10.12.2020 Infraestructura

10 cosas que los inversores deberían saber sobre las infraestructuras

Aunque el coste de extender y modernizar las infraestructuras asciende a miles de millones cada año, se necesita una mayor inversión en esta temática. Descubre qué le da a este sector tanta repercusión entre los inversores.

  • En muchas regiones del mundo, las infraestructuras no cumplen con la demanda actual, por lo que necesitan una modernización.
  • Adicionalmente, la pandemia de la COVID-19 está acelerando aquellas megatendencias que contribuyen a transformar el estilo de vida de la población.
  • Como resultado, la inversión en la digitalización, en el transporte eficiente o en una mayor sostenibilidad serán fundamentales en el futuro.
para leer

1) Una brecha con consecuencias

Desde hace algún tiempo, estamos realizando desinversiones en infraestructuras. Pese a que es cierto que cada año se gastan en torno a 2,5 billones de dólares estadounidenses en el transporte, la electricidad, el agua y las telecomunicaciones, esta cantidad no es suficiente para cubrir la creciente demanda en el sector.[1] De acuerdo con las estimaciones realizadas por la agencia McKinsey & Company, la inversión en este terreno necesita incrementarse en un promedio de 3,3 billones de dólares estadounideses anuales, con un 60% procedente de los mercados emergentes. [2] Si se tienen en cuenta las inversiones adicionales que se necesitan para alcanzar los Objetivos de Desarrollo sostenible de la ONU, esta brecha financiera se agrava aun más. En este contexto, los expertos señalan que no solo se necesita más dinero, sino que es necesario utilizarlo de forma eficiente.

El gasto debería aumentar en varios miles de millones de dólares esta década para permitir que las infraestructuras se muevan de forma paralela al crecimiento económico.

2) Las ciudades se están sobrepoblando

En 1950, menos de un tercio de la población mundial vivía en ciudades mientras que, en el año 2007, era del 50%. La Organización de las Naciones Unidas espera que esta cifra llegue al 70% en el año 2050. Como resultado, cada vez están apareciendo más megaciudades, en las que millones de personas se concentran en un espacio reducido. Todas ellas necesitan una vivienda, agua y comida, a lo que se suma la planificación de los sistemas de alcantarillado y de las carreteras, que han de crecer al ritmo que lo haga la población. Para mantener las altas demandas energéticas durante la era del cambio climático, también es necesario que se genere electricidad para que las ciudades sean tan eficientes y libres de contaminación como sea posible. Esto supone un gran desafío, y no solo para las megaciudades de los mercados emergentes.

3) El aumento del uso del agua

De acuerdo con el Informe de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo, el consumo global de agua se ha incrementado en torno a un 1% anual desde la década de 1980. Así, este estudio sostiene que tres de cada diez personas no tendrán acceso permanente a agua potable. En este sentido, el estrés hídrico continuará aumentando, en parte debido al cambio climático y, asimismo, hay que señalar que más de un 80% del desperdicio de agua termina en el medio ambiente sin haber sido tratada. Por ello, las enfermedades vinculadas a este recurso, como el cólera, están todavía muy extendidas en muchos países en vías de desarrollo. Una medida para mitigar estos problemas podría ser construir infraestructuras que minimicen la pérdida de agua y que hagan que esté disponible para el consumo a través de su tratamiento y desalinización.

Iniciar un cambio de rumbo en el sector energético que incluya a muchos productores descentralizados require de una red eléctrica completamente nueva que conecte de manera inteligente a los consumidores y a los productores.

4) Solo las redes inteligentes tienen futuro

Hasta la fecha, las redes eléctricas han funcionado de forma sencilla, transportando la electricidad de un punto a otro. Sin embargo, y como consecuencia de la introducción de las redes inteliegentes, es probable que en el futuro este funcionamiento sea distinto. De este modo, los sistemas tradicionales se convertirán en plataformas de transmisión: los contadores de electricidad se comunicarán con las plantas solares; los parques eólicos marinos del Mar del Norte con los suministradores eléctricos y las lavadoras con otros electromésticos.

Estas redes inteligentes son un prerrequisito clave para la transformación de la energía, que incluirá cada vez más el trabajo de los productores locales de electricidad. Asimismo, este negocio no solo está atrayendo a los operadores de redes y a las empresas de medición, sino también a las empresas IT y a los operadores de las telecomunicaciones. 

5) 5G: el motor de la digitalización

Tras mucho tiempo, Internet está llegando a los rincones más remotos del planeta y, en este contexto, lo que hará posible esta transformación de los sistemas es el nuevo modelo estándar de móvil 5G, actualmente en desarrollo. Para ello, los operadores de telefonía móvil están instalando pequeños nódulos de comunicación  en las señales de tráfico, en los semáforos y en los postes eléctricos, pues el 5G no solo acelerará la velocidad de los smartphones, sino también de los sensores de red, de los vehículos y de las máquinas. En última instancia, este proceso desembocará en la materialización del “Internet de las Cosas”. Por tanto, se espera que el 5G haga a la industria más eficiente, a la movilidad más segura y a la vida cotidiana más cómoda.

 

 

6) Un control inteligente del tráfico

Cuando no hay mucho tráfico, se tarda poco tiempo en realizar trayectos por carretera y, a la par, se utiliza una menor cantidad de energía. De acuerdo con las estimaciones, la interconexión de las redes de transporte y de los vehículos a través de sensores controlados por radio podría suponer que el sector del transporte ahorrase, por ejemplo, en un país como Alemania, unos 8.000 millones de euros anuales. Así, si un vehículo se pudiese comunicar con los semáforos, podría adaptar su velocidad para alcanzarlos cuando estuviesen en verde. Del mismo modo, si hubiera poca visibilidad o hielo en el asfalto, el ordenador de a bordo podría calcular la distancia de frenado óptima y buscar aparcamientos cercanos una vez se hubiese concluido el trayecto. Estos cambios supondrían una coordinación precisa de todos los usuarios de la carretera, que solo podría alcanzarse con una organización completa del sistema de transporte actual.

7) “Dos paquetes al mes”   

Mientras los negocios online están experimentando una fuerte expansión, los comercios minoristas viven una situación desesperada. Las restricciones impuestas al principio de la pandemia de la COVID-19 reforzaron esta tendencia, que beneficia de forma clara a la industria logística. No obstante, se necesita una profunda inversión para poder dar respuesta a la creciente demanda que se da actualmente. Como norma, la demanda de espacios logísticos en el comercio online es tres veces superior a la que se necesita en la distribución tradicional. De esta forma, y de acuerdo con la consultora McKinsey & Company, el negocio de envío de paquetes ha generado unas ventas recientes por valor de más de 240.000 millones de euros. China es el país a nivel mundial con mayor número de encargos digitales, cuyos ciudadanos reciben más de setenta paquetes anuales.

El comercio minorista está transformándose a gran velocidad y, con él, la demanda de la industria logística, entre las que destacan las solicitudes para la creación de nuevos centros de distribución.

Las acciones de infraestructuras de las empresas no suelen ser muy sensibles a los ciclos económicos. Por ello, estos activos pueden aportar gran estabilidad a las carteras.

8) La energía renovable: más allá del viento y del sol 

Si bien el sector automovilístico está en el punto de mira para ayudar a reducir el cambio climático, también es necesario empezar a utilizar fuentes de energía alternativas a combustibles fósiles como el carbón, el aceite o el gas natural. La industria y las viviendas deberán seguir este camino y, en este escenario, nosotros estamos depositando nuestras esperanzas en el hidrógeno; una fuente energética que requeriría que se renovasen las infraestructuras, desde los mecanismos de generación y distribución hasta los de almacenamiento. En este contexto, numerosos países están invirtiendo miles de millones para ayudar a que el hidrógeno pueda[3] cubrir, al menos, una quinta parte de las necesidades energéticas mundiales en 2050. Asimismo, en 2018 los países europeos se unieron para impulsar una iniciativa vinculada al hidrógeno. Sin embargo, y a la vista de los resultados actuales, es poco probable que el hidrógeno logre convertirse en una fuente de energía respetuosa con el clima antes de 2030.

9) La Ruta de la Seda sigue en funcionamiento 

La primera Ruta de la Seda, datada de hace unos 2500 años, fue una ruta comercial entre China, Asia Central y Oriente Medio que tuvo un impacto muy significativo en la región. La Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI por sus siglas en inglés), también conocida como la Nueva Ruta de la Seda, lanzada por China en 2013, enlaza esta ruta continental histórica y, además, se extiende hasta el continente europeo. Adicionalmente, existe una Ruta de la Seda marítima que conecta China, el sur y el sureste asiáticos, África y Europa a través del mar. De esta forma, la participación de las empresas chinas es transversal a muchos sectores y no se vincula en exclusiva a la implementación de las rutas de transporte. A día de hoy, no hay una estrategia concreta en torno al papel que desempeñará la BRI en la medicion de los objetivos, pero es evidente que China quiere el renacimiento de la Ruta de la Seda.  

10) ¿Por qué las infraestructuras son tan importantes para los inversores?

Una de las razones más importantes para invertir en las infraestructuras es que los operadores de los diferentes proyectos de este sector son menos propensos a sufrir las fluctuaciones económicas. Esto se debe a que los servicios que proporcionan, como el suministro de agua y electricidad, la construcción y el mantenimiento de las rutas de transporte o los servicios de telecomunicaciones se benefician de una demanda relativamente constante, con independencia de la situación económica.

Otra de las ventajas del sector se vincula a las acciones, entre las que se destaca la seguridad de las ganancias, pues las instalaciones se diseñan para alargarse durante décadas y, a la par, algunas tienen incluso un estado de concesión. Al mismo tiempo, las altas medidas de entrada dificultan el acceso de nuevos participantes al mercado. En este escenario, el mayor riesgo del sector es que los cambios regulatorios podrían modificar las perspectivas de negocio en un breve lapso de tiempo. Sin embargo, si las acciones en infraestructuras se diversifican de la manera adecuada podrían ayudar a estabilizar cualquier tipo de cartera.

Fondo relacionado

Mercados Emergentes

DWS Invest Global Infrastructure LC

DWS Pro

Contenidos de inversión para profesionales.

¡Suscríbete a nuestra newsletter DWS PRO!

Conéctate a nuestros últimos artículos de actualidad, entrevistas y webinars 100% en castellano. (Sólo para inversor profesional. MiFID 2014/65/UE Anexo II)

1. https://www.mckinsey.com/~/media/mckinsey/Industries/Capital%20Projects%20and%20Infrastructure/Our%20Insights/Bridging%20global%20infrastructure%20gaps/Bridging-Global-Infrastructure-Gaps-Full-report-June-2016.ashx, página 8

2. https://www.mckinsey.com/~/media/mckinsey/Industries/Capital%20Projects%20and%20Infrastructure/Our%20Insights/Bridging%20global%20infrastructure%20gaps/Bridging-Global-Infrastructure-Gaps-Full-report-June-2016.ashx, página 3

3. https://hydrogencouncil.com/en/study-hydrogen-scaling-up/

CIO View