Como señala Johannes Müller, Director de Análisis de DWS: «En nuestra opinión, el oro actúa como una cobertura de riesgo extremo. Su papel es más eficiente cuando forma parte de una cartera bien diversificada».
*Índices de rentabilidad total
Fuentes: Bloomberg Finance L.P., DWS Investment GmbH al 04/02/2026
* Precio spot del oro, índice compuesto de Bloomberg, ajustado por inflación
** Precio spot de la plata, índice compuesto de Bloomberg, ajustado por inflación
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