20.08.2020 Sostenibilidad

El gran potencial del hidrógeno para el clima y los inversores

Como fuente de energía del futuro, el hidrógeno ha captado la atención de los intermediarios financieros. Dado que las acciones en este sector poseen una alta volatilidad, los inversores deberían intentar tener una cartera diversificada. Los fondos, en este sentido, pueden ser una buena alternativa.

  • Para frenar el cambio climático y el consecuente calentamiento global, es inevitable alejarse de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo o el gas natural.
  • El hidrógeno, como combustible alternativo, puede cubrir este hueco, pero requiere de la construcción de infraestructuras completamente nuevas. En este contexto, muchos países están invirtiendo miles de millones para promover su desarrollo.
  • Más allá de su potencial como combustible limpio, el hidrógeno también está cobrando importancia en el mercado de valores. Así, teniendo en cuenta que las acciones son muy volátiles y muchas empresas todavía tienen que probarse a sí mismas, lo idóneo sería apostar por invertir de forma diversificada.
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De acuerdo con las previsiones del Consejo del Hidrógeno, el hidrógeno podría cubrir las necesidades energéticas de una quinta parte del mundo en 2050.

Todos los científicos del Panel Intergubernamental del Cambio Climático están de acuerdo: si la humanidad quiere frenar el calentamiento global y, con él, el cambio climático, debe reducir las emisiones de gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono (CO2) tan pronto como sea posible. Por ello, el primer paso debe ser reducir el uso de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas: este proceso se conoce como descarbonización de la economía. Además de las fuentes de energía renovables, como la solar, eólica o geotérmica, el hidrógeno desempeña un papel esencial en la consecución de este objetivo.

Una fuente de energía versátil

El hidrógeno no solo podría sustituir a la gasolina o al diésel como combustible de automóviles, sino que también podría utilizarse para la navegación y la aeronáutica. Además, en un corto medio plazo podría utilizarse para calentar nuestros hogares o para almacenar el excedente de electricidad de plantas de energía solar o eólica. Por último, el uso de hidrógeno en los procesos industriales –por ejemplo, en vez del coque en la producción de acero–, también se está evaluando. El Consejo del Hidrógeno cree que[1] en el año 2050 el hidrógeno podría cubrir las necesidades energéticas de cerca de una quinta parte del mundo Y empresas de todo el mundo han unido sus fuerzas en torno a esta organización para promover el uso del hidrógeno.

No es sorprendente que el mercado de valores haya puesto el foco en este tema centrándose en empresas que producen células de combustible, las instalaciones de electrólisis y el propio hidrógeno. Además, los gobiernos y partidos políticos, que en muchos países están promoviendo el desarrollo de una economía basada en el hidrógeno, le están dando un nuevo impulso. Alemania, por ejemplo, adoptó una estrategia nacional de hidrógeno a principios de junio que ha dado subsidios que ascienden a los 9.000 millones de euros para hacer que esta fuente de energía sea comerciable.

Del gris al verde

Por su parte, la Unión Europea ha establecido como objetivo crear oportunidades de producción de hasta 10 millones de toneladas del llamado[2]  hidrógeno verde de cara al año 2030. Esto se debe a que prácticamente la totalidad de las cerca de 70 millones[3]  de toneladas de hidrógeno que se producen en el mundo cada año procede, por ahora, del gas o del carbón. Este hidrógeno “gris” es todo menos respetuoso con el medio ambiente. En cambio, el hidrógeno verde, que se produce a partir del agua utilizando electricidad a través de la electrolisis, es totalmente diferente pues el agua se divide en sus componentes de oxígeno e hidrógeno sin generar emisiones de CO2, dado que la electricidad es generada utilizando energía solar o eólica.

Un nuevo mercado está emergiendo 

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El hidrógeno está ganando importancia como negocio. La demanda es más de tres veces superior desde 1975 y se espera que continúe creciendo rápidamente. Hasta ahora, el gas se ha usado principalmente en procesos industriales, por ejemplo, como elemento en la producción de amoníaco o petroquímicos. Prácticamente, el hidrógeno todavía no desempeña un papel como fuente de energía, pero esto está cambiando.

Fuentes: IEA, DWS Investment GmbH, a partir de: 22.07.2020

La pregunta clave es: ¿cuánto costará el hidrógeno en un futuro inmediato? En el caso del hidrógeno verde, que hasta ahora ha sido caro para establecerse a sí mismo como una fuente de energía alternativa, los costes han caído de forma significativa. Esta caída se debe a dos avances positivos: Por un lado, la electricidad de las fuentes de energía renovables se ha vuelto considerablemente más barata en los últimos años, lo que a su vez abarata la electrolisis y, en segundo lugar, las plantas electrolíticas han logrado consolidarse y operar de una forma mucho más eficiente que como lo hacían algunos años atrás. Por ejemplo, el coste de los electrolizadores, llamados así por los aparatos que fragmentan el agua en sus componentes básicos de hidrógeno y oxígeno, ha caído un 60% en los últimos diez años y es probable que, de acuerdo con las previsiones de la Unión Europea, se reduzca de nuevo a la mitad en 2030.[4]

Una amplia diversificación es esencial

Los inversores que quieren apostar por esta tendencia del hidrógeno tienen muchas alternativas donde elegir tales como los productores de hidrógeno verde y las empresas constructoras de las plantas; los proveedores de infraestructuras, como tuberías, estaciones de servicio e instalaciones de almacenamiento; y los fabricantes de células de combustibles y a las soluciones de suministro energético, como los combustibles verdes.

Como sucede con la electricidad procedente de energías renovables, se espera que el coste de la producción de hidrógeno caiga rápidamente en los próximos años.

El precio de las acciones en el sector del hidrógeno es muy volátil. Seleccionar acciones individuales prometedoras continúa siendo un desafío.

“Como ocurre siempre con los productos y las tecnologías que están a punto de penetrar en el mercado, las oportunidades de inversión y los riesgos se dan la mano”, explica Tim Bachmann, gestor del fondo DWS Invest ESG Climate Tech. Este fondo invierte en empresas mundiales cuyas medidas ayudan a frenar el cambio climático o a mitigar sus efectos, incluyendo la industria del hidrógeno. Dado que las acciones del hidrógeno son altamente volátiles, Bachmann aconseja que han de utilizarse solo como parte de una cartera ampliamente diversificada.

Diversificación y know-how de los gestores

Existen tanto una voluntad política como recursos económicos para ayudar a que el hidrógeno penetre en áreas como la movilidad, la energía o la industria. Lo que falta ahora es que las inversiones den sus frutos. En este contexto, las oportunidades para que los inversores participen en este mercado son tan diversas como las potenciales aplicaciones de esta fuente de energía verde. No obstante, cribar los mejores valores en los que posicionarse sigue siendo el mayor desafío. Para facilitar esta labor, lo idóneo es apoyarse en el know how de los gestores y, por supuesto, diversificar bien la cartera.

Fondo relacionado

DWS Invest ESG Climate Tech LC

1. https://hydrogencouncil.com/en/study-hydrogen-scaling-up/

2. https://ec.europa.eu/energy/sites/ener/files/hydrogen_strategy.pdf, page 6

3. https://www.iea.org/reports/the-future-of-hydrogen

4. https://ec.europa.eu/energy/sites/ener/files/hydrogen_strategy.pdf, page 4

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