16.09.2020 Sostenibilidad

ESG: invirtiendo en la cuarta dimensión

Por qué los criterios ESG, definidos por la protección medioambiental, los estándares sociales y el buen gobierno corporativo, formarán parte de las inversiones del futuro.

  • La sostenibilidad aporta una cuarta dimensión al tradicional triángulo de la inversión, formado por la rentabilidad, la liquidez y el riesgo
  • Asimismo, las iniciativas en materia legislativa, como el Plan de Acción de la Unión Europea para Financiar el Desarrollo Sostenible, constituyen un impulso adicional.
  • En esta línea, DWS presenta una amplia variedad de fondos ESG, tanto activos como pasivos, que continuamente amplía con nuevos activos.
para leer

Entre 2016 y 2018, la riqueza sostenible del mundo aumentó un 16% hasta situarse en los 31 billones de dólares.

Fuente: Global Sustainable Investment Alliance: 2018 Global Sustainable Investment Review

La inversión no es ajena a los cambios que ha traído consigo la sostenibilidad: cada vez hay más inversores que ponen el foco en las acciones y los bonos de emisores que están comprometidos con la protección del clima y del medioambiente. Del mismo modo, los inversores consideran que el cumplimiento de los estándares sociales y de buen gobierno corporativo también son factores clave a la hora de invertir.

Una encuesta realizada entre los lectores de la página web de DWS muestra que un 48% de los participantes ya ha invertido una parte de sus activos en inversiones sostenibles, como pueden ser los fondos ESG.[1] 

“Lo que estamos experimentando no es una moda temporal, sino una transformación fundamental del sector inversor”, sostiene Petra Pflaum, chief investment strategist for responsible investment en DWS. “La sostenibilidad está convirtiendo el triángulo de la inversión en un cuadrado”. 

El triángulo de la inversión se está convirtiendo en un cuadrado

El enfoque clásico establecía que los inversores debían utilizar tres objetivos principales para definir su estrategia de inversión: la rentabilidad, la liquidez y el riesgo. Estos objetivos estaban interrelacionados y tenían un impacto sobre los otros, por lo que a veces se los ha denominado “el triángulo de la inversión”. Así, priorizar uno de los objetivos iba a expensas de los otros dos.

Por ello, los inversores debían decidir cuál de los tres objetivos era más importante y, en consecuencia, cuál estaba dispuestos a sacrificar. En este sentido, y por ilustrarlo con un ejemplo, los inversores que querían obtener unas rentabilidades elevadas debían asumir más riesgos e inmovilizar su dinero durante largos periodos de tiempo. Como norma, las rentabilidades elevadas solo son posibles sacrificando los otros dos objetivos del triángulo: el riesgo y la liquidez. Del mismo modo, si los inversores optaban por minimizar el riesgo, sus posibilidades de recibir una buena rentabilidad se veían reducidas y, a la par, aquellos que buscaban poder acceder a su dinero de forma rápida y flexible debían aceptar un riesgo más alto o renunciar a oportunidades de rentabilidad que se situasen por encima de la media.

Una estrategia de inversión debe tener en cuenta la sostenibilidad

En la actualidad, la sostenibilidad se está convirtiendo en un factor cada vez más importante para los inversores. Muchos de ellos quieren que su dinero se utilice para algo útil o, al menos, quieren asegurarse de que no se invierte en empresas poco éticas, como la fabricación de armas. Esto ha hecho que la sostenibilidad se convierta en la cuarta dimensión de la inversión.

“Una estrategia de inversión que no tiene en cuenta los criterios ESG en su enfoque se encuentra incompleta y desactualizada”, dice Pflaum.

Los requerimientos legales generan vientos de cola

Los legisladores se han dado cuenta de la importancia que tiene la sostenibilidad en las inversiones. Así, la Unión Europea planea una reforma de la regulación del mercado financiero y, para llevarla a cabo, la Comisión Europea está preparando las revisiones necesarias para las guías de la directiva MiFID-II [2], que deberán ser luego aprobadas por el Parlamento y el Consejo Europeos. De acuerdo con los observadores, y si todo va según el plan previsto, la regulación podría entrar en vigor a finales de 2021. 

De esta forma, todos los proveedores de productos financieros tendrían que notificar los criterios de sostenibilidad que aplican. Asimismo, la Unión Europea querría que fuera obligatorio que los asesores de inversión preguntasen a sus clientes cuáles son sus preferencias en materia de sostenibilidad.

La ESG se vuelve obligatoria en el asesoramiento de inversión

En el futuro, si los asesores financieros preguntan a sus clientes si les gustaría tener en cuenta los criterios de sostenibilidad a la hora de invertir y la respuesta es sí, deberán reflejar esta preferencia en sus propuestas del producto. De acuerdo con el plan, y si los asesores decidieran, a pesar de ello, no recomendar una inversión ESG, deberán exponer las razones de esta postura en la llamada declaración de sostenibilidad, que se presentará al cliente antes de la transacción. Esto implica que los proveedores de fondos y de fondos indexados (ETF por sus siglas en inglés) tendrán que lanzar más productos que, por ejemplo, prevean unas exclusiones mínimas o que persigan una estrategia ESG sostenible.

“La estrategia de la Unión Europea es la de proporcionar un impulso aún mayor a la inversión sostenible”, afirma Pflaum. En este sentido, la experta considera que DWS está bien preparada para hacer frente a estas transformaciones: “En 2008 fuimos una de las primeras entidades de inversión que firmaron los Principios para la Inversión Responsable de las Naciones Unidas (PRI por sus siglas en inglés). A día de hoy somos una de las gestoras líderes en fondos de inversión sostenibles, con alrededor de 70.000 millones de euros en activos invertidos de forma sostenible para nuestros clientes. En Alemania, somos líderes en el mercado”.

Con en torno a 30 fondos de inversión activos y pasivos, el rango de productos ESG que posee DWS incluye amplios sectores del universo inversor y, a la par, ofrece toda clase de activos. Solo en 2019 se lanzaron once nuevos fondos ESG y, en esta línea, se está planeando desarrollar muchos más.

Los fondos ESG están en igualdad de condiciones en términos de rentabilidad

Es importante tener en cuenta que la sostenibilidad y la rentabilidad no son términos contradictorios.

"Muchos estudios han demostrado que los factores ESG tienen una influencia neutral o positiva en el comportamiento de los productos de inversión”, señala Pflaum.

Por lo tanto, la cuarta dimensión de la inversión no debería tener un efecto negativo en los otros factores del ya denominado “cuadrado de la inversión”, pues, de hecho, en muchos casos ocurre lo contrario. Así, las inversiones sostenibles pueden complementar los objetivos de los inversores en términos de retorno, riesgo y liquidez con los criterios medioambientales, sociales y de gobierno; una combinación que, a largo plazo, debería dar sus frutos. 

"Una estrategia de inversión que no tiene en cuenta los criterios ESG en su enfoque se encuentra incompleta y desactualizada. "

Fondo relacionado

DWS Invest ESG Equity Income LC

1. Las siglas ESG se refieren a medioambiente, sociedad y gobierno.

2. European Directive on markets in financial instruments for the harmonisation of financial markets in the single European market.

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