El al­ma­ce­na­mien­to de gas en Ale­ma­nia se man­tie­ne por de­ba­jo del pro­me­dio es­ta­cio­nal

Gráfico de la semana
Energía
Alemania

29/8/2025

La capacidad de almacenamiento de gas, situada en el 69%, se mantiene por debajo del promedio de la última década, en un contexto donde el modelo posterior al suministro ruso prioriza la flexibilidad frente al aprovisionamiento anticipado.

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Con la temporada de calefacción a pocas semanas de comenzar, los niveles de almacenamiento de gas en Alemania están generando inquietud. A finales de agosto, las reservas se sitúan en el 69 % de la capacidad total, muy por debajo del promedio estacional de la última década, que ronda el 82 %. Este nivel representa el más bajo para esta época del año desde 2015, con excepción del año de crisis de 2021. En contraste, los países vecinos presentan una situación más robusta: Francia y Polonia se aproximan al 80 %, Austria alcanza el 77 % y Bélgica lidera con un 90 %. ¿Qué explica este déficit y cuáles son sus implicaciones económicas?

Diversos factores estructurales y coyunturales confluyen en este escenario. En primer lugar, la economía del almacenamiento ha evolucionado. Alemania cuenta actualmente con cuatro terminales flotantes de gas natural licuado (GNL), lo que permite una mayor flexibilidad en las importaciones a lo largo del año y reduce el incentivo para realizar un llenado anticipado. En segundo lugar, la interrupción total de los flujos de gas ruso por gasoducto a través de Ucrania desde enero ha transformado de forma permanente la configuración del suministro energético europeo. Aunque se ha avanzado en la diversificación mediante importaciones de GNL desde Estados Unidos y Catar, así como gas por gasoducto desde Noruega, la competencia global por los cargamentos sigue siendo elevada, especialmente con Asia y, más recientemente, Egipto intensificando sus compras. Esta presión mantiene los precios estivales en niveles altos, debilitando la ventaja estacional tradicional de las inyecciones a bajo coste.

El contexto geopolítico añade una capa adicional de volatilidad. Las expectativas de un posible alto el fuego entre Ucrania y Rusia provocaron una breve corrección a la baja en los precios a principios de mes; sin embargo, el enfriamiento de dicho optimismo y las nuevas amenazas de sanciones han revertido esa tendencia. Los futuros de referencia del gas en Europa se sitúan en torno a los 33 €/MWh, aún por encima de los niveles previos a la crisis, y la volatilidad permanece elevada. Cualquier interrupción—como el reciente fallo no planificado en una planta de GNL en Noruega—puede tener efectos inmediatos sobre el mercado.

Los niveles de almacenamiento de gas en Alemania se encuentran actualmente muy por debajo del promedio de agosto de la última década, situado en torno al 82 %.

Fuentes: Gas Infrastructure Europe (GIE), Bloomberg Finance L.P., DWS Investment GmbH; datos a 25/08/25

En términos económicos, el almacenamiento de gas representa mucho más que una métrica técnica: constituye un mecanismo de protección frente a perturbaciones del mercado. Niveles bajos de inventario aumentan el riesgo de repuntes de precios durante episodios de frío extremo, con posibles repercusiones tanto para los hogares como para los sectores industriales con alta intensidad energética. “El encarecimiento de la energía se traslada a la inflación, complica la gestión de la política monetaria y limita el crecimiento. No obstante, prevemos que los precios del gas natural continúen descendiendo por debajo de los 25 €/MWh, no como resultado de un restablecimiento del suministro ruso por gasoducto, sino debido a una significativa reducción de las primas de riesgo. Las reformas estructurales en el sector energético podrían contribuir a una mayor moderación de los precios,” afirma Martin Moryson, Economista Jefe Global en DWS. Este entorno podría favorecer la recuperación de la producción industrial alemana, si bien no toda la actividad intensiva en energía está en condiciones de reactivarse.

Por ahora, la diversificación de las rutas de suministro y la consolidación de la infraestructura de GNL ofrecen cierto margen de resiliencia. Sin embargo, si el invierno resulta especialmente riguroso o si los mercados globales de GNL se tensionan aún más, Europa podría verse obligada a competir con Asia para asegurar cargamentos—con el consiguiente impacto económico. Las próximas semanas serán decisivas para evaluar el nivel de seguridad energética de Alemania ante la llegada del invierno.

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