21.04.2022 Sostenibilidad

Día de la Tierra: Invertir en el futuro de nuestro planeta

Ya no cabe duda de que la influencia humana está contribuyendo al calentamiento global

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Ya no cabe hay duda de que la influencia humana está contribuyendo al calentamiento global. Si esto se mantiene, las previsiones actuales auguran un aumento de la temperatura global de 2,7ºC[1] para finales de este siglo - casi el doble de lo estipulado en los objetivos climáticos del Acuerdo de París[2]. Este año, durante el Día de la Tierra se pretende concienciar sobre el cambio climático y el objetivo de preservar nuestros medios de vida, a través del slogan "Invertir en nuestro planeta". Las personas, los gobiernos, las empresas y los demás actores se han propuesto frenar el calentamiento global y transformar el uso de los recursos en ciclos sostenibles. Más que nunca, esto requiere el apoyo de todos, pero sobre todo se necesita inversión y capital.

Desde hace 52 años, el 22 de abril pretende hacernos comprender mejor la fragilidad de los ecosistemas de la Tierra[3], más de medio siglo en el que apenas ha ocurrido nada. Los seres humanos siguen consumiendo recursos fósiles a un ritmo que está llevando poco a poco a la Tierra y a nuestros medios de vida al borde del colapso. Más del 85% de nuestro consumo mundial de energía para la calefacción, la industria y la agricultura sigue procediendo de fuentes perjudiciales para el clima[4]. Y los productos petrolíferos siguen impulsando el 96% del transporte mundial[4]. Sin embargo, hay un resquicio de esperanza, que puede verse en el la electricidad generada con bajas emisiones de CO2, que ya representaba el 29% del mix eléctrico mundial en 2020, y que sigue aumentando[5].

Alcanzar la neutralidad climática, es decir, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero como el CO2 o el metano a cero emisiones netas, es ahora una de las prioridades del gobierno alemán y de la Comisión Europea. La UE y muchos otros países se han comprometido a lograr una economía neta cero para 2050, objetivo para el que se están adaptando los diferentes instrumentos políticos y la normativa.

Más del 85% de nuestro consumo mundial de energía sigue procediendo de fuentes perjudiciales para el clima

La transformación que está desencadenando este proceso podría dejar obsoletos los antiguos modelos de negocio, ya que la economía mundial se aleja de un modelo de crecimiento lineal -dominado por las actividades intensivas de carbono- hacia un nuevo modelo económico más circular que tenga en cuenta todos los costes del ciclo de producción, incluidos la contaminación, los residuos y el reciclaje (Focus on: Día de la Tierra 2022 (dws.com)). La llamada “industrialización verde” requiere un cambio económico y social tan profundo como en las anteriores etapas de industrialización. Y este cambio probablemente se acelerará, impulsado por la digitalización, la inteligencia artificial, la automatización, la biotecnología, la tecnología financiera y las tecnologías limpias.

Pero una sociedad futura sostenible también tendrá que invertir en muchas otras áreas de nuestro planeta: en la restauración de la biodiversidad, en la protección de los océanos de la explotación y la contaminación, en una menor desigualdad social, en un mayor respeto de los derechos humanos, en la igualdad de género y en la integración cultural, entre otras cosas. La lista es larga. Como gestores de activos, parte de nuestro trabajo consiste en identificar las oportunidades y los riesgos de estas áreas tan particulares y hacerlas invertibles.

La pesca de arrastre produce más emisiones que el transporte aéreo.

Invertir en nuestros océanos mediante una economía azul sostenible

La forma en que vivimos y hacemos negocios tendrá que cambiar. Se acaba el tiempo para proteger los océanos y los hábitats costeros, que están siendo destruidos por el aumento de las temperaturas, la contaminación, la sobrepesca, la caza de ballenas y la explotación de recursos. Los científicos estiman que los océanos absorben el CO2 entre dos y cuatro veces más rápido que las selvas tropicales y, sin embargo, preocupa enormemente el hecho de que estos ecosistemas se estén degradando o desapareciendo a un ritmo cuatro veces mayor que el de las selvas tropicales[6]. Los manglares -árboles y arbustos tolerantes a la sal que cubren los estuarios y las franjas costeras y proporcionan alrededor de la mitad del almacenamiento de carbono del ecosistema oceánico- ya han perdido hasta el 50% de su capacidad de almacenamiento desde la década de 1940 debido a que están encogiendo[7]. La pesca industrial produce más emisiones que el transporte aéreo debido a la pesca de arrastre de fondo[8]. La escorrentía agrícola rica en nitrógeno está provocando grandes zonas muertas. Y para el año 2050, es probable que, en peso, en los mares haya más plástico que peces[9]. El objetivo debe ser, por tanto, invertir en una "economía azul" sostenible en la que las empresas de los sectores del transporte marítimo, los puertos, la economía costera, el turismo y la tecnología gestionen las aguas del mundo de forma sostenible.

La tecnología y la digitalización pueden convertirse en un motor de la industrialización verde

Otro foco de atención de la inversión sostenible es la generación de energía y las tecnologías climáticas diseñadas para contrarrestar el cambio climático. Con el tiempo, habrá que transformar sistemas enteros para producir calor y electricidad de fuentes fósiles a renovables. Para ello, necesitamos redes eléctricas inteligentes, modernas plantas geotérmicas, eólicas y solares, o tecnología de hidrógeno para almacenar el excedente de electricidad, así como tecnologías de conducción y construcción respetuosas con el clima. Los nuevos avances también deben proteger a las ciudades del futuro del calor y las inundaciones o permitir el tratamiento y la desalinización del agua a gran escala.

La digitalización en sí misma no es muy sostenible, teniendo en cuenta la enorme cantidad de electricidad que utilizan los servidores, los routers, las webs y el almacenamiento en la nube. Para 2025, podrían consumir hasta el 20% de la producción mundial de electricidad, según algunas estimaciones[10]. Pero aquí también hay esperanza en las tecnologías digitales del futuro, como la inteligencia artificial, el blockchain o los ordenadores cuánticos, por ejemplo, construyendo redes eléctricas que puedan agrupar la electricidad proporcionada por miles de fuentes de energía renovable en volúmenes de consumo óptimos para empresas y hogares.

La dimensión social del cambio climático puede ofrecer, también, diversas oportunidades de inversión

Los aspectos sociales son también importantes para construir una sociedad futura justa y con emisiones netas cero. El calentamiento global tiene a menudo complejas repercusiones sociales, como la reducción de la productividad laboral, sobre todo de aquellos que trabajan al aire libre en los sectores de la construcción y la agricultura, o el deterioro de la calidad del aire y los problemas de salud que eso conlleva. La educación en los países en vías de desarrollo también puede verse afectada negativamente: los fenómenos meteorológicos extremos y las pérdidas de cosechas pueden provocar interrupciones en el aprendizaje, ya que los niños -especialmente las niñas- se ven obligados a contribuir a los ingresos familiares[11]. Por tanto, las empresas que ayudan a superar estas adversidades, por ejemplo, desarrollando métodos agrícolas resistentes al calor, también están haciendo una importante contribución a un futuro sostenible y social para nuestro planeta.

Los estudios demuestran que las empresas que se centran en cuestiones sociales sostenibles pueden tener más éxito[12]. Entre las cuestiones sociales importantes para el futuro se encuentran, por ejemplo, la conciliación flexible de la vida laboral y familiar de los empleados, el fomento de la diversidad multicultural y de género, el cumplimiento de los derechos humanos y de los empleados, y la compensación justa a los proveedores. No se trata sólo de imperativos morales; también pueden determinar el éxito económico de una empresa y su valor en bolsa.

- El calentamiento global puede afectar a la productividad laboral y causar problemas de salud

Conseguir que las empresas reflexionen mediante un compromiso directo

Los inversores, incluidos las gestoras como DWS, pueden desempeñar un papel importante en el éxito de esta transformación. Al fin y al cabo, como accionistas, tenemos voz y voto en la gestión de las empresas. Como representantes y fiduciarios de nuestros clientes, es nuestro deber analizar no sólo el objetivo de rendimiento a largo plazo, sino también si las empresas en las que invertimos tienen en cuenta el impacto de su modelo de negocio en la sociedad o el medio ambiente. Para ejercer nuestra influencia, podemos plantear demandas específicas en nuestros compromisos con las empresas o dirigirnos a ellas en las juntas generales anuales.

Hay mucho que hacer, y los próximos años serán decisivos para determinar si la transformación sostenible de la Tierra tendrá éxito. Los inversores pueden utilizar sus inversiones para dirigir el capital en la dirección correcta. La gama de productos de inversión sostenible es muy amplia. El 52º Día de la Tierra nos recuerda una vez más que debemos centrar nuestros esfuerzos en hacer del mundo un hogar viable y próspero para todos: e "Invertir en nuestro planeta".

En 2021, llevamos a cabo 581 actividades con 471 empresas

1. https://news.un.org/en/story/2021/09/1100242 (Septiembre 2021)

2. https://ec.europa.eu/clima/eu-action/international-action-climate-change/climate-negotiations/paris-agreement_en

3. La historia del Día de la Tierra: https://www.earthday.org/history/

4. Ren21: Renewables 2021 Global Status Report (2021)

5. International Energy Agency: Net Zero by 2050 (October 2021)

6. UNESCO: IOC scales up efforts to protect the global blue carbon assets (Abril 2021)

7. The Ecological Society of America: A blueprint for blue carbon (Junio 2011)

8. www.nature.com/articles/s41586-021-03371-z (Marzo 2021)

9. WEF: The New Plastics Economy. Rethinking the future of plastics (Enero 2016)

10. https://physicsworld.com/a/powering-the-beast-why-we-shouldnt-worry-about-the-internets-rising-electricity-consumption/ (Enero: 2021)

11. https://www.devex.com/news/how-educating-women-and-girls-can-mitigate-climate-change-100170

12. Del Giudice, A., M. Migliavacca, S. Piserà: The impact of ESG factors on systematic, idiosyncratic and total firm risk. (2019)] economically and minimise risks[[Disclaimer:Del Giudice, A., M. Migliavacca, S. Piserà: The impact of ESG factors on systematic, idiosyncratic and total firm risk. (2019)

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