Un “regalo” del BCE

Es posible que el BCE introduzca un sistema de niveles que alivie la presión de la tasa de depósito negativa para los bancos.

¿Hay nuevas medidas extraordinarias en el horizonte?

«El Consejo de Gobierno no ha debatido si la introducción de un sistema de niveles nos permitiría mantener las tasas de depósito en niveles bajos durante más tiempo». Así respondía Mario Draghi a una pregunta planteada durante la conferencia de prensa celebrada el miércoles, 10 de abril, en la sede del Banco Central Europeo (BCE), que podría interpretarse como una forma diplomática de decir que el consejo aún no ha tratado esta cuestión pero podría hacerlo dentro de poco. Para entender la relevancia de este tema, puede ser útil recordar cómo hemos llegado hasta aquí. El 11 de junio de 2014, el BCE marcó un nuevo hito al aplicar por primera vez en su historia tipos de interés negativos en la eurozona. Primero rebajó la tasa de depósito hasta el -0,10%, después realizó diversos ajustes y, desde marzo de 2016, la tasa se ha mantenido en el -0,40%. A pesar de esta «penalización», los bancos mantienen elevadas cantidades de dinero depositadas en el BCE: según los datos más recientes, este exceso de reservas roza los dos billones de euros. A los tipos de interés actuales, la situación le cuesta al sector bancario de la eurozona unos 8000 millones de euros al año. Como la mayoría de las reservas depositadas en el BCE proceden de bancos alemanes, franceses y holandeses, la carga que supone esta medida se reparte de forma desigual. En un entorno en el que los márgenes financieros ya son estrechos, son muchos los que opinan que las tasas negativas son otro factor de lastre para la rentabilidad del sector. El BCE ha subrayado en ocasiones anteriores los efectos positivos de aplicar unos tipos de interés negativos. Al fin y al cabo, se introdujeron con el objetivo de flexibilizar las condiciones de financiación y anclar las expectativas de unos bajos tipos de interés. Sin embargo, el gobernador del banco central francés advirtió no hace mucho de que mantener unos tipos de interés negativos durante demasiado tiempo podría afectar a la rentabilidad bancaria y dificultar la transmisión de los estímulos de política monetaria.[1]

Parece que el Consejo de Gobierno empieza a replantearse la medida. A finales de marzo de 2019, Mario Draghi indicó que la autoridad monetaria está valorando opciones para mitigar los efectos perjudiciales de los tipos de interés negativos. Estos comentarios han alimentado la expectativa[2] de que el BCE podría introducir una tasa de depósito escalonada según la cual los bancos no pagarían intereses sobre niveles bajos de depósitos pero pagarían intereses crecientes a medida que fuesen aumentando sus niveles de depósitos. Un sistema de este tipo podría mandar un mensaje contundente a los mercados de capitales. Como apunta Ulrike Kastens, economista en DWS: «La introducción de un sistema de niveles podría allanar el camino para que el BCE mantenga las tasas de depósito negativas durante más tiempo. Adiós a la normalización».

¿Ya se ha probado esta medida?

En Europa, países como Suecia, Suiza y Dinamarca, así como otros de la eurozona, han empezado a aplicar tipos de interés negativos. Los países más pequeños lo han hecho, principalmente, para frenar la apreciación de sus divisas. No obstante, con el fin de minimizar el impacto para el sector bancario, Suiza y Dinamarca han puesto en marcha sendos sistemas de niveles. Dinamarca ha establecido límites individuales para cada entidad. Si superan ese límite, la tasa de depósito aplicable en estos momentos es del -0,65%. Suiza, por su parte, ha establecido un tramo inicial exento de un mínimo de diez millones de francos de suizos. Para las entidades sujetas a un coeficiente de caja mínimo (bancos nacionales), esa cantidad equivale a multiplicar por veinte este coeficiente de caja.[3] Japón también cuenta con un sistema de niveles.

Los motivos del BCE: ¿reforzar la rentabilidad de los bancos?

Durante la conferencia de prensa de marzo, Draghi dejó claro que la tasa de depósito negativa es un elemento esencial de la política monetaria que ha funcionado bien hasta ahora sin afectar gravemente a las capacidades operativas de los bancos. Ahora mismo, Francia y Alemania son los países de la eurozona donde más crecen los préstamos a empresas, a pesar de que los bancos de ambos países son los que cuentan con un mayor exceso de reservas depositadas en el BCE.

Además, es responsabilidad de los propios bancos garantizar que el sistema bancario es rentable. Durante la última conferencia de prensa del BCE, Draghi afirmó que los bancos de la eurozona que registran las mayores rentabilidades sobre los recursos propios comparten tres características: unas ratios de eficiencia reducidas, una fuerte inversión en tecnologías de la información y fuentes de rentas diversificadas en un entorno de bajos tipos de interés. Por otra parte, la rentabilidad bancaria agregada es más baja en Europa que en EE. UU. pero no mucho más baja que en el Reino Unido o Japón. En general, el impacto de los tipos de interés negativos en el resultado de explotación de un banco depende del banco en cuestión y del segmento de negocio en el que opere. En una encuesta llevada a cabo por el BCE en abril de 2019, el 73% de los participantes afirmó que sus ingresos netos por intereses se han visto afectados por los tipos de interés negativos, frente a un 68% en octubre de 2018.

Con independencia de estos datos, al BCE parece preocuparle cada vez más que la ralentización del crecimiento económico, en concreto, pueda reducir la rentabilidad del sector bancario y que esto, junto con unos tipos de interés negativos, acabe frenando el crédito en la eurozona, pese a los fuertes estímulos monetarios puestos en marcha por el banco central. La introducción de un sistema de niveles y una tasa de depósito escalonada podría mitigar estos efectos. Para algunos, se trata de una especie de subvención específica para el sector bancario, similar al anuncio de las nuevas tandas de operaciones de refinanciación a largo plazo condicionadas (TLTRO) que el BCE empezará a aplicar en septiembre de 2019 con el fin de aliviar las «presiones de financiación» de los bancos afectados.

El mal de la liquidez: exceso de reservas depositadas en el BCE que generan rentabilidades negativas

Fuentes: Thomson Reuters Datastream, DWS Investment GmbH a 9/4/19.

* El exceso de reservas incluye el balance por cuenta corriente y la facilidad de depósito.

 Posibles alternativas del BCE

¿Por qué el BCE no aumenta la tasa de depósito?

A primera vista, parece la forma más sencilla de aliviar la carga que supone para los bancos. Sin embargo, ahora mismo la tasa de depósito negativa forma parte de la orientación de expectativas relativas a la política monetaria (forward guidance) y sirve como referencia para el mercado monetario. Aumentarla modificaría la curva del mercado monetario, lo que tendría repercusiones para los mercados de bonos que podrían deteriorar levemente las condiciones financieras. Además, al BCE le resultaría difícil comunicar claramente que el aumento de la tasa negativa no vendrá acompañado de nuevas subidas de tipos en un horizonte a doce meses. En nuestra opinión, la autoridad monetaria es consciente del riesgo que supone aumentar la tasa de depósito por la potencial desestabilización del mercado.

¿Por qué el BCE no ha aplicado antes un sistema de niveles?

Durante la ronda de preguntas posterior a la reunión del BCE de marzo de 2016, el presidente Draghi se refirió de forma explícita al impacto de los tipos de interés negativos en el sistema bancario. En aquel momento, respondió con un claro «no» a la pregunta de si los tipos de interés podían ser tan negativos como se quisiese sin que hubiese consecuencias para el sistema bancario. Ese es el motivo por el que el Consejo de Gobierno decidió no aplicar un sistema de niveles entonces, además de para indicar que los tipos de interés no podían caer más de lo que dictase el BCE. Por otra parte, la introducción de un sistema de niveles resulta compleja. Teniendo en cuenta el diferente volumen de depósitos que mantienen los distintos países en el BCE, un sistema de niveles beneficiaría más a ciertos bancos de ciertos países.[4]

Todas las opiniones y afirmaciones contenidas en el presente documento se basan en datos de fecha 10 de abril de 2019 y podrían no llegar a materializarse. Esta información podrá verse modificada en cualquier momento dependiendo de consideraciones económicas, de mercado y de otro tipo, y no debería tomarse como una recomendación. Los rendimientos pasados no son indicativos de resultados futuros. Las previsiones están basadas en hipótesis, estimaciones, opiniones y modelos hipotéticos que podrían estar equivocadas. Deutsche Asset Management Investment GmbH. Traducido del CRC 066730 (04/2019)

1. En una entrevista del 27 de febrero de 2019, François Villeroy de Galhau declaró: «Si se mantienen durante demasiado tiempo, podrían lastrar la rentabilidad de los intermediarios financieros y tener consecuencias potencialmente negativas para la transmisión eficaz de la política monetaria».

2. Según Reuters, dos fuentes del BCE han declarado que la institución está barajando opciones para reducir el impacto de los tipos de interés negativos y mencionaron explícitamente una tasa depósito escalonada.

3. El Banco Nacional Suizo establece tramos exentos fijos para los bancos extranjeros. Las entidades deben pagar un tipo de interés negativo del -0,75%, calculado diariamente, sobre la parte del balance por cuenta corriente que supere el tramo exento al cierre de cada día natural.

4. El 10 de marzo de 2016, Mario Draghi declaró: «¿Significa eso que cualquier tipo negativo resultará positivo? ¿podemos aplicar tipos tan negativos como queramos sin que eso tenga consecuencias para el sistema bancario? La respuesta es no. Como probablemente saben, llevamos tiempo debatiendo la posibilidad de introducir un sistema de niveles que incluya un tramo exento para estas operaciones y finalmente el Consejo de Gobierno ha decidido no hacerlo, precisamente porque no queremos dar a entender que podemos aplicar tasas tan negativas como queramos. Así que, aunque en el Consejo de Gobierno valoramos positivamente la experiencia pasada, somos cada vez más conscientes de las complejidades que entraña esta medida».

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