Por fin sale algo bueno de Westminster

Aumentan las probabilidades de que el brexit se resuelva de una forma ordenada y rápida

Con todos los giros que ha dado la trama del brexit, es fácil que a los observadores del mercado se les pase por alto algún hito importante, como el del pasado lunes, cuando el Parlamento británico le arrebató al gobierno el control sobre el proceso de divorcio con la Unión Europea (UE). La libra, que suele ser un buen indicador del sentimiento del mercado con respecto al brexit, prácticamente no se movió, ganando tan solo un 0,2% frente al dólar en las horas posteriores. Pero hay motivos para prestar atención, incluso más que a las últimas declaraciones de Jacob Rees-Mogg, el conservador euroescéptico partidario del brexit que también acabó influyendo en la cotización de la libra.

Qué ha ocurrido y por qué

Votación tras votación y moción tras moción, los miembros de Parlamento (MP) han dejado muy claro lo que no quieren. Han rechazado dos veces, por un margen histórico, el acuerdo de la primera ministra Theresa May. Y, sin embargo, los parlamentarios se empeñan en no salir de la UE sin un acuerdo (el temido brexit duro), aunque tampoco han logrado –al menos, de momento– generar mucho entusiasmo sobre un segundo referéndum para preguntarle a los votantes si, finalmente, prefieren quedarse en la UE. Desde la perspectiva de Bruselas, París o Fráncfort, no está nada claro qué tipo de propuesta sobre el brexit podría obtener un respaldo mayoritario en la Cámara de los Comunes.

Pero las cosas podrían cambiar, por fin, en los próximos días. La crítica de que los MP no saben lo que quieren siempre ha sido un poco injusta. Fue Theresa May quién optó por no buscar un consenso parlamentario al inicio del proceso, en vez de al final. Entre las muchas malas decisiones que nos han llevado hasta el bloqueo actual, la peor fue, probablemente, la de impedir un debate abierto y honesto para evaluar las posibles formas que podría adoptar el acuerdo de salida del Reino Unido.

El lunes, el Parlamento dijo basta. La enmienda presentada por Oliver Letwin, miembro del anterior gobierno conservador, permitirá que los MP puedan manifestar sus preferencias mediante una serie de votaciones indicativas y no vinculantes que se realizarán en los próximos días. Otra enmienda, presentada por la que fuera ministra de Asuntos Exteriores del gobierno laborista de Tony Blair, Margaret Beckett, fue rechazada por un estrecho margen. Tomadas conjuntamente, creemos que estas dos enmiendas nos dan una buena pista sobre lo que podría ocurrir a partir de ahora.

Posibles implicaciones

Empecemos por la enmienda Beckett, que proponía que la Cámara de los Comunes pudiese impedir que el Reino Unido abandonase la UE sin un acuerdo y que fue rechazada por 314 votos contra 311. La enmienda Beckett nos recuerda que un brexit caótico, y todos sus posibles efectos colaterales para la economía, sigue siendo un riesgo muy real. Como llevamos advirtiendo desde hace meses, podría acabar ocurriendo por accidente.

Todo lo que ha sucedido últimamente debe enmarcarse en este contexto. El fin de semana pasado, por ejemplo, aproximadamente un millón de personas se concentraron en Londres para pedir la celebración de un segundo referéndum , algo que probablemente resultó reconfortante para los inversores que esperan que el Reino Unido se acabe quedando en la UE.

Sin embargo, estas multitudinarias manifestaciones a favor de la permanencia también podrían animar a los parlamentarios proeuropeístas a no ceder en su demanda de un nuevo referéndum. El peligro está en que quizás estos MP sean lo suficientemente numerosos para bloquear cualquier compromiso que facilite la salida del Reino Unido de la UE pero no lo suficientemente numerosos para lograr que se apruebe algo más que otra solicitud de prórroga en la Cámara de los Comunes.

Parece que lo único que hace falta para desencadenar un brexit duro y caótico es que, hasta el 12 de abril, los parlamentarios continúen rechazando el acuerdo de Theresa May sin proponer una vía alternativa que resulte creíble a ojos de la UE. El 12 de abril es la nueva fecha límite que impuso la UE durante la cumbre de la semana pasada. Los socios europeos no parecen estar muy dispuestos a aprobar una nueva prórroga con el único objetivo de darle al Reino Unido más tiempo para que se decida. La cumbre europea y la resistencia inicial de Francia a posponer la fecha del brexit, fijada inicialmente para el 29 de marzo, también nos recuerdan que este tipo de acuerdos exigen unanimidad.

Baño de realidad

Los mercados aún no son del todo conscientes de esta realidad que está desgastando a los parlamentarios de Westminster. En palabras de un sagaz comentarista: «Los MP que podrían acabar forzando una salida sin acuerdo no son los que usted cree». No esté tan seguro de los tories que defienden ardientemente el brexit, porque podrían asustarse y acabar apoyando el acuerdo de May. Aunque probablemente no sea suficiente. Lograr la aprobación del acuerdo de salida siempre fue difícil. Y ahora lo es incluso más, tras las meteduras de pata de la primera ministra, que incluyen intentar echarle la culpa a los MP en general durante un discurso televisado y unos comentarios poco acertados sobre el gobierno delegado de Irlanda del Norte con los que ofendió a los unionistas del Ulster, de cuyos votos depende.

Lo cierto es que siempre hubo una vía obvia para intentar desbloquear la situación actual. Y aquí es donde entra en juego la enmienda Letwin, que permite que los MP exploren y, potencialmente, se pongan de acuerdo en una versión más suave del brexit en la que, por ejemplo, el Reino Unido pueda seguir perteneciendo a la unión aduanera o, incluso, al mercado único, con un estatus similar al de Noruega. En el marco de un convenio de este tipo, acompañado de una nueva declaración política, el acuerdo de salida podría congregar un amplio apoyo parlamentario.

Obviamente, no hay garantías de que sea así. La experiencia previa, tanto en el Reino Unido como en otros países, arroja pocas esperanzas de que los miembros del Parlamento puedan resolver rápidamente una cuestión tan compleja. De hecho, una de las razones por las que hace tiempo que nos preocupa la posibilidad de un brexit caótico es, simplemente, que se acaba el plazo. Puede que sea imposible lograr el consenso a estas alturas. Pero, si alguien puede hacerlo, ese es sir Oliver Letwin, dada su merecida reputación como gran solucionador de problemas, capaz de fomentar el consenso a ambos lados del espectro político. Además, ha sabido ganarse la simpatía, la confianza y el respeto no solo de la oposición sino también de los miembros de su dividido partido.

La enmienda Letwin fue aprobada por 329 votos contra 302, un margen más amplio de lo que se esperaba. Treinta tories se rebelaron, lo que sugiere que el centro de gravedad del partido podría estar cambiando. Un posible factor de apoyo puede haber sido la petición presentada ante el Parlamento para «Revocar el Artículo 50 y permanecer en la UE». Hasta la fecha, 5,7 millones de votantes británicos y residentes en el Reino Unido la han firmado, sin duda la mayor cantidad de firmas recabadas por una iniciativa de este tipo.

No queremos exagerar la importancia de esta cifra pero sí cabe señalar que supera con creces los 4,4 millones de votos que obtuvo el Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP) en las elecciones al Parlamento Europeo de 2014, que registraron una participación relativamente baja. Esas elecciones allanaron el camino para el referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la UE. Los MP conservadores de áreas más minoritarias comparaban ansiosamente el número de votos del UKIP en sus circunscripciones con el tamaño de las mayorías registradas en las anteriores elecciones generales... y a muchos les preocupaba perder su escaño. La petición podría provocar una reacción similar en sentido contrario.

Es posible que, para una mayoría de parlamentarios, votar para revocar el Artículo 50 sea ir demasiado lejos, a menos que la situación se vuelva realmente desesperada. Pese a la euforia inicial del mercado, este cambio también podría generar problemas tanto para el Reino Unido como para sus socios europeos a largo plazo, además de plantear interesantes cuestiones legales. En concreto, existe el riesgo de que otros países decidiesen seguir el ejemplo del Reino Unido para lograr ciertas concesiones, si bien es cierto que se trata de un riesgo remoto después de todo el embrollo que ha supuesto el brexit hasta la fecha. Por otro lado, el riesgo de un brexit duro por accidente sigue siendo muy real. Dicho esto, somos más optimistas con respecto a la posibilidad de que el proceso se salde de forma ordenada y relativamente rápida de lo que lo hemos sido en los últimos meses.

Todas las opiniones y afirmaciones contenidas en el presente documento se basan en datos de fecha 26 de marzo de 2019 y podrían no llegar a materializarse. Esta información podrá verse modificada en cualquier momento dependiendo de consideraciones económicas, de mercado y de otro tipo, y no debería tomarse como una recomendación. Los rendimientos pasados no son indicativos de resultados futuros. Las previsiones están basadas en hipótesis, estimaciones, opiniones y modelos hipotéticos que podrían estar equivocadas. Deutsche Asset Management Investment GmbH. Traducido del CRC 066215-1 (3/19)

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