21.06.2019 Renta Variable

Cinco cosas que los inversores deben saber sobre los dividendos

Las acciones de dividendos pueden ser un factor clave para el éxito a largo plazo. Sin embargo, los inversores deben tener en cuenta una amplia gama de factores para seleccionar las acciones adecuadas.

  • Junto a la subida de la cotización, los dividendos contribuyen significativamente al rendimiento de las acciones, pero a menudo se subestima su efecto a largo plazo.
  • Numerosos estudios muestran que las acciones que pagan dividendos pueden dar estabilidad a una cartera, especialmente cuando los títulos están fluctuando.
  • Sin embargo, los inversores no deben fijarse solo en la alta rentabilidad por dividendo, sino que deben tener en cuenta otros criterios a la hora de posicionarse en una acción.

La búsqueda de dividendos está en marcha. Según un estudio de DWS, las empresas alemanas tienen previsto distribuir este año más de 57.000 millones de euros a sus accionistas. Esto representa un crecimiento del 6,6 por ciento con respecto al año anterior, según la revista Manager Magazine. A la hora de seleccionar las acciones que pagan dividendos, ¿qué deben de tener en cuenta los accionistas? ¿Qué papel juegan estas acciones en el éxito a largo plazo de una cartera? Resumimos los cinco puntos más importantes.

Los dividendos han contribuido significativamente a la rentabilidad positiva del DAX en la última década.

1. Los dividendos pueden ser un factor clave para el éxito de la inversión a largo plazo

Los inversores a menudo subestiman los efectos, positivos, a largo plazo de los dividendos en el éxito de una cartera. Si echamos un vistazo al DAX, índice de referencia alemán, podemos hacernos una idea de la influencia de los dividendos en la rentabilidad.

Normalmente, el DAX se representa como un índice de rentabilidad. Se supone que los dividendos que las empresas pagan a sus accionistas no se retiran, sino que se reinvierten inmediatamente en nuevas acciones. Por esta razón, el DAX muestra la rentabilidad de las 30 empresas más grandes de Alemania, incluyendo las cantidades que han pagado en dividendos a sus accionistas año tras año.

Sin embargo, si calculamos el índice solo observando la evolución de la cotización de la acción, se obtiene otra perspectiva. La apreciación del llamado índice de precios DAX en los últimos diez años fue solo la mitad de la del índice de rentabilidad. Esto demuestra que la evolución positiva global del DAX en la última década se debió no sólo a la rentabilidad de la cotización de las acciones, sino también, en gran medida, a los dividendos.

Esto se debe al efecto del interés compuesto. Los dividendos reinvertidos hacen una contribución adicional a la apreciación de la cartera en los años subsiguientes. Así, cuanto más tiempo apueste el inversor por esta estrategia, más rentabilidad tendrá su cartera.

Las acciones asociadas con dividendos constantes o en aumento durante varios años pueden dar estabilidad a una cartera en tiempos inciertos.

2. Las acciones que pagan dividendos pueden dar estabilidad a una cartera en tiempos de incertidumbre

Los estudios también muestran que las empresas que distribuyen dividendos de forma constante o creciente a lo largo de muchos años, pueden dar estabilidad a una cartera cuando los precios están fluctuando. Las acciones que pagan dividendos son comparativamente menos volátiles y parece que se comportan bien en tiempos económicos complicados.

Por lo tanto, no es de extrañar que las acciones con un alto dividendo parezcan estar de nuevo a favor de los inversores desde la corrección del mercado que comenzó a principios de octubre de 2018, comenta Thomas Schüßler, global co-head de renta variable de DWS. Schüßler gestiona DWS Top Dividende/DWS Invest Top Dividend, un popular fondo retail con 19.000 millones de euros bajo gestión y está convencido de que las acciones con dividendos deberían desempeñar un papel importante en la cartera en un entorno de incertidumbre. 

“Los fondos de dividendos gestionados de forma conservadora pueden ayudar a amortiguar las pérdidas durante una corrección del mercado y, por lo tanto, pueden aliviar los nervios de los inversores en fases de mercado altamente volátiles”, afirma.

3. Los dividendos no son el “nuevo interés”, sino una alternativa en un entorno de bajo interés.

Los dividendos se denominan a veces los “nuevos intereses” y la rentabilidad de los dividendos suele tentar a los inversores- especialmente si se comparan con las rentabilidades que actualmente se pueden obtener en el mercado monetario o incluso con bonos de buena calidad.

“Sin embargo, la comparación es errónea”, dice Schüßler, experto en renta variable de DWS. “Es cierto que las acciones de dividendos pueden ayudar a mitigar el entorno de tipos de interés bajos - pero no pueden equiparse a los bonos. El riesgo de precio persiste y los inversores deben tenerlo en cuenta en sus cálculos”.

La cuestión es muy sencilla: los compradores de bonos transfieren capital externo a la compañía emisora o al estado durante un tiempo limitado. A cambio, reciben pagos de intereses periódicos, pero no participan en las ganancias y pérdidas. Por el contrario, los compradores de acciones de una empresa proporcionan capital social y, por lo tanto, se convierten en accionistas. Los inversores se benefician de la rentabilidad y de las buenas épocas, pero también participan en las pérdidas si la empresa se ve en dificultades económicas.

“Los dividendos pueden ser una fuente de ingresos atractiva”, señala Schüßler. “Si, en un entorno de tipos de interés hostil como el actual, se quiere obtener una buena rentabilidad, es inevitable asumir un cierto grado de riesgo”.

Las acciones con dividendos pueden ser una buena oportunidad para los inversores en un entorno de tipos de interés bajos pero es un tipo de activo con más exposición al riesgo que los bonos.

A la hora de seleccionar las acciones, los inversores no sólo deben tener en cuenta la rentabilidad de los dividendos, sino también otras cifras clave.

4. Un análisis sólido es esencial al seleccionar las acciones que pagan dividendos

Aunque la rentabilidad por dividendo sea tentadora, nunca debería ser el único criterio de selección para un inversor. La rentabilidad por dividendo se calcula dividiendo el dividendo por acción, por el precio de la acción y multiplicando por 100. Esta fórmula demuestra que un valor alto no significa necesariamente una mayor participación de los accionistas en los beneficios netos (mayores dividendos) y que podría ser el resultado de una caída.

Por lo tanto, los accionistas deben considerar otros indicadores y tratar de evaluar la situación económica de una empresa. Un análisis profundo también analizará la cuestión de cómo se financian los dividendos. Es importante que estén más cubiertos por los beneficios de la empresa, de modo que aún tenga suficiente capital para (re)inversiones. Los dividendos también deberían de crecer con el tiempo, ya que solo una empresa fundamentalmente sólida está en condiciones de pagar y aumentar de forma consistente los dividendos a largo plazo.

5. Por lo general, las acciones compensan los pagos de dividendos relativamente rápido

Para que los inversores tengan derecho a recibir dividendos de una empresa alemana, deben comprar acciones no más tarde del día de la Junta General de Accionistas. El precio de la acción se ajusta para reflejar los dividendos pagados en la llamada fecha “ex-dividendo“. Por consiguiente, los cash holdings y el valor de la empresa se reducen según la cantidad de dividendos distribuida. Los dividendos a veces no se distribuyen hasta unos días después, pero no más tarde que el tercer día hábil después de la decisión de la JGA.  

Las acciones a menudo recuperan el pago de dividendos con relativa rapidez, pero no hay garantía de ello. Si echamos un vistazo al pasado, de media, las acciones del DAX reducen la brecha en menos de dos meses de trading. Ante todo, las acciones que marcan tendencia – es decir, las acciones que han evolucionado de manera positiva en el pasado – han compensado históricamente los pagos de dividendos de forma relativamente rápida.

Con el fin de diversificar aún más la cartera, puede valer la pena mirar más allá de Alemania. Por ejemplo, las empresas estadounidenses pagan dividendos a los accionistas no sólo una vez al año, sino trimestralmente. Esto significa que los inversores pueden tener la oportunidad de obtener una rentabilidad anual atractiva en verano, otoño e invierno, así como en primavera.

Después del pago de dividendos, el precio de una acción baja, pero esta reducción por el reparto de dividendos suele recuperarse relativamente rápido.

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