13/2/2026
Un mercado físicamente ajustado mantiene los precios cerca de sus máximos históricos.
Los recientes movimientos extremos en los precios del oro y la plata han captado gran parte de la atención del mercado. Sin embargo, el cobre también ha registrado un comportamiento excepcional. A finales de enero, los precios intradía alcanzaron un máximo histórico de más de 14.500 USD por tonelada; desde entonces, se han moderado ligeramente, situándose apenas por encima de los 13.000 USD por tonelada. Esta fortaleza refleja menos las oscilaciones del sentimiento inversor —que parecen impulsar al oro y la plata— y más un mercado físico que lleva meses claramente desequilibrado.
El origen de este repunte se remonta al otoño de 2025, cuando un deslizamiento de tierra en la mina Grasberg (Indonesia) desencadenó una declaración de fuerza mayor, generando un impacto abrupto en un mercado ya tensionado. El Grupo Internacional de Estudio del Cobre prevé que la producción de cobre refinado crezca solo un 0,9 % en 2026, en un contexto de déficit de suministro cercano a las 150.000 toneladas. La limitada disponibilidad de concentrado está convirtiendo la fase de procesamiento en el principal cuello de botella.
En China —donde la demanda supera ampliamente la producción local— las autoridades y la industria han respondido con medidas estratégicas. A comienzos de febrero, la Asociación China de la Industria de Metales No Ferrosos (CNIA), de carácter estatal, recomendó ampliar las reservas nacionales de cobre y asegurar nuevos suministros de concentrado para reforzar las existencias estratégicas. En paralelo, la Bolsa de Futuros de Shanghái ajustó márgenes y límites de precio para contener la volatilidad excepcional. Aun así, los volúmenes negociados y el interés abierto en los mercados chinos de metales aumentaron a comienzos de año, reflejando la presión a lo largo de toda la cadena de valor.
A corto plazo, el repunte de los precios ha encontrado ciertos frenos naturales. En torno al Año Nuevo chino, los compradores tienden históricamente a mostrarse más cautelosos. Los precios récord también están presionando los márgenes industriales, mientras los costes de financiación continúan al alza. Al mismo tiempo, los inventarios de la Bolsa de Metales de Londres (LME), la Bolsa de Futuros de Shanghái y COMEX están aumentando de forma estacional. Con todo, los fabricantes chinos intervinieron rápidamente cuando los precios domésticos cayeron por debajo de los 100.000 yuanes, una señal —en nuestra opinión— de que cualquier corrección podría atraer demanda con relativa rapidez.
A medio y largo plazo, esperamos que la demanda se estabilice y muestre menor sensibilidad al precio. Grandes proyectos de redes eléctricas, la expansión de la infraestructura de carga y las necesidades energéticas y de refrigeración derivadas del crecimiento de los centros de datos impulsados por IA requerirán volúmenes significativos de cobre en los próximos años. El operador estatal chino State Grid, por ejemplo, prevé inversiones de 4 billones de yuanes entre 2026 y 2030, un incremento de alrededor del 40 % respecto a los planes previos.
En paralelo, un factor externo a Asia ha añadido más presión a la oferta: desde 2025, Estados Unidos ha estado acumulando silenciosamente las mayores reservas de cobre de su historia reciente. Consideramos que el detonante fue el temor a la introducción de aranceles sobre el cobre refinado ante un eventual regreso de Donald Trump a la presidencia. Como consecuencia, el diferencial de precios entre COMEX y LME llegó a ser tan atractivo que casas de trading enviaron grandes volúmenes a través del Atlántico. A comienzos de febrero de 2026, los inventarios estadounidenses superaban las 590.000 toneladas —cinco veces más que el año anterior—, mientras que las existencias totales, incluidas las fuera de bolsa, rondan el millón de toneladas. Parte de este volumen podría integrarse en el futuro Proyecto Vault, un programa de 12.000 millones de dólares destinado a crear reservas estratégicas de materias primas.
“El movimiento del cobre hasta la fecha ha estado impulsado por la escasez de suministro, con retrocesos ligados a posicionamiento más que a cambios en los fundamentales. Las tendencias de demanda a largo plazo permanecen intactas, lo que ayuda a explicar por qué el mercado ha registrado oscilaciones intensas sin alterar la narrativa general”, señala Jose Cerda, Gestor de Carteras de Commodities en DWS.
En resumen, los precios del cobre están subiendo por una verdadera escasez global: el deslizamiento de tierra en Grasberg, la limitada disponibilidad estructural de concentrado, la acumulación estratégica de reservas en China y Estados Unidos, y los sólidos programas de inversión en energía e infraestructura digital. Aunque los flujos especulativos pueden amplificar los movimientos, es la estrechez física del mercado la que está sosteniendo el fuerte avance del cobre.
Gráfico. Evolución paralela del precio del cobre y los inventarios
Fuentes: Bloomberg Finance L.P.; DWS Investment GmbH, a fecha de 10/02/2026
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