El doble déficit y el cierre del gobierno en EEUU

El punto de vista de Joshua N. Feinman

El déficit presupuestario y las finanzas del gobierno norteamericano se han deteriorado en los últimos años. Este deterioro es algo inusual en esta etapa del ciclo, ya que el déficit disminuye generalmente cuando el crecimiento es sólido y el desempleo es bajo. Una posible explicación a este empeoramiento la encontramos en las recientes reformas de impuestos y gastos pero también a las tendencias a largo plazo en el gasto en prestaciones sociales [1].

Con los mercados financieros aparentemente más despreocupados por este tema, existen pocos indicios de que este deterioro esté causando problemas: Estados Unidos tiene una considerable flexibilidad fiscal que se refleja, entre otras cosas, en que emite deuda denominada únicamente en su propia divisa – la moneda de reserva mundial nada menos, sin un rival creíble en el horizonte. Además, EEUU disfruta de una política monetaria independiente, con un largo historial de cumplimiento de sus obligaciones de pago, unos mercados de capitales fiables y eficientes, un gobierno estable, un estado de derecho fuerte y una economía vibrante e innovadora.

En este escenario, no esperamos un abismo fiscal a corto plazo para Estados Unidos. Sin embargo, eso no significa que su libertad  fiscal sea ilimitada, ya que si su deuda aumenta, aumentarán ineludiblemente los costes de los intereses de esta deuda. De hecho, estos intereses ya están empezando a aumentar aunque, tomando como referencia el porcentaje que reflejan del producto interno bruto (PIB), todavía están por debajo de lo que estaban en décadas anteriores, debido a que las tasas de interés están más bajas. Por otra parte, alrededor de un 40% de todas las tenencias de deuda del Tesoro estadounidense se mantiene en el extranjero, lo que se convertirá finalmente en una pérdida neta de ingresos nacionales.

Además, los altos niveles de deuda reducen el margen de maniobra fiscal para combatir las futuras recesiones o invertir en infraestructuras. Quizá, lo más importante es que, cuantos más recursos exijan los gastos en prestaciones sociales, menos recursos quedarán disponibles para otras partidas más productivas, con lo que se reduce el potencial de crecimiento económico. Este es el verdadero coste – aunque esté oculto y sea paradójico –de la trayectoria fiscal en la que se encuentra actualmente Estados Unidos.

Por otra parte, según los estándares históricos, el déficit exterior de EEUU es moderado: alrededor del 2,5% del PIB, lo que representa una reducción de más del 6% en comparación con antes de la crisis financiera. 

En este sentido, Estados Unidos no tienen ningún problema para financiarse. De hecho, aunque la posición neta de inversión internacional de Estados Unidos [2] ha crecido más del 40% del PIB, reflejando continuos déficits por cuenta corriente, el balance de rentas primarias [3]sigue siendo positivo. Es decir, las tasas de retorno que los inversores estadounidenses obtienen en el extranjero son más altas que las que los extranjeros consiguen en EE.UU., dado el peso que estos últimos dan en sus carteras a la escasamente rentable deuda del Tesoro.

Por último, en relación al cierre del gobierno, su efecto sobre el PIB de Estados Unidos es relativamente bajo. A  grosso modo, el impacto es de, aproximadamente, el -0,1% por cada 10 días que dura el cierre – pero esta cifra es solo el efecto directo del retraso en los pagos a los trabajadores federales y similares. 

Por otro lado, los efectos indirectos podrían ser mayores – interrupciones en los viajes, contratos comerciales con el gobierno, etc. – y son más difíciles de calibrar ya que, presumiblemente, aumentarán cuanto más dure el cierre. La mayoría de estos efectos serán temporales y recuperables – los trabajadores federales obtendrán  finalmente su paga atrasada cuando se reabra el gobierno, etc. – pero una pequeña cantidad de la actividad podría perderse permanentemente.

Finalmente, la situación no tiene una resolución clara a la vista, lo cual es preocupante, entre otras cosas porque refleja una disfunción política que podría afectar a otros asuntos como, por ejemplo, la necesidad de aumentar este año el techo de deuda [4] o la aprobación del renegociado North American Free Trade Agreement (NAFTA).  

Todas las opiniones y afirmaciones contenidas en el presente documento se basan en datos de fecha 15 de enero de 2019 y podrían no llegar a materializarse. Esta información podrá verse modificada en cualquier momento dependiendo de consideraciones económicas, de mercado y de otro tipo, y no debería tomarse como una recomendación. Los rendimientos pasados no son indicativos de resultados futuros. Las previsiones están basadas en hipótesis, estimaciones, opiniones y modelos hipotéticos que podrían estar equivocadas. DWS Investment GmbH CRC 063995 (01/2019)

1.

Gasto en prestaciones sociales es un subconjunto del gasto obligatorio que se puede gastar sin la aprobación del Congreso, como por ejemplo los pagos de la Seguridad Social

2.

Activos extranjeros mantenidos por los residentes de Estados Unidos menos los activos estadounidenses de los extranjeros

3.

Los ingresos percibidos por inversores estadounidenses sobre sus activos extranjeros menos los ingresos obtenidos por los extranjeros sobre sus activos estadounidenses

4.

Es el límite legislativo sobre el nivel de deuda nacional en el que puede incurrir el Tesoro de Estados Unidos

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