25.02.2019 Inmobiliario

Las casas en 3D, la revolución de la construcción

La tecnología 3D abre perspectivas muy atractivas para la construcción

  • La impresión en 3D podría transformar el mundo de la construcción
  • Al tratarse de una tecnología nueva, aún no se puede conocer la solidez de las obras construidas por impresión
  • El marco regulatorio todavía está por definir en muchos países

¿Se pueden construir inmuebles a través de una impresora 3D? Hoy en día este futurible es ya casi una realidad

Seguro que todos los amantes de «Star Trek» recuerdan términos como el espacio sideral o las distancias infinitas. Esta serie estaba llena de aventuras en el espacio y de tecnologías punteras como un replicador que fabrica objetos a partir de pensamientos. Lo que antes en Star Trek era ficción, ahora se hace realidad en nuestro día a día.

Algo similar a lo que los guionistas imaginaban en Star Trek ocurre hoy en día con las impresoras 3D: al recibir una orden, imprimen o construyen aquello que el ser humano desea ya sea, toberas de inyección de combustible para motores o componentes enteros de aviones, como lo hace Aerotec. Esta tecnología 3D se está introduciendo también en el sector inmobiliario con unas ventajas que, como analizaremos en este artículo, son muy sólidas y prometedoras.

Una impresora 3D es simplemente un desarrollo posterior de la tradicional impresora de inyección de tinta, solo que, en lugar de abastecerse con cartuchos de tinta, utilizan polvo de plástico o de aluminio, siendo capaces de reproducir milímetro a milímetro la estructura diseñada previamente en el ordenador.

para 2030, en Dubái se espera que una cuarta parte de las edificaciones se construyan a partir de esta técnica de impresión.

Impresión 3D: Proyectos concretos, sin espejismos

Las impresoras 3D funcionan también a gran escala. Así en Holanda, concretamente en Eindhoven, a mediados de 2019 habrá cinco casas construidas por impresión en el marco del proyecto «Milestone»[[DISCLAIMER:The Guardian, Netherlands to built, 6/2018]]. La mecánica es la misma que para imprimir las piezas de un motor, sólo que las dimensiones son diferentes. Al igual que ocurre en los tamaños pequeños, también se economiza el material necesario para la impresión e incluso algunos expertos pronostican que es posible preservar hasta un 60 % de los recursos. Además, construir edificios en 3D es una técnica muy rápida: en Arabia Saudí, por ejemplo, se levantó una vivienda con la impresora en solo dos días.

La tecnología 3D abre perspectivas muy atractivas para la industria de la construcción, ya que se invierte en menos tiempo y con menos material de un modo más sostenible. Ante este escenario, las previsiones también son optimistas: para 2030, en Dubái se espera que una cuarta parte de las edificaciones se construyan a partir de esta técnica de impresión[[DISCLAIMER:Dubai 3D-Printing, Strategy, Making Dubai the Worlds, 5/2016]]

Como era de esperar, este desarrollo tecnológico tiene también un componente empresarial, pues el bajo coste de estas viviendas hará que más personas puedan permitirse una casa. En concreto, la consultora McKinsey calcula que ya en 2025 habrá 440 millones de familias en todo el mundo que necesitarán una vivienda segura y asequible[[DISCLAIMER:McKinsey, A blueprint for addressing the global affordable housing challenge, 10/2014]]. Todos ellos son potenciales clientes de empresas que apuesten por esta nueva tecnología, ya sea como desarrolladores o gestores, como proveedores, como «build-tech», como startups del sector de la construcción… Por ello, los inversores deberían seguir esta evolución de cerca.

 Tecnología compleja: Tareas desafiantes

¿Nos encontramos ante una nueva era para el mundo de la construcción? Para que esto sea posible, la tecnología de las impresoras debe desarrollarse con el fin de reducir sus costes. Actualmente, para fabricar una impresora de construcción se necesitan entre 500.000 y 2 millones de dólares[[DISCLAIMER:BCG, Will 3D-printing remodel, 1/2018]] (entre 0,4 y 1,8 millones de euros). Por otro lado, nos encontramos con el marco regulatorio. Concretamente, en Alemania, el hormigón como material de construcción salido de la impresora aún no ha obtenido el visto bueno de los legisladores. En otros países, como Dubái, son más permisivos en este sentido.

Sin embargo, estos problemas parecen tener solución, ya que el desarrollo técnico podría avanzar más rápido de lo que se pensaba y, de este modo, reducir los costes.  Si pensamos a largo plazo, todavía es una incógnita en dónde y cómo ayudará la tecnología 3D al sector. Por ejemplo, la consultora PwC, considera que la impresión 3D todavía está en una fase inicial en el sector inmobiliario. ¿Una nueva tecnología que emprende un largo viaje a través del universo inmobiliario? Eso sí que suena a Star Trek.[[DISCLAIMER:Bisnow, Are 3D-Printed Buildings, 4/2018]]

Actualmente, para fabricar una impresora de construcción se necesitan entre 500.000 y 2 millones de dólares.

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